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Faltas disciplinarias sobre embriaguez, consumo de drogas tóxicas, estupefacientes y sustancias similares

  • Escrito por Redacción

gabriela

En esta ocasión, analizaremos la trascendencia a efectos disciplinarios de las faltas relacionadas con la embriaguez, el consumo de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias similares recogidas en la Ley Orgánica 12/2007, de 22 de octubre, del Régimen Disciplinario de la Guardia Civil.

En este sentido, y para el caso que nos ocupa:

Art. 7. Faltas muy graves, siempre que no constituyan delito:

Apartado 23. Prestar servicio en estado de embriaguez o bajo los efectos de estupefacientes o sustancias tóxicas o psicotrópicas o el consumo de los mismos durante el servicio.

Apartado 24. La negativa injustificada a someterse a reconocimiento médico, prueba de alcoholemia o detección del consumo de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias similares, legítimamente ordenada por la autoridad competente, a fin de constatar la capacidad psicofísica para prestar servicio.

Por su parte:

Art. 8. Faltas graves, siempre que no constituyan delito o falta muy grave:

Apartado 26. La embriaguez o el consumo de estupefacientes o sustancias tóxicas o psicotrópicas fuera del servicio, cuando tales circunstancias tengan carácter habitual o afecten a la imagen de la Guardia Civil o de la función pública. Se entenderá que existe habitualidad cuanto estuvieren acreditados tres o más episodios de embriaguez o consumo de las sustancias referidas en un período de un año.

Apartado 28. La tenencia de drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o similares, excepto que esa tenencia se derive de actuaciones propias del servicio.

En primer lugar, a la luz de la redacción de ambos tipos disciplinarios, podemos pasar a discernir cuáles son los matices que hacen diferenciar un de otro, lo que a su vez supone pasar de una conducta revestida de simple gravedad a otra muy grave, con las consecuencias que, en cuanto a imposición de sanciones, puede llegar a suponer.

De la lectura detenida de ambos preceptos, observamos que el criterio diferenciador entre una conducta grave y otra muy grave, respecto de los hechos de que tratan ambos artículos, estriba en si los mismos tienen lugar o no, durante la prestación del servicio. El legislador reviste de mayor gravedad en esta ocasión, aquellos hechos acaecidos durante la prestación del servicio. Nada se dice acerca de la habitualidad o no de la conducta, basta con que suceda una sola vez.

Acerca de la embriaguez en sí, la jurisprudencia añade: "a propósito de la falta disciplinaria de embriaguez, también hemos declarado que su constatación no requiere de la realización de técnicas alcoholimétricas, pudiendo acreditarse el estado de etilismo a través de declaraciones testificales sobre la intoxicación afectante al sujeto infractor, y de los signos externos de la ebriedad que en el mismo se apreciaran según las manifestaciones de los dichos testigos, siempre que la relación de éstos con el sujeto haya sido inmediata a la situación detectada”. Continúa afirmando: "venimos requiriendo que revista alguna intensidad que merezca al menos la calificación de semiplena”. Por todas, STS nº 5108/2014, de 12 de noviembre de 2014.

En cuanto a la negativa a someterse a los reconocimientos médicos prevista en el apartado 24 del artículo 7, constituye igualmente falta muy grave. Trae causa de lo establecido en el art. 23 de la Ley Orgánica 11/2007, de 22 de octubre, reguladora de los derechos y deberes de los miembros de la Guardia Civil, así como del art. 57, donde se establece que: “los reconocimientos y pruebas podrán comprender análisis y comprobaciones con carácter obligatorio, encaminados a detectar los estados de intoxicación etílica y el consumo de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas". Como afirma el Magistrado,

Excmo. Sr. D. Fernando Pignatelli Meca en su sentencia nº 808/2015, de 27 de febrero de 2015: “el comportamiento típico consiste en no cumplir con el deber de obediencia a una orden de un superior jerárquico relativa, concretamente, al sometimiento del destinatario de la misma ora a reconocimiento médico, ora a prueba de alcoholemia, ora a prueba de detección del consumo de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias similares. La falta de acatamiento a una orden dirigida a realizar cualquiera de tales comprobaciones integra la acción típica.

El bien jurídico protegido por el tipo disciplinario aplicado es, primordialmente, la disciplina y, más en concreto, el deber de obediencia o acatamiento de los miembros del Benemérito Instituto a las órdenes de sus superiores jerárquicos”.

Por otro lado, en la falta (ésta sólo de carácter grave), del art. 8.26, obviando cualquier referencia a su realización durante el servicio, se hace necesario que la conducta tipificada tenga lugar con carácter habitual en el sujeto, afecte a la imagen de la Guardia Civil o de la función pública en sí. A continuación se define cuál es el concepto de habitualidad, cual es el de bastar tres o más episodios de embriaguez o consumo de sustancias en el período de un año para proceder disciplinariamente.

Por otra parte, se podría llegar a pensar que los episodios de embriaguez o consumo de sustancias tóxicas o estupefacientes que tuviesen lugar en menos ocasiones que las consideradas habituales, podrían no dar lugar al correspondiente procedimiento disciplinario. Nada más lejos de la realidad. Como se desprende del propio artículo 8.26, para encontrarnos frente a una conducta sancionable, el criterio de la habitualidad obra independientemente de los otros dos, cuales son el de afectar a la imagen de la Guardia Civil o de la función pública. Son requisitos los tres, que actúan independientemente el uno del otro (por eso se utiliza por el legislador la conjunción copulativa “o”, en vez de “y”), por lo que no son tres requisitos que deban concurrir simultáneamente para encontrarnos frente a la comisión de una falta grave. Por lo tanto, la conducta tipificada pudiendo no revestir el carácter de habitual, siempre y cuando afecte a la imagen de la Guardia Civil o de la función pública, puede llegar a ser sancionable. Del mismo modo, aun sin afectar a la imagen de la Guardia Civil o de la función pública pero ejecutada con habitualidad, puede igualmente ser sancionada.

Respecto del consumo esporádico, en la sentencia nº 4412/2015, de 26 de julio de 2013, la Sala Quinta de lo Militar del Tribunal Supremo razona al respecto, estableciendo que: “el nuevo tipo disciplinario previsto en el artículo 8.26 de la Ley Orgánica 17/2007 , prevé que el consumo esporádico de estupefacientes o sustancias tóxicas o psicotrópicas fuera del servicio sólo resulta reprochable cuando se afecte a la imagen de la Guardia Civil o de la función pública, y en Sentencia de esta Sala de 5 de octubre de 2010 se recordó que "tal imagen es concepto jurídico relativamente indeterminado, que se conecta a otros de la misma clase tales como la dignidad, el prestigio o el decoro del Instituto Armado, siendo la imagen de la Guardia Civil la proyección externa, y su percepción por otras personas, de determinados comportamientos protagonizados por sus miembros que en la medida en que contradicen aquellos principios, valores o normas de conducta van en detrimento del modelo pautado jurídicamente".

Y en este sentido hemos señalado en Sentencia 7 de febrero de 2011, que cita la Sala de instancia, que no basta con el consumo privado de drogas sin más para que se cumpla el subtipo que analizamos, sino que la locución "cuando afecte a la imagen de la Guardia Civil o de la función pública" exige que dicho consumo trascienda y sea conocido públicamente, ya que si no es así, si no existe una mínima trascendencia del consumo, no se verá afectada la imagen de la Guardia Civil y no existirá infracción. Porque, como ya se ponía de manifiesto en nuestra Sentencia de 24 de abril de 2007, para que pueda apreciarse que con la conducta reprochada se afecta la imagen de la Guardia Civil, "se requiere que aquella se produzca en unas condiciones y circunstancias que, por sí mismas, puedan perjudicar el prestigio de la Institución y se proyecte a cualquier persona que, no perteneciendo al Cuerpo, perciba que uno de sus miembros se comporta con una actuación indecorosa y al margen de lo que le es exigible a todo Guardia Civil, con perjuicio de la dignidad institucional, que la norma disciplinaria trata de proteger".

En cuanto a la falta grave del art. 8.28 sobre la tenencia de drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o similares, exceptuando, claro está, aquellos casos en que la tenencia obedezca a las actuaciones propias del servicio, el Tribunal Supremo también recoge como fundamento el hecho de que igualmente, el bien jurídico protegido sea, como en los anteriores, la imagen del Cuerpo de la Guardia Civil. Así: “es indiferente, a efectos de apreciar la infracción, que el propósito del poseedor de la droga sea el consumo, el tráfico o cualquier otro [...] el bien jurídico protegido es la imagen pública de la Guardia Civil, y para la consumación de esta falta son preciso solo que se cumplan dos elementos, uno positivo, la tenencia de una sustancia estupefaciente y otro negativo, que no exista una causa de justificación derivada del servicio que, como excepción debería ser probada por quien la alega, en el sentido de que estaba en su poder por algún cometido oficial”.

Por otra parte, pongámonos en el siguiente supuesto de hecho: el art. 25.1 de la antigua Ley Orgánica 1/1992, de 21 de febrero, sobre Protección de la Seguridad Ciudadana (hoy sustituida por la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana), tipificaba como falta grave, como hoy lo hace la norma que la sustituye en su art. 36.16, la siguiente: “El consumo o la tenencia ilícitos de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, aunque no estuvieran destinadas al tráfico, en lugares, vías, establecimientos públicos o transportes colectivos, así como el abandono de los instrumentos u otros efectos empleados para ello en los citados lugares.” . Un miembro de la Guardia Civil que haya incurrido en tal conducta y en tanto que ciudadano haya sido sancionado por la autoridad competente, ¿puede posteriormente ser sancionado en virtud de la Ley de Régimen Disciplinario de la Guardia Civil?

En nuestro ordenamiento jurídico, existe un principio cual es el del non bis in idem, que si bien no ha sido recogido de forma expresa por la Constitución de 1978, encuentra su fundamento en el principio de legalidad del art. 25, así como en el de interdicción de la arbitrariedad del art. 9.3 del mismo cuerpo legal. El principio non bis in idem, prohíbe que una persona pueda ser sancionada dos veces por la misma infracción, existiendo identidad de sujeto, hecho y fundamento.

En el caso que analiza la sentencia de la Sala Quinta de lo Militar del Tribunal Supremo nº 244/2014 de fecha 28 de enero de 2014, se desestima el motivo alegado por el recurrente (vulneración del principio non bis idem), en el entendido que al haber sido sancionado en tanto que ciudadano y posteriormente como Guardia Civil por los mismos hechos, no se debía entender infringido tal principio, dado que si bien existía identidad de sujeto y hechos, no ocurría lo mismo con los fundamentos. Respecto a estos últimos, se hace hincapié en la sentencia, que los fundamentos que llevan a sancionar al Guardia Civil en tanto que ciudadano, no son otros que el propio objeto de la Ley de Seguridad Ciudadana, cual es: “proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana, crear y mantener las condiciones adecuadas a tal efecto, y remover los obstáculos que lo impidan”, mientras que el objeto que persigue la Ley de Régimen Disciplinario en virtud de la cual asimismo es sancionado a posteriori, no es otro que: “garantizar el cumplimiento de la misión encomendada a la Guardia Civil de acuerdo con la Constitución y el correcto desempeño que tiene asignadas en el resto del ordenamiento jurídico”. Por lo tanto, no existiendo identidad en el fundamento, no se entiende infringido en este caso el principio non bis in idem y procede por tanto, la sanción disciplinaria.

Graciela Rodríguez Pérez - Abogado

https://gracielarodriguezblog.wordpress.com/

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