Menu
  • 01
  • 02
  • 03
  • 04
  • 05
  • 06
  • 07
logo-circulo-ahumada
CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA. ARTÍCULO 2 (CUIDADO CON LAS COCES)

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA. ARTÍCULO 2 …

‹‹La Constitución ...

El gran encierro

El gran encierro

No, no me refiero ...

DOMINGOS BENEMÉRITOS

DOMINGOS BENEMÉRITOS

SUMARIO: DOMINGO 04 ...

Sábados culturales en Benemérita al Día

Sábados culturales en Benemérita a…

SUMARIO SÁBADO 03 de...

MANIFESTACION DE ODIO EN ALSASUA

MANIFESTACION DE ODIO EN ALSASUA

Miles de personas ...

Los majaderos de Alsasua

Los majaderos de Alsasua

Tras el acto terro...

POR SUS HECHOS LOS CONOCEREIS

POR SUS HECHOS LOS CONOCEREIS

A cada uno por los...

Prev Next

hospimedicalpatrocinador

Noticias Opinión

Carta a nuestros políticos

  • Escrito por Redacción

img 9311

Hemos celebrado unas bonitas elecciones y ya estamos como siempre: que si patatín, que si patatán, que te quites, que no te quites, que me ajunto, que no me ajunto y tal y tal, como dijera Jesús Gil en sus tiempos floridos.

Señores políticos, tienen ustedes menos patriotismo que una golondrina. Van ustedes descaradamente a lo suyo, lo de sus ideologías (pensando bien, que pensando mal es a lo de su talego). Da la impresión de que les importa España menos que un rigodón en verano. En fin, en el mejor de los casos, ustedes están más pasados que un maravedí de los de a cuarto.

Miren ustedes, buenos hombres, el mundo de las ideologías se gestó en el siglo XIX y se desarrolló y murió a lo largo del XX. Hoy en día, en el ya crecido siglo XXI, solo existe el mundo de la buena o mala gestión de la administración pública. Para ello, hay que prepararse, formarse, aprender, practicar bajo supervisión y, posteriormente ustedes estarán capacitados para tomar decisiones. Eso les llevará unos 20 o 30 años. En el ínterin, les recomiendo tres cosas: el deporte, el estudio y – si son creyentes – la oración; si no lo son, el yoga o la sofrología. Pero dejen de decir sandeces, por favor, que no se pueden ni imaginar las cefaleas que nos montan a quienes en un descuido les oímos.

Tenemos un problema gravísimo en el mundo: somos cerca de ocho mil millones de habitantes y tenemos posibilidad de recursos – sin destrozar el planeta, porque entonces se acabó el futuro – para menos de cinco mil millones. Tengan en cuenta que hay que vestir, alimentar, dar vivienda, calentar y refrigerar, dar trabajo y asear a los ocho mil millones, aparte de las vacunas, medicamentos, entretenimiento, asistencia sanitaria y social, etc. Déjense de tonterías del siglo XIX, que la situación es muy grave y muy seria.

Porque si ustedes no lo hacen, alguien lo hará y no les quepa duda de que su integridad física, como la mía, como la de todos, peligra y mucho. Una ojeadita a los terrorismos. ¿Por qué se creen ustedes que son? Pues porque alguien sin ideología, pero con borriquería extraordinaria, ha decidido que quien no les guste..., ¡anda, que se lo cargan directamente!. A esos si que no les tiembla el dedo para apretar el gatillo del Kalashnikov o el botón de las bombas. Y hacen como algunos de ustedes: no dialogan; simplemente matan (esto último no lo hacen ustedes, aunque medio en broma medio en serio inciten a la violencia en muchos de sus discursos). Así disminuyen la población de la tierra con ese rito tribal de matar con frenesí. Y claro, vamos camino de tomar resoluciones de mayor cuantía, como ya dijo el presidente Putin hace poco a propósito de los misiles con cabeza nuclear.

¡No me sean lilas!, que nos la estamos jugando. Los países sensatos se agrupan, hacen gobiernos de grandes coaliciones y, sobre todo, hacen leyes electorales justas: voto por distrito y mínimo porcentaje para poder salir elegido; y si no, segunda vuelta con los dos más votados. Pero eso no les trae cuenta, gasten o no coleta. Ustedes no están capacitados, según parece, para gobernar. Hagan un gobierno de consenso y cambien la ley electoral, y dentro de un año o así, con una ley electoral justa, nuevas elecciones de cortes constituyentes, nueva Constitución, si es preciso (cosa que dudo), y ajustar las plantillas de las comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos, que son una sangría atroz. Sobre todo los asesores. Pero necesitan ustedes tantos asesores porque no están preparados para la gestión de la cosa pública, porque ponen de asesores a sus parientes y amigos, ineptos para ese mismo fin, por lo que han de contratar asesores de los asesores para que les den la razón en las locuras que se les ocurran, como las de la muy ilustre alcaldesa de Madrid: cambiar montones de calles (con el gasto innecesario de todo tipo que ello conlleva), instalar los soviets en los barrios, que los niños recojan las colillas, que sus madres frieguen los suelos de los colegios, etc. Es evidente su incapacidad para regir un ayuntamiento tan complejo como el de Madrid. De manera que mantener una persona incapaz en un puesto, por razones ideológicas, nos va a costar un dineral (por ejemplo, el fiasco de la Operación Chamartín o el casi fracaso del negocio del edificio de España, así como el tema pendiente de Campamento). Pero no, "mantenella y si erralla no enmendalla".

Están ustedes destrozando no ya nuestro futuro, que también, sino el de nuestros hijos y nietos, y los suyos. Es tal el daño que están haciendo y que pretenden algunos hacer, que lo de Cuba o Venezuela se va a convertir en un chiste si les dejamos. Que no les vamos a dejar, muy probablemente. Y con este destrozo que ya han empezado y pretenden ampliar hasta la enésima potencia, solo van a generar pobreza y caos. Esto no se arregla en veinte años, salvo que vengan otros con objetivos claros y se líen a cortar cabezas en nombre del profeta. No se sabe qué profeta, pero alguno será, digo yo.

Me avergüenzan ustedes, montaña de inútiles.

Francisco Hervás Maldonado. Coronel médico en la reserva

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Benemérita al día

Actualidad

Cultura y Sociedad

Otras Secciones

Boletín de Noticias

SUSCRÍBETE >> Recibe gratis todas las noticias en tu correo
Términos y Condiciones