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DEMASIADO PAPANATISMO

  • Escrito por Redacción

Francia de luto

Qué horrible es, algunas veces, tener que repetirse. El 12 de enero de este año, en el post “CHARLIE” (que recomiendo releer por su descarnada actualidad), http://elblogdepitarch.blogspot.com.es/2015/01/charlie.html, reflexionaba sobre el bárbaro atentado yihadista, en Paris, contra el semanario satírico francés Charlie Hebdo, que dejó el terrible balance de 12 muertos.

Ese post concluía así: “Ya no es tiempo de meramente cooperar ocasionalmente o de compartir datos. Tampoco parece suficiente la acción coordinada en la investigación de manifestaciones terroristas. Lo que se necesita es una estrategia común que origine iniciativas frente al terrorismo islámico. Se trataría, por tanto, de lograr y mantener una capacidad de lucha contraterrorista activa y no meramente reactiva. Tanto en la batalla ideológica como en la lucha contra el crimen terrorista, así como contra sus fuentes de financiación (…) se sabe dónde está, su origen, su santuario y su alimento y allí es donde hay que ir. Ese es el gran desafío. Un desafío en auge, el de la amenaza terrorista islámica, del que ninguna sociedad occidental está hoy exenta. En definitiva, salir a la calle proclamando que todos somos Charlie está bien. Es necesario. Pero no es suficiente”. 

Casi un año después, los atentados prácticamente simultáneos del pasado viernes, también en París, con un balance de 132 muertos y más de 350 heridos, nos gritan lo poco o nada que hemos avanzado en ese tiempo, en la prevención y la lucha contra el terrorismo yihadista. Ni en nuestra casa (Europa) ni en la suya (“Califato”). Lo más dramático es que todos seguimos siendo sus objetivos. Por eso, la recurrente discusión de si los atentados se planean en el exterior o en nuestro interior me parece estéril. Es además infame tratar de justificar los crímenes yihadistas calificándolos de reacciones a agravios anteriores. Los atentados han sido acciones muy coordinadas; a los fusiles de asalto se han añadido esta vez cinturones de “explosivos inmoladores”; y los objetivos han sido seleccionados para producir muchas muertes o gran eco mediático. En París nuevamente, se han certificado dos constantes incontrovertibles. Una, que los atentados se ejecutan en nuestra casa. Y dos, que aunque no se pueda afirmar que todos los musulmanes son terroristas, sí es evidente esos terroristas son todos musulmanes. 

De todo lo anterior infiero que esos criminales, vivieran o no en Francia, forzosamente han tenido que encontrar apoyo logístico y cobijo, es decir cómplices, en ese país o en otros próximos. Y esos santuarios solo pueden proceder del seno de esos cientos de miles o millones de musulmanes, según cada país, que acogidos en Europa, o ya con pasaporte europeo, rechazan integrarse en la sociedad de la que viven. Porque tienen en la Sharía su código de conducta, determinador de su modo de vida al margen en muchos casos de las leyes, reglas y usos de la tierra de la que, y sobre la que viven. El Islam —seamos claros en esto— establece en sus fundamentos una relación antagónica con nuestra forma de vida, nuestros valores y nuestras costumbres. Y en ese tensionado escenario, los europeos estamos alimentando nuestra propia desgracia. Ahora mismo, por ejemplo, decenas de miles de musulmanes, de procedencias muy variadas (el 80% de los mal llamados “refugiados sirios” lo son) se están moviendo en y hacia Europa, incrementando en el presente, y potenciando “ad futurum”, su volumen en nuestro continente. Oleadas que, se quiera o no reconocerlo así, son instrumentos para una creciente e indeseada islamización de Europa. Dejando a un lado la fricción entre los estados de la UE por ese motivo, —que no es poco aparcar—, parece claro que nuestras leyes y libertades, aplicadas de manera extensiva a todo quisque, llevan en su seno el germen de nuestra autodestrucción. 

Eso en nuestra casa. En el territorio del autocalificado “Califato”, tampoco nos va mejor. Vamos perdiendo esa guerra de la que habla el presidente francés Hollande. La destrucción del DAESH no va a lograrse con la actual estrategia de contención basada en bombardeos, misiones de adiestramiento y algo de operaciones especiales en Siria e Irak. Y mucho menos cuando los dos principales actores globales, EE UU y Rusia, en una especie de fatal resurgimiento de la Guerra Fría, no solo no están de acuerdo en nada, sino que en Siria están apoyando intereses y facciones combatientes rivales. Desde tal perspectiva, parece muy difícil acordar una estrategia común para destruir en su casa a un enemigo declarado, que a todos nos amenaza y nos hiere. Sin embargo, se necesita un curso de acción sostenido sobre dos pilares: una mesa de paz para Oriente Próximo en la que EE UU y Rusia ocuparían las cabeceras, y una potente fuerza internacional liderada por aquéllos que, con botas y fusiles, limpie el terreno de lo que hoy se llama el “Califato”. Sé que es un tema especialmente sensible y complejo, pero es o eso o la intranquilidad y la alarma permanentes en nuestras ciudades. ¿O es que acaso hemos de aceptar resignada y permanentemente vivir con el corazón encogido hundidos en la somnifobia? 

En resumen, lamernos las heridas y discutir sobre el sexo de los ángeles no arreglarán el gravísimo y permanente ataque, que el yihadismo plantea a Europa. La acción común europea, con el concurso activo de EE UU y Rusia, es ya urgente e imprescindible para garantizarnos la seguridad a que tenemos derecho en nuestra propia casa. Hay que abandonar la actitud meramente reactiva para ganar la libertad de acción que permita destruir al enemigo de nuestros valores, nuestra cultura y nuestro sistema de vida. Y hacerlo a fondo simultáneamente en nuestra casa, en la suya y en la “nube” internacional. Concuerdo con el presidente ruso, Putin, en que quien prefiera vivir en la Sharía como musulmán, que lo haga en los estados donde ese código de conducta sea la ley. En los nuestros no debería haber sitio ni para privilegios especiales ni para cambios en nuestras leyes o costumbres, para adaptarlas a los deseos de aquéllos. ¡Basta ya de tanto papanatismo!

Pedro Pitarch

http://elblogdepitarch.blogspot.com.es/2015/11/demasiado-papanatismo.html

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