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CARTA ABIERTA AL TENIENTE SEGURA

  • Escrito por Redacción

TCOL-AREA-SACRISTAN

Nuestro colaborador Enrique Area Sacristán, Teniente Coronel de Infantería, que tan buenas lecturas nos ha venido dando, vuelve a honrarnos hoy, tras un breve tiempo de espera y silencio, la alegría de enviarnos un nuevo articulo de opinión, espero que lo disfruteis.

CARTA ABIERTA AL TENIENTE SEGURA

He leído en su blog que había un Oficial que “reía las gracias” de sus subordinados cuando éstos se referían a usted, extremo que no sé de donde se lo ha sacado dado que prácticamente, a excepción de jugar al ajedrez, no tenía más contacto con ustedes que a la hora de las comidas. Sí es cierto que me reía de usted y me sigo riendo con el comentario de su blog de que yo estoy próximo a la Fundación Franco. La subordinación, de la que usted carece, y a la que uno se somete voluntariamente con el ingreso en los Ejércitos, es para usted una humillación continúa debido a su soberbia por no aceptarla de buen grado, lo que se paga, al no aceptarla, con un sentimiento continuo de indignidad.

“La virtud de la obediencia, escribió García Morente, será facilmente practicada por el español, cuando el jefe a quien deba obedecer no tenga en su persona cualidades reales, individuales, que lo impongan naturalmente como Jefe. El español se somete con gusto y entusiasmo a otro yo real, en quien perciba fuerza, energía, poder de mando, dureza y superioridad de carácter. No se inclina ante la autoridad puramente metafísica de un concepto”.

Fuera de esto, todas las consideraciones que hace usted de las infinitas limitaciones de su ilustración, de sus desconocimientos extraprofesionales o de sus maneras, son pecado de soberbia; tratar de evitarlo sería un saludable ejercicio de perfeccionamiento espiritual, no muy difícil para otros si se piensa que nadie está seguro de no tener que mandar un día en condiciones parecidas, teniendo subordinados más cultos o más ágiles mental o físicamente, pues no tengo ninguna duda que en alguna ocasión, en su caso en la generalidad dados los comentarios injuriosos a los que nos sometió, son fruto de la observancia de los defectos de nuestros superiores que sólo debe servir para enseñar a rehuirlos y evitarlos, no a utilizarlos como tema de murmuración.

Lo mejor, pues que puedo recomendarle, si es usted soldado, lo que pongo en duda, es a abstenerse de toda crítica negativa; donde no haya que alabar, lo mejor es callarse.

Todo usted rezuma, por el contrario, como una sorda, interminable murmuración, que le ha servido de apoyo y de pretendida justificación a su disgusto del oficio, sobre el que hace recaer, a vuelta de no pocos circunloquios, la nota de servil; el servicio militar, le apunto, lejos de sujetar a los hombres al yugo de la voluntad ajena, los deja independientes y libres para que obren fuera del ámbito profesional sin intervención ninguna de sus superiores. Vallecillo, que comentó arduamente las RROO de Carlos III, recuerda que a quien le preguntaba cuál sería el medio para que un reino se mantuviese en orden y quietud, había contestado: “Que los ciudadanos obedezcan a sus superiores y éstos a las leyes”. Usted se sirve de ambos para justificar su odio al ejército y a sus Mandos, pretendiendo convertirse en el guardián y salvador de una tropa que jamás le entenderá porque son buenos profesionales, y, si no lo fueran, lo que no parecen ser, es cobardes como usted pretende demostrar aduciendo una defensa de sus subordinados que en nada les favorece.

Enrique Area Sacristán

Teniente Coronel de Infantería.

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