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A quienes dan su vida por la libertad

  • Escrito por Redacción

FHERVAS copia

A QUIENES DAN SU VIDA POR LA LIBERTAD

Francisco Hervás Maldonado Coronel Médico

Hace poco se rindió homenaje a los 35 jóvenes de la resistencia francesa, de edades comprendidas entre los 15 y 18 años, fusilados por los alemanes en represalia por la muerte de un oficial alemán, el día 22 de octubre de 1941.

Uno de estos chicos era Guy Môquet, de 17 años, el cual escribió una emotiva carta de despedida a sus padres y hermanos, publicada hace no mucho por “Le Monde” el mismo día 16 de mayo. Esa carta suele ser leída el primer día de curso escolar en todos los colegios de Francia.

La carta es entrañable y me gustaría destacar dos frases de ella: “que ma mort serve à quelque chose” (que mi muerte sirva para algo) y, más adelante, “j’ai fait de mon mieux pour suivre la voie que tu m’as tracée” (he tratado de vivir como tú me has enseñado, traducido un poco libremente).

Bien, pues yo me dirijo a todos los Guardias Civiles asesinados, a todos los militares y – ¡cómo no! – a todos los que dieron su vida luchando por defender la libertad de los españoles, sin sectarismos y con una defensa de la convivencia, de la compartición, de la fraternidad humana, en definitiva.

Que su muerte sirva para algo. Que su sangre embellezca nuestras ideas y sea semilla de amor entre los hombres. Y que todos ellos sean iguales ante nuestros ojos, como lo hemos de ser todos aquellos que aún compartimos el maravilloso tesoro de la vida. Que sepamos ser como el bosque, donde todas las especies conviven en armonía y a ninguna de ellas le deben estorbar las otras. La naturaleza monográfica es estéril y desértica, antes o después. Es un honor ser compatriota de estos héroes y su ejemplo debe de ser el faro de nuestra singladura vital, como la historia de España fue el ejemplo para ellos. Deseo con toda fortaleza fijarme en el ejemplo de su vida, de su pequeña o gran historia personal y, por tanto, jamás olvidarlos.

Les pido, por todo lo que más quieran, que no me quiten el orgullo de ser español, con todas las ideologías, con todas las ilusiones, pero en el espíritu de la convivencia y de la compartición.

Pero también me dirijo a los no nacidos, a quienes ni siquiera se les ha dado la oportunidad de vivir, a todos aquellos, criaturas de nuestra misma especie humana, a los que el tremendo egoísmo de algunas mujeres y de algunos hombres les ha condenado a morir. Ellos son verdaderos mártires y héroes de la vida. Ellos han dado su vida por nosotros, por nuestra libertad y comodidad. Pero su presencia está ahí, llena de amor a la vida que no se les dejó vivir. Que su muerte, mediante una ejecución totalmente canalla, sirva para algo.

Nos ha aclarado usted la situación, señor Rajoy. No es usted valiente. No está capacitado para el liderazgo de su partido y mucho menos de España. No sería decente votarle. No vuelva a presentarse jamás. Por otra parte, la dimisión de don Alberto Ruiz Gallardón le honra como político; debería usted aprender de él. Señor Rajoy, conseguirá que acabemos matándonos a tiros. Cuando se manda, se manda. No se deja uno extorsionar por mangantes disfrazados de nacionalistas o de progresistas (a mí me parecen más bien dinosaurios). Y no se miente.

Pero no le desprecio por ello. Ni siquiera se merece ser despreciado. Es usted insulso, para su desgracia. Sería necesario que adelantase las elecciones, pues ya ha hecho demasiado daño. Y por favor, no se presente.

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