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La destrucción de la cultura española

  • Escrito por Redacción

pio-moa

Interesante articulo de opinión de PIO MOA, sobre la perdida, la destrucción de nuestra cultura, de nuestra historia, publicado en LA GACETA.

La cultura de un país va estrechamente ligada a su  lengua e historia, y privada de  ellas se deshace o se convierte en una cultura ajena. Y esto  es lo que está ocurriendo aceleradamente en España bajo la mirada bovina de la gran mayoría, idiotizada, una vez más, por los “gárrulos sofistas” denunciados por Menéndez Pelayo. Cuando solo un 16% de los españoles (y sería interesante ver las edades)  se declara dispuesto a defender su patria, es decir, su cultura, es obvio que estamos tocando fondo, y que la hispanofobia –tan relacionada con la corrupción y la  ignorancia de la historia--  compone el fondo del ambiente en que nos vemos forzados  a desenvolvernos. 

    Para sorpresa de muchos ingenuos, el PP está resultando más radicalmente hispanófobo que el PSOE o que los propios separatistas.  Los separatistas  tratan de erradicar de sus regiones la cultura común española, empezando por el idioma, algo que muy difícilmente alcanzarán en un futuro previsible. Y los socialistas siempre han ido aliados a los separatistas, por una mezcla de indiferencia y desprecio hacia la nación española, cuya mera naturaleza les parece tan cuestionable. La novedad es que la derecha ha renunciado, desde Suárez,  a la defensa de la nación y su cultura. Una derecha vaciada de cualquier idea que no sea la afición al poder y “la economía lo es todo”, no solo ha consentido sino también apoyado y financiado la demagogia de los separatismos, impidiendo la réplica a la misma y creyendo, con mentalidad mafiosa, que sobornándolos con con más y más dinero y concesiones, a costa de la ley, los iría frenando. Mentalidad muy propia de unos políticos más corruptos, y no solo económicamente, de lo que la gente cree. 

   Pero el PP hace algo bastante peor: inmerso en anglomanía histérica, está desplazando el español, como lengua de cultura y más en general, en beneficio del inglés. Esperanza Aguirre, patriota inglesa y título de la Orden del Imperio Británico, el imperio de Gibraltar, precisamente, ha establecido en Madrid la enseñanza bilingüe inglés-español en los colegios públicos, una medida abiertamente anticonstitucional, pues una cosa es enseñar el inglés como idioma extranjero y otra cooficializarlo de hecho. Pero más allá de su ilegalidad, es una medida  profunda y peligrosamente antiespañola. Observen los argumentos con los que se justifica la fechoría: el inglés es “la lengua de la cultura”: de la ciencia, del arte, de la música, de la economía, de la milicia (también en el ejército se aplican esas medidas); el inglés “es imprescindible” para encontrar empleo (nunca se había promocionado tanto ese idioma ni había habido mayor desempleo). Es el “idioma superior” en definitiva, arrinconando al español en la propia España: cada vez se exige más, innecesariamente en la mayoría de los casos, como un título de esnobismo de lacayo. Los empresarios, muy a menudo votantes del PP, gustan poner a sus empresas nombres ingleses, anunciarse en inglés y exigir el inglés a sus empleados, aunque los propios empresarios lo hablen malamente. La presencia del inglés en las calles, en anuncios, establecimientos, etc., es tan abusiva que parece que estuviéramos en un enorme Gibraltar. Podríamos seguir largamente. El hecho indiscutible es que el PP completa la labor de los separatistas socavando el español en todos los planos, desplazándolo cada vez más a lengua puramente doméstica y de la infracultura. 

   La última medida de estos descastados hispanófobos ha sido imponer que una de cada tres carreras universitarias se dé en inglés o en bilingüe. Ya he visto anuncios de cursos universitarios ofrecidos exclusivamente en inglés, y de escuelas infantiles que se jactan de que los niños... ¡aprenderán inglés antes que español! El PP y la gente próxima a él está imponiendo desde su poder, ilegítimo por muchas razones y también por esta, la aculturación acelerada del pueblo español. Y lo hace en nombre del progreso. El progreso, obviamente, del inglés a costa del español. 

   Un detalle significativo: la panda de ignorantes hispanófobos que gobierna Madrid ha impuesto a una plaza central el nombre de Margaret Thatcher: una señora alcohólica que ante un incidente en Gibraltar propuso: “¡Bombardeemos Madrid! He denunciado el caso en twitter y he obtenido algunas respuestas indicativas: “Su nacionalismo le ciega, señor Moa, Thatcher representa algo más valioso: la libertad”. ¿Debe España su libertad a Thatcher? ¿Qué espera sacar el PP de su oficiosidad, más que poner de relieve su servilismo de lacayo? Pues ocurre que si algo fue doña Margaret es nacionalista. E imperialista. Nacionalista e imperialista inglesa. No se le puede reprochar, desde luego, defendía los intereses de su país. Que son también los intereses, los de Inglaterra, que defiende la banda de Gürtel. Y que están destrozando materiamente la cultura española, convirtiéndola en una parodia de la anglosajona. Son muchos los que defienden el inglés con un fervor increíble, por lo demás innecesario, ya que los anglosajones saben hacer muy bien su propia propaganda, pero estos lacayos oficiosos se creen imprescindibles a sus amos. Un fervor equivalente a su desprecio hacia la historia, la lengua y la cultura españolas. Una cosa es aprender idiomas extranjeros y otra dejarnos colonizar por ellos.

   Se impone una reacción, porque nos están asfixiando, sin que nos demos cuenta, con una especie de gases ideológicos  que a algunos les huelen muy bien.

PIO MOA

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