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LOS GANGOS Y MERENDEROS DE ARANJUEZ

  • Escrito por Redacción

pinceladas

Nuestro colaborador José Luis Lindo Martínez, Cronista Oficial de la Villa de Aranjuez, vuelve a deleitarnos con sus "pinceladas" sobre esa bella ciudad madrileña a orillas del Tajo.

LOS GANGOS Y MERENDEROS DE ARANJUEZ

La tradición de los llamados «gangos» en Aranjuez, que son los típicos merenderos, se enmarca en el tipo de establecimiento donde aún hoy sus propietarios permiten a los clientes llevar su propia comida. Ahora bien, estos están obligados a comprar y consumir la bebida del gango o merendero. No obstante en dichos establecimientos también se ofertan comidas a un modesto precio. Desde su origen estos negocios eran frecuentados por vecinos, hortelanos, lugareños, visitantes y turistas. Los gangos se ubicaban generalmente en los caminos del campo, abrigados por arboledas que ofreciesen sombra, pero también se asentaban en parajes a lo largo de la ribera del río. El gango o merendero, en líneas generales, estaba construido de madera, y con gruesos palos mantenían la estructura de un improvisado techado de cañizo o ramaje seco “tejido”. Bancos, banquetas y mesas de madera eran el mobiliario que se utilizaba al servicio del ciudadano que paraba en sus instalaciones; aun hoy podemos observar los mismos bancos corridos y mesas en el gango de la Pavera presentes desde el inicio de este establecimiento. Para mantener la bebida fresca, hasta la década de los años sesenta, se refrigeraba en barreños o cámaras con unas barras de hielo machacadas que se echaban encima de las botellas. Los vasos y frascas de vino eran habituales.

No se recoge el topónimo «gango», en el tomo cuarto de la Enciclopedia Universal Sopena publicado en Barcelona en 1963, por ser un localismo de Aranjuez, si no «Ganga», y refiere lo siguiente:

«Cosa apetecible que se obtiene a poca costa o sin esfuerzo».

El Diccionario del uso del español. María Moliner, publicado en Madrid en 1999, refleja la voz «Ganga» como más aproximada a «gango», y refleja lo siguiente en la parte que nos concierne a la baratura, al coste de las cosas o los productos:

«Cualquier cosa muy conveniente o que se adquiere o se consigue con poco esfuerzo. Barato, liquidación, ocasión, rebaja, saldo».

Tampoco el Diccionario del Español de Manuel Seco, publicado en Madrid el año 1999, recoge la voz «gango», y de «ganga», y dice lo siguiente:

«Cosa conveniente, que se consigue con poco o ningún esfuerzo. A veces con ironía se dice…: el quinto piso está vacío, esto es una ganga que no había que desaprovechar; vaya ganga que me ha caído contigo. Cosa que se consigue a menor precio que el que le corresponde».

Tal vez de ahí provenga el término gango, por vender estos establecimientos unos productos más acomodados a la economía de la ciudadanía.

Aquellos gangos o merenderos de Aranjuez estuvieron funcionando durante muchos años como industria rustica muy propia de un pueblo que tiene la mayor superficie de terreno en el ámbito rural en la entonces Provincia de Madrid hoy Comunidad de Madrid.

Uno de los primeros datos municipales que encontramos de la instalación de un cajón, gango o kiosco de madera en la misma población, se remonta al 21 de julio de 1886, cuando en el Pleno Municipal presentaba Paulino Toledo Ortega la solicitud de que se le autorizase «establecer un kiosco de madera bien arreglado en el ángulo que hay entre la carretera de Andalucía y la escalerilla de la Iglesia de San Antonio, con objeto de destinarlo a la venta de comidas y bebidas para los pasajeros».

En ese mismo siglo, las casas o barracas a madera en la que se vendía alimentos en la plaza de Abastos estaban construidas de madera. En los libros de Plenos Municipales es posible encontrar amplias referencias sobre éstas. El día 18 de abril de 1888 se recoge la que quizás sea última de las referencias sobre el cese en esa plaza pública de los sombrajos, mostradores, gangos y garabitos.

Las Memorias de Ángel Sánchez-Guzmán, recogen en el siglo XIX este topónimo de «gango», alternándolo con el de «merendero», confluyendo ambos en un fin principal, un lugar de descanso y disfrute de buena comida y donde poder refrescarse la garganta haciendo una parada por hortelanos, carreteros y viajeros de camino a su destino.

A lo largo de un concienzudo estudio realizado por los ancianos de la localidad Celestino Torres y Anselmo Lindo de Lara, y quien esto escribe, se pudieron recopilar cerca de cuarenta gangos o merenderos, la mayor parte de ellos desaparecieron por diversos factores: la escasez de explotación de las huertas de Aranjuez, que era donde se hallaba principalmente este tipo de negocio; y la propia evolución de la sociedad, que abandonó el hábito de irse al fresco en verano a llevarse la comida o la cena, generalmente a la ribera del río Tajo, donde podían bañarse los vecinos de Aranjuez y visitantes.

Gango o Casa de Comidas y Vinos de El Rana Verde ubicado en el Puente Colgante o de Barcas. Gango o Merendero del “Chorra”, después Casa de Comidas Delicias, situado nada más concluir el Puente Colgante en dirección a Madrid, a la derecha. Gango o Casa de Vinos de Verdugo sito en la Carretera de Toledo, en la misma esquina a la derecha, a la entrada de la Estación de Ferrocarril. Gango o Casa de Vinos de Paco y su esposa Toli, situado en la Carretera de Toledo, bajando el puente de ferrocarril a mano derecha, frente a la entrada que fue de la antigua Azucarera. Gango o Taberna del Tío Roque en la Carretera de Toledo, poco antes de llegar a la entrada principal del Cementerio de Santa Isabel, en la actualidad es la ampliación del cementerio. Gango o Casa de Vinos de Adeva en la calle Coroneles, antigua Estación de Ferrocarril. Gango o Casa de Vinos de La Ribereña, ubicado en la Calle de San Antonio haciendo esquina con la Carretera de Toledo. Gango de Ramoné, que fue después propiedad de Antonio “el Sepultura”, situado en la Plaza Redonda, calle de la Reina. Gango de Triviño ubicado en la calle de la Reina a mano derecha, antes de llegar al Puente de la Reina. Gango de Juan Sánchez-Beato conocido por “Salivilla” estaba asentado luego del citado puente a la izquierda, en dirección al Cortijo San Isidro y Embocador. Gango de las Calabazas, cuyo propietario era “Merejo”, localizado en la calle de la Princesa. Seguido estaba y está el Gango del Paraíso, en la misma calle de la Princesa. Gango del Embocador emplazado en la curva de la presa del Embocador, en dirección a Colmenar y Villaconejos. Gango de la Adela y Carlos, conocido como “la Rotonda”, sito en el camino de “la Pavera”, Sotomayor. Gango de Antonio “el Mangas” establecido en el paraje conocido como “la Pavera”, al pie de la Real Casa de Sotomayor. Gango de Antonio Alfaro se situaba en el Puente del Jarama. Gango del Cruce ubicado en la carretera de Villaconejos y Colmenar de Oreja. Gango de Jumillano en la carretera de Aranjuez a Colmenar de Oreja. Gango de la Pepa, ubicado en la famosa “Cacera Pileros”, también conocido como de Félix Manzanares). Gango de Infantes en la misma ribera del río Tajo, camino del restaurante el Castillo. Gango de los dos caños, frente al restaurante el Castillo en la calle de Colmenar. Gango del Rebollo, en la citada calle a mano izquierda. Gango de Guillermo conocido como el del “Manco”, en las Doce Calles, calle Sin Salida. Gango del Boina, en el Raso de la Estrella, calle Coroneles pasado el Cuartel de las Guardias Españolas. Gango de la Concha situado en la misma plaza de Coroneles, antes de pasar por el túnel de la vía. Gango del Frenazo, al lado de la plaza Coroneles, al pie de la vía de ferrocarril. Gango de la Colmena, ubicado en la calle Madrid, a escasos metros del Palacio Real. Gango de Félix Fernández conocido como “el Moreno”, al otro lado de la vía del ferrocarril, en la calle Tilos. Gango al pie del puente del río Tajo que hubo frente al culón del Jardín de la Isla. Gango de la Isla estaba situado en un lugar que existe frente al Jardín de la Isla, en el mismo río Tajo. Aquí se pasaba por un puente de madera desde la linde de la desaparecida fábrica de harinas. Gango en la Carretera de Andalucía, pasado el puente de los suizos, antes de llegar a la gasolinera de Atienza. Gango de la Rotura, antes de llegar al “Rancho Grande”. Gango de Infantes, situado al pie del Molino de los “franceses” Tillit. Gango de Miguel Almonacid “el Americano”, en el conocido lugar de baños el “Rancho Grande”. Gango de Isaac, que estuvo situado en la puerta de Legamarejo. Gango de las Tejeras, al lado del hortelano Antonio Alonso “el Muere”, primo del también hortelano Carlos Avendaño. Gango de la Juanilla, ubicado en la subida por el camino de Ontígola haciendo esquina con el Camino del Mar Chico, un poco antes del Albergue. Gango del Cantarero, que estuvo situado en la calle Moreras, pasada la calle de Sóforas. Gango o Merendero La Fresa Verde, en “Los Callejones” carretera de Aranjuez a Villaconejos. Gango o Casilla de la Dolores, una casilla de vinos en el cruce de caminos de Andalucía, Cuenca, Toledo y Madrid). Gango después llamada Casa del Reloj, en la carretera de Colmenar de Oreja.

De los aquí relacionados, que es posible no sean todos, hay que resaltar aquellos que llegada la época estival se convertían en el centro de baño de la población y de forasteros. Lugares adonde desde muy temprana hora de la mañana llegaban familias enteras con el fin de pasar la jornada a la vera del río teniéndolos como referencia para la compra de bebidas y otros menesteres, así como la utilización de las casetas que tenía el propietario dispuestas para que se cambiase el vestuario de baño por la ropa habitual. Es el caso, por ejemplo del gango de la “Pavera”, cuyo propietario era Antonio Puertas Mora; al frente del negocio estaba toda su familia, mientras el ejercía por voluntad propia de Socorrista; era el único lugar del río Tajo a su paso por Aranjuez que contaba con esa figura protectora del vecino o forastero que llegaba a la Pavera para bañarse y pasar el día. Antonio comenzó como Socorrista Náutico de la Sección de Aranjuez en el año 1951 en la llamada popularmente “Playa de Salivilla”, otro gango que existió al pie del río Tajo en el Puente de la Reina y donde el propietario del gango le pagaba una peseta diaria. Todo ello después de salir de trabajar de su labor diaria.

A comienzos de los años sesenta se instala en la “Playa de la Pavera” donde abre su propio gango, al borde del río Tajo en los aledaños de la Real Casa de Sotomayor. En la actualidad Antonio Puerta Mora cuenta con ochenta y cuatro años, y aunque no regenta el kiosco, mucho más moderno que el que él levantó, pues el actual es de obra, si pasa todos los días de los veranos ejerciendo de Socorrista. Al comenzar la mañana, Antonio, con ayuda de algún amigo o conocido, extiende una gruesa maroma con banderas atadas a lo largo de la cuerda que llaman la atención desde un extremo del río que es del gango, hasta la otra orilla; a partir de aquí él considera peligroso pasarla porque puede ocurrir un ahogamiento. Todos los años Antonio pasa las pruebas pertinentes en la Federación Española de Natación, siendo referente y ejemplo de los jóvenes que llegan a este organismo y saben de su trayectoria, y quien cuenta con muchas felicitaciones y condecoraciones, como por ejemplo la medalla de bronce «por las circunstancias especiales que en el concurren y la humanitaria labor desarrollada como Socorrista Náutico, habiendo efectuado cinco salvamentos» en un solo día a personas que estuvieron a punto de ahogarse. De Antonio Puerta podría realizarse un amplio artículo por su singularidad.

En la actualidad, son apenas media docena los gangos que funcionan llegada la campaña del verano, aunque otros funcionan durante todo el año porhaber adaptado sus instalaciones para admitir clientes, principalmente hasta el otoño y comienzos de invierno.

Muchos años han pasado y la singularidad del gango no desaparecerá de la vida de los ribereños. Habrá momentos de bajón, según camine la sociedad, pero a día de hoy muchos vecinos continúan “veraneando”, comiendo o cenando a la vera del río y en un gango.

Publicado el día 15 de agosto de 2014 en El Rincón del Cronista http://joseluislindo.wordpress.com/

José Luis Lindo Martínez

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