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SECUELAS DE UN ATENTADO TERRORISTA POR EXPLOSIÓN, ASPECTOS PERICIALES

  • Escrito por Redacción

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Las acciones terroristas pueden producir un gran número de víctimas simultáneas. Desde 1960, la banda terrorista ETA ha cometido más de 700 atentados en los que han muerto 857 personas, además de miles de heridos y 90 secuestrados.

De las víctimas mortales, 361 eran civiles (más del 42%), 195 guardias civiles (22%), 147 policías nacionales (17%) y 82 militares (9%). La mayoría de ellos murieron a consecuencia de los disparos (544, un 63%), mientras que 307 fueron asesinados con explosivos, principalmente coches-bomba (158). Tras medio siglo matando, estos son los atentados más importantes de ETA efectuados con explosivos:

• 1973. Asesinato de Carrero Blanco: 3 muertos

• 1974. Atentado de la Calle Rolando: 13 muertos y 70 heridos

• 1980. Atentado de Ispáster: 8 muertos

• 1981. Atentado buque “Marqués de la Ensenada”

• 1986. Atentado de la plaza R. Dominicana: 12 muertos y 32 heridos

• 1987. Atentado de Hipercor: 21 muertos y 45 heridos

• 1987. Atentado casa cuartel de Zaragoza: 11 muertos y 73 heridos

• 1991. Atentado casa cuartel de Vich: 10 muertos y 44 heridos

• 1993. Atentado de López Hoyos: 7 muertos y 25 heridos

• 1995. Atentado Puente de Vallecas: 6 muertos y 17 heridos

• 2006. Atentado T4: 2 muertos y 20 heridos

Por otro lado el terrorismo islámico ha causado bajo el nombre de la Yihad y/o Al Qaeda un rastro de sangre y dolor de la sinrazón. Basta recordar

• Atentado con bomba en el restaurante “El descanso” (km. 14 de la NII), el 12 de abril de 1985 con un resultado de 18 muertos. Atribuido a la Yihad Islámica.

• Atentados del 11M del 2004 en trenes de cercanías de Madrid con un resultado de 193 muertos y 1858 heridos.

Atribuído a Al Qaeda. De entre los fallecidos, se encontraba el GEO Subinspector del Cuerpo Nacional de Policía Francisco Javier Torronteras (fallecido en acto de servicio) donde otros 11 GEO sufrieron heridas. Del Subinspector fallecido después, fue profanada su tumba (Cementerio Sur de Madrid) y quemado el cadáver, la policía no descartó una venganza islamista

Recuerdo amargamente, que el Cabo 1º Veterano Rafael Melchor García, asesinado en 1985, era compañero de la Armada y, de los atentados del año 2.009 en Palmanova (isla de Mallorca), donde fueron asesinados los Guardias Civiles Carlos Saenz de Tejada y Diego Salvá Lezaún, resulta que uno de ellos es hijo del médico urólogo Doctor Salvá que por aquellas fechas me operó por ondas de choque en un riñón; me encontraba de patrón profesional trabajando en Illetas (Mallorca).

Un hecho del que no me puedo obviar, fue el atentado contra el buque de la Armada Española “Marques de la Ensenada”, el 2 de octubre de 1.981, fue atentado en Santander por una bomba colocada por ETA en su línea de flotación, que le provocó una brecha de 3 por 2,5 m en la zona del cuarto de calderas. La plancha junto a la que estalló el artefacto explosivo y la campana del buque se encuentran expuestas en el Museo Naval de Ferrol.

La explosión de la bomba, mientras dormía gran parte de la dotación (de una tripulación de 318 hombres, la mayoría se encontraba a bordo al estar el barco fuera de su base), no causó víctimas, aunque se cree que una mayor precisión en su colocación podría haber originado una de las mayores tragedias hasta ahora conocidas, ya que el barco llevaba en sus bodegas millares de obuses y seiscientas toneladas de combustible.

TRAUMA POR EXPLOSIONES

El trauma es causado por el súbito y violento aumento en la presión del aire ambiente por la detonación de una carga de alta energía.

Del clásico Goma 2 E, usado en numerosos atentados, la banda terrorista conserva abundante material explosivo y ETA podría atentar en cualquier momento, explica un agente destinado en el GAR de la Comandancia de Intxaurrondo (San Sebastián). Esta unidad, élite de la Guardia Civil continúa haciendo controles, siguiendo pistas y, cuando procede, practicando operaciones contra el entramado etarra.

El dato más preocupante en la Guardia Civil, es el hallazgo de 50 gramos de diazodinitrofenol, también conocido DDNP. Este explosivo detonado está especialmente diseñado para provocar grandes atentados debido a su potencia, con sólo unos gramos se podría provocar una masacre.

Las lesiones severas se clasifican:

a. Lesión primaria. Es la que resulta del paso directo de la onda explosiva a través del cuerpo. En general ocurren destrucciones corporales mayores, trauma cerebral, fracturas y amputaciones.

b. Lesión secundaria. La causan los fragmentos y objetos propulsados a distancia por la explosión; actúan como proyectiles que producen lesiones penetrantes, laceraciones y fracturas, generalmente no letales.

c. Lesión terciaria. Sobreviene por la propulsión o lanzamiento del cuerpo por la onda explosiva.

d. Quemaduras "flash". Son lesiones térmicas resultantes de las altas temperaturas de carácter instantáneo que genera la explosión.

e. Aplastamiento. Este tipo de lesiones resultan del desplome de estructuras vecinas al lugar de la explosión.

f. Inhalación de humo y gases tóxicos. El fenómeno puede dar lugar a cuadros de insuficiencia respiratoria.

g. Choque emocional. Es una de las lesiones mayores con alto potencial de desarrollar prolongada incapacidad psicológica.

Diferentes estudios realizados en afectados señalan la presencia trastornos de grave repercusión entre los que cabe destacar el trastorno por estrés postraumético, las secuelas psíquicas suelen ser analizadas superficialmente e incluso como algo accesorio, no teniendo en cuenta su elevada gravedad en este tipo de sucesos.

Las secuelas emocionales, se refieren a una discapacidad permanente que no remite con el paso del tiempo ni con tratamiento adecuado. Se trata de una alteración irreversible en el funcionamiento psicológico habitual. Las secuelas más típicas se refieren a modificación permanente de la personalidad, es decir, a la aparición de rasgos de personalidad nuevos (normalmente depresivos), estables e inadaptativos que se mantienen durante al menos dos años y que llevan a un deterioro de las relaciones interpersonales y a una falta de rendimiento en la actividad laboral, que termina por convertirse en algo persistente e incluso invalidante.

Por otro lado, a la hora de evaluar el daño psíquico no sólo habrá que tener en cuenta a la víctima directa del suceso violento, sino también a todos aquellos que se ven afectados indiectamente, estas personas pueden sufrir lesiones psíquicas de tanta importancia y con unas consecuencias tan graves como las de las propias víctimas directas.

Personas afectadas por el terrorismo no desarrllarán trastornos mentales y conseguirán recuperarse normalmente, sin secuelas psicopatológicas significativas, pero que un porcentaje importante de las víctimas directas desarrollarán un trastorno de estrés postraumático así como trastornos depresivos y otros de ansiedad (por ejemplo agorafobia, ansiedad generalizada, etc.)

La onda explosiva, que depende de la velocidad de la detonación (un proceso químico-físico mucho más rápido que la combustión), es una esfera de inmediato crecimiento conformada por materiales gaseosos de alta presión y de elevada temperatura que se propagan en forma radial a la manera de las ondas sonoras y con la misma o mayor velocidad que la del sonido.

Los órganos que contienen aire, o aire y líquido, tales como el oído, el pulmón o el intestino, son más vulnerables a las explosiones que los órganos sólidos. Esto se debe a que la onda explosiva es reflejada por la interfaz aire-líquido dando lugar a otras fuerzas destructivas sobre la superficie del líquido, así como al posible efecto de las diferencias en las densidades tisulares y a la reexpansión de burbujas de gas (implosión).

Los tres efectos principales de las explosiones y las bombas son:

a. muerte

b. lesión pulmonar

c. lesión del oído

La historia clínica debe incluir datos sobre el lugar de la explosión, sobre muebles, vidrios u otros objetos que se convierten en misiles, sobre la distancia a que se encontraba la víctima y si se hallaba cerca de un muro, sobre incendio y combustión, sobre inhalación de humo o gases y sobre el intervalo entre la explosión y la llegada del paciente al hospital o puesto de socorro.

A mi parecer, es absolutamente necesario el acta notarial cronológica (aunque hayan pasado los años) del suceso, los diferentes funcionarios van pasando (Juzgados, médicos forenses, etc.) y quedan las secuelas que pueden perjudicar a los interesados a la hora de reclamar. Deberían ir con el acta notarial la noticia en prensa escrita y sobre todo, hacer constar en todos y cada uno de los reconocimientos médicos “Procede de un acto terrorista”.

El soporte y el soporte psicológico, tanto de los pacientes como de los familiares, es de suma importancia y debe ser parte bien definida de los protocolos de manejo de este tipo de desastres.

BIBLIOGRAFÍA

1. Frykberg ER, Tepas JJ III. Terrorist bombing. Lessons learned from Belfast to Beirut. Ann Surg 208:569, 1988

2. http://elpais.com/diario/1981/10/03/espana/370911604_850215.html

3. Cooper GJ, Maynard RL, Cross NL, Hill JF. Casualties from terrorist bombings. J Trauma 23:955, 1983

4. Hadden MA, Rutherford WH, Merrett JD. The injuries of terrorist bombing: a study of 1532 consecutive patients. Br J Surg 65:525, 1978

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9. Roberto M, Hamernik RP, Turrentine GA. Damage to the auditory system associated with acute bast trauma

Ann Otol Rhinol Laryngol 98:23, 1989

SECUELAS DE UN ATENTADO TERRORISTA POR EXPLOSIÓN, ASPECTOS PERICIALES Francisco Mascaró Artigues. Perito Judicial en Documentoscopia

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