Menu
  • 01
  • 02
  • 03
  • 04
  • 05
  • 06
  • 07
logo-circulo-ahumada

hospimedicalpatrocinador

Los falsos mitos del independentismo catalán

  • Escrito por Redacción

cu-cut-parodia--644x362

Los propagandistas del Institut Nova Història construyen un discurso que roza la xenofobia y crea gran parte de mitos para el nuevo proyecto político del nacionalismo

Una conspiración de los poderes españoles llamada «Madrix», Erasmo de Róterdam como catalán de cuna, la bandera de EE.UU. con origen en la señera aragonesa, una guerra civil entre Castilla y Cataluña en el siglo XVIII cuando no existían naciones políticas… Los nuevos mitos del independentismo catalán acompañan al llamado «procés». Se busca ahora de manera constante enemigos externos que sirvan para legitimar la nueva ideología que domina Cataluña. Uno de esos puntales es el «Institut Nova Història», que se ha convertido en el principal altavoz de estas nuevas tendencias políticas.

Este instituto se fundó en el año 2007 como una escisión del «Instituto de Estudios Catalanes» gracias a sus instigadores Albert Codines y Jordi Bilbeny. Este último es el cerebro de la institución, y no pudo presentar su tesina histórica en la Universidad de Barcelona por ser considerada «ahistórica» por los profesores. Defendía en ella, según su propio testimonio, la «censura» de libros de historia en el siglo XVI para construir una visión «castellanista» y «proespañolista» de la historia. Bilbeny entra dentro del arquetipo de Eric Hobsbawm en su seminal «Naciones y nacionalismo»: «ningún historiador de naciones y nacionalismo serio puede ser un un nacionalista político». Incluso en la cita precisa de Ernest Renan: «El olvido y el error histórico mismo son un factor esencial en la formación de una nación».

Una historia para una causa

Este es el objeto declamado del Institut desde su título: construir «una nueva historia» donde se ponga en su sitio a la nación catalana. Esta fundación ha sido subvencionada por el ayuntamiento de Arenys de Munt, gobernada por ERC, y especialmente por ambientes de la extrema izquierda nacionalista catalana. Consiguió, así, el apoyo de Jordi Pujol y Carod Rovira con sendas cartas enviadas en 2012 y 2014 respectivamente.

Para los políticos no nacionalistas, esta Fundación tiene «teorías que rozan el ridículo», en palabras de la candidata de Ciudadanos por Barcelona, Carina Mejías. Recuerda Juan Carlos Girauta, diputado en Europa por Ciudadanos, que el proceso empieza «en 2003» y tiene su origen en el método de «Carod-Rovira de construir un imaginario para crear una mayoría política». Las raíces, según el político, habría que buscarlas en el cambio en la historiografía a mediados de los años 70.

Un grupo de historiadores, parapetado en la revista «L’Avenç» (El avance), decidió abandonar cualquier análisis racional del pasado y establecerse en la creación de un nuevo imaginario: «Nuestra tarea más inmediata y urgente, aquella que ha de responder a las primeras demandas sociales que nos lleguen, será la de restituir a nuestro pueblo la visión histórica nacional que le ha sido negada desde 1939». Se oponía, afirma Girauta, la historia científica por una que pretendía «construir los países catalanes». Para ello había que hace una «historia nueva». Para Xavier Pericay, filólogo disidente del discurso oficial, «en Cataluña no existen ni filología ni historia; existen sucedáneos, acordes con el llamado "proceso de transición nacional". El término mismo de "nueva historia" recuerda peligrosamente a las prácticas de los partidos y regímenes totalitarios: convencidos de poseer la verdad, niegan la realidad y se inventan una nueva».

La degeneración de estos conceptos acientíficos, que buscaban la historia como arma de una comunidad, acabó precisamente en este Instituto de Historia Nueva, cuyos mitos repasamos.

Personajes en busca de un origen

Entre el interés de este Instituto está en «catalanizar» a grandes personajes históricos como Miguel de Cervantes, Erasmo de Róterdam, Miguel Servet o Cristóbal Colón.

Del primero, el Institut Nova Història afirma que «toda la biografía de Cervantes es una falsificación y un montaje readaptando al castellano de la biografía borrada de Joan Miquel Servent, ciudadano de Jijona». Para ello se establecen parecidos biográficos entre el escritor y su homónimo valenciano de esta manera: «Pierde un brazo por culpa de una herida militar» / «Los tres hermanos Servent quedan heridos por culpa de una explosión». Otros elementos recalcados son los célebres elogios a Perot Rocaguinarda con el nombre Roque Guinart en la segunda parte del Quijote que llegan a considerarse como una defensa de las leyes catalanas frente «a los intereses uniformadores de la Corona Española».

Como es conocido, la «Corona Española» por aquel tiempo no existía de manera nominal, baste recordar el célebre parlamento del Conde-Duque de Olivares en su informe del año de 1624 a Felipe IV: «tenga Vuestra Majestad por el negocio más importante de su Monarquía, el hacerse Rey de España: quiero decir, Señor, que no se contente Vuestra Majestad con ser Rey de Portugal, de Aragón, de Valencia, Conde de Barcelona». El resto de semejanzas parece más fruto del azar, del discurso político que bien cita Hobsbawm, que de cualquier investigación histórica.

Cervantes, cuya partida bautismal disputan Alcalá de Henares y Alcázar de San Juan, fue declarado en los cautivos de Argel de manera precisa «Miguel de Cervantes, de 30 años, natural de Alcalá de Henares». El estudioso cervantino Krzysztof Sliwa cita más de 1.661 documentos cervantinos y llega a rastrear cuatro generaciones de los Cervantes. Confirma su bautizo el 9 de octubre de 1547, en Alcalá de Henares, aunque no sabe la fecha de nacimiento preciso. Más precisamente, cree que el apellido de Cervantes existe en «Córdoba, Jerez, Leiva, Medina de Campo, Palacios Rubios, Sevilla, Toledo, Trujillo, Valladolid». Sitios todos ellos, en definitiva, fuera del ámbito de la Corona de Aragón.

La siguiente figura en interesar al Institut Nova Història es Erasmo de Róterdam. A través de su epistolario con Juan Luis Vives, humanista valenciano de origen judío que acabó su vida en Brujas, Bilbeny desarrolla una teoría rocambolesca sobre los orígenes del humanista holandés.

El texto tiene expresiones poco científicas como «Vives en tanto que hispano y en tanto que catalán» y considera ese «nuestro» como que Erasmo y él compartían «nación». El uso de un término como nación en términos políticos antes del siglo XVIII es otro error clave: aquel tiempo veía súbditos de las Monarquías, entre autoritarias y absolutas. El epistolario se analiza de este modo, sin tener en cuenta que Erasmo siempre estuvo vinculado culturalmente al triángulo Londres, París y Flandes. Su célebre frase «Non placet Hispania» (no me gusta España) y despreciaba el país por su número de conversos del judaísmo: Vives era uno de ellos.

Los orígenes imprecisos de Miguel Servet y Cristóbal Colón dan pie a estudios de este estilo, donde se vuelve a afirma una y otra vez una «conspiración externa» para tapar esta realidad. Servet, al cual las biografías de José Baron o Ana Gómez Rabal, dan como nacimiento Villanueva de Sigena, en Huesca, lejano del ámbito catalán. Colón, el descubridor de América, es dado por genovés en la biografía de Miles H. Davidson y en el completo estudio colombino de William D. Phillips Jr y Carla Rahn Phillips. A través del dominio de expresiones y giros catalanes, se desarrolla la «nacionalidad» del descubridor.

El problema es pensar en las lenguas romances como una unidad separada, tan pronto en el siglo XV. Las expresiones de los clásicos, que tan bien estudia Domingo Ynduráin en sus estudios renacentistas, pasaban del latín a las lenguas vulgares. Menéndez Pidal vio en el castellano de Colón giros portugueses, pero cierto es que en el tiempo previo a su proyecto americano estuvo bajo pabellones genoveses según Charles Verlinden y Florentino Pérez-Embid y vinculado a la Corte del país luso: Allí se encontraba su hermano Bartolomé Colón. La presencia de Colón en el ámbito cultural catalán es prácticamente inexistente en el siglo XV, siguiendo estas biografías.

Castilla, reino en ruinas

Mucho antes que estos mitos, Lerroux avisó con clarividencia en un artículo en «La Publicidad» (9 de diciembre de 1905) sobre el sentimiento anticastellano en Cataluña. Era a colación de los hechos del «Cu-Cut!» :

«Las calles de Barcelona fueron teatro de escenas abominables y vergonzosas. Los castellanos, que formaban la tercera parte de esta población, no se atrevían a hablar fuerte en las Ramblas, porque la bestia separatista se mofaba cínicamente de su idioma. Algun oficial fue corrido y apaleado en la vía pública»

Es evidente que el político radical, en sus tiempos de «Emperador del Paralelo», exageraba, pero no mentía en el matiz: el del odio y desprecio a la cultura de Castilla por parte de la intelectualidad nacionalista del tiempo. Tanto «La Veu de Catalunya» como «Cu-cut!» utilizaban todo aquello que resultara castizo como un verdadero acicate político para construir un discurso con tintes xenófobos. Lerroux en su parte más clarividente de su bravata llegaba a ver en el estilo de Víctor Hugo que «el amor a la patria borra las fronteras, pero no levanta otras más acá, ni cimienta en el odio».

El Institut Nova Història no es ajeno a esta tradición de «odio» y su último artículo proclama a Castilla como «el Reino más pobre de Europa a finales del siglo XV». El artículo, firmado por Pep Mayolas, afirma que Castilla carecía de «burguesía, capitalismo, organización comercial de ciudades y una red de vías de comunicación». Llega a firmar, incluso, que «no tenía puertos marítimos, ni un clima benévolo». Estas opiniones, totalmente, subjetivas, se construyen con libros superficiales de Historia de España, sin llegar a fuentes primarias. La cita de la pobreza, de hecho, es de un libro de Gabriel Maura (político alfonsino) llamado «El Príncipe que murió de amor», fuente histórica dudosamente científica que funciona más bien como biografía literaria del Príncipe Juan, heredero de los Reyes Católicos.

Pero repasemos las afirmaciones iniciales, ya que el texto siguiente solo se apoya en opiniones personajes de fuentes generales. ¿Era Castilla tan pobre? Primero, de creer los estudios de Julius Klein y Gonzalo Anes, la Mesta, la organización pastoril del comercio lanar, tuvo su apogeo en aquel tiempo, y este comercio hizo a ciudades como Medina del Campo una de las pioneras en Europa respecto a la especulación económica. La lana castellana se trasportaba al norte, a Cantabria, el puerto natural, vendiéndose a Flandes. Este comercio lanar fue fundamental en la posterior relación económica de Castilla con Flandes; uno de los ejes de vertebración de la Monarquía de los Austrias. Miguel Ángel Ladero llega a citar 3.000.000 de cabezas de ganado lanar a finales del siglo XV; impensables en un Reino «sumido en la pobreza». La historia económica de España de Akal, coordinada por Agustín González y Juan Manuel Matés, establece en la península un marco de «recuperación general», aunque la crisis no finalizó hasta 1481 en la Corona de Aragón, mientras Castilla conoce «un continuado auge industrial».

Más aún, el auge de las ciudades castellanas en este siglo XV es clave en el posterior movimiento de las comunidades, como bien vieron Joseph Pérez y Maravall. Fuera de cualquier interpretación política moderna de la revuelta, quizá excesiva, el juicio de Manuel Azaña sigue siendo definitivo: «La contienda política se extendió a guerra social, a conflicto de clases, revolviéndose los pecheros, sobre quien gravitaban las cargas del reino, contra la clase nobiliaria, brazo ejecutivo de la Corona, de quien tenían, con los privilegios y mercedes correspondientes, el mando y disposición de las armas. El tercer estado y, en general, las llamadas hoy clases productoras, había cobrado conciencia de su fuerza y de su inferior condición en el reino». Este periodo de finales del siglo XV e inicios del siglo XVI siempre será visto en memoria como un tiempo de bonanza en los autores del Siglo de Oro como Lope de Vega o el citado Cervantes.

Así que, ¿dónde está ese reino postrado, pobre, sin libertades y despótico? Es otra mitología, que proviene de los tiempos de la Lliga como hemos visto y que ya sorprendió al propio Azaña en sus diarios, cuando Companys le comentó extrictamente el mismo mito fundacional que el texto de Mayolas: «Hablaba como un iluminado. Me repitió verbosamente los más sobados tópicos del nacionalismo de Prat de la Riba o del doctor Robert. No faltaba ninguno, ni siquiera el de que la Península es una meseta estéril rodeada de jardines».

La historia como arma

Para Girauta estos Institutos, estas fundaciones nacionalistas, «son la consecuencia final de este proceso». Es un sistema de crear «cargos» y un método de clientelismo político, porque el nacionalismo catalán es más que una ideología un «método de volverse rico». Pericay recuerda que «sin dinero público, nada de lo que conocemos existiría hoy en día. Téngase en cuenta que la llamada "sociedad civil" catalana, de civil no tiene nada, pues es en su totalidad una sociedad subvencionada por las instituciones autonómicas».

Pero este clientelismo parece que proviene de una fe superior: Mayolas acaba de publicar una novela llamada «Madrix» donde en el sentido de la historia ficción fabula que «Zapatero recibió a través de un subalterno importantes secretos del Estado». Estos pretenden ocultar la historia de Cataluña y negar sus «logros históricos». Esta novela de ciencia ficción es la guinda de un proyecto político que parece eclosionar el próximo 27 de septiembre.

¿Podrá alguna vez revertirse este proceso? Pericay es concluyente: «hará falta mucho tiempo y una condición inexcusable: que el nacionalismo pierda el poder y, en consecuencia, el control de los medios de comunicación y de la enseñanza». Y es que como afirma el historiador Álvarez Junco en su influyente libro «Mater Dolorosa»: «Los proyectos nacionales, por mucho que pretendan rendir culto a la historia y amparse en ella, sólo tienen viabilidad si sirven a metas políticas actuales, es decir, de futuro: de ahí su necesidad de adaptar o reinventar esa historia sobre la que dicen apoyarse».

JULIO TOVAR- ABC

Benemérita al día

Actualidad

Cultura y Sociedad

Otras Secciones

Boletín de Noticias

SUSCRÍBETE >> Recibe gratis todas las noticias en tu correo
Términos y Condiciones