Menu
  • 01
  • 02
  • 03
  • 04
  • 05
  • 06
  • 07
logo-circulo-ahumada
Cartas al Director

Cartas al Director

Envíe su carta...

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA. ARTÍCULO 2 (CUIDADO CON LAS COCES)

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA. ARTÍCULO 2 …

‹‹La Constitución ...

El gran encierro

El gran encierro

No, no me refiero ...

DOMINGOS BENEMÉRITOS

DOMINGOS BENEMÉRITOS

SUMARIO: DOMINGO 04 ...

Sábados culturales en Benemérita al Día

Sábados culturales en Benemérita a…

SUMARIO SÁBADO 03 de...

MANIFESTACION DE ODIO EN ALSASUA

MANIFESTACION DE ODIO EN ALSASUA

Miles de personas ...

Los majaderos de Alsasua

Los majaderos de Alsasua

Tras el acto terro...

Prev Next

hospimedicalpatrocinador

Paranoia y falsedades

  • Escrito por Redacción

foto cronicas-de-europa

Estos días por mis Pirineos natales, me muestran cuan dividida esta la sociedad catalana entorno a la cuestión de la independencia. Y me temo que las vacaciones no van a serenar los ánimos ante lo que se prepara para septiembre.

Los independentistas tienen la voz cantante. La televisión oficial les suministra un potente y hasta agobiante altavoz. Algunos defienden su posición con argumentos de tipo económico, porque creen que con la independencia estarían mejor, o porque creen que su identidad estaría mejor reconocida.

Pero también hay una parte de la ciudadanía que parece sufrir una especie de paranoia entorno a la relación de Cataluña con España. Una actitud que me temo ha ido en aumento espoleada por la propaganda acerca de todas las maldades que el Estado español infringe a Cataluña.

A la vista de lo que oigo y percibo, utilizar el término paranoia, como lo hace Quim Coll de Societat Civil Catalana, en un reciente artículo en El Periódico, no me parece exagerado, aunque a algunos pueda molestarles.

Hace un tiempo, allá por el 2013, me encontré en las montanas de Chile con jóvenes excursionistas catalanes muy preocupados por las amenazas que los “militares” españoles hacían pesar sobre Cataluña. Exponían unas consideraciones que entonces no pude sino considerar paranoicas. Estos días, recorriendo los viejos caminos de las montañas de mi infancia, he vuelto a escuchar parecidas historias sobre las represalias que toma “Madrid” por la convocatoria de unas elecciones autonómicas que hagan el papel del referéndum que “España” no les deja hacer.

El problema consiste, según ellos, en que, desde que Mas lanzo su órdago soberanista, la aviación militar española realiza vuelos rasantes sobre varias comarcas catalanas con el manifiesto fin de atemorizar a la población. Y los abuelos salen a las ventanas recordando la guerra y temerosos de que vuelvan aquellos tiempos….

Están realmente convencidos de que el ejército español, que algunos llaman “de ocupación”, está tratando de atemorizarles. Imposible convencerles de que se debe tratar de maniobras rutinarias de la base de Zaragoza. Mis argumentos son la prueba, como ya me definió Almunia allá por los tiempos de las primarias, de que soy un jacobino irredento al que su españolismo le impide ver las cosas como son.

Tampoco me he enterado de que los 300 agentes del Cesid, que estaban desplegados en el País Vasco para luchar contra ETA, y que afortunadamente ya no son necesarios allí, han sido trasladados a Cataluña para espiar a los que profesan sentimientos nacionalistas e identificar a los partidarios de la independencia.

No se cuan representativas son esas disparatadas tesis de los animal spirits de la sociedad catalana. El resultado de las próximas elecciones nos dará una buena medida de ello. Pero es muy preocupante que las defiendan personas con una cierta experiencia política, como Romeva, que encabeza la lista en la que se camufla Mas como candidato no declarado, pero pactado, para seguir gobernando la Generalitat. Romeva fue eurodiputado cuando yo presidía el Parlamento Europeo, y no se le recuerda ninguna contribución mínimamente relevante para la construcción europea. Pasará a la historia del parlamentarismo europeo por una carta a la Comisión pidiendo protección ante un posible invasión de Cataluña por el ejército español, ya que “es muy preocupante oír el zumbido de los cazas sobre tu cabeza sin previo aviso”. Vaya, si todo un eurodiputado gasta su tiempo, y el dinero que le pagamos, en escribir semejantes sandeces no es extraño que jóvenes excursionistas se sientan motivados para repetirlas.

Pero lo de Romeva es para nota. Como recuerda Quim Coll, además de pedir a Europa garantías de que Cataluña no será invadida, también ha pedido a la Comisión, junto con un diputado de Convergencia, que condenara el pisotón que sufrió Messi por parte de Pepe en un partido de la Copa del Rey. Pues aunque cueste creerlo, a eso se dedican algunos eurodiputados. Y debe ser muy valorado, puesto que les hacen cabezas de lista.

No son los únicos que nos brindan alguna perlas cultivadas con las que podríamos amenizar el descanso veraniego, si la cosa no fuera preocupante. Detrás de Romeva, en la amalgama de la lista electoral que defiende la independencia como único punto de su programa, aparecen personas tan ecuánimes que consideran que “si en la selección española de futbol hay tantos jugadores del Barça, es porque es un intento más de españolizar a Cataluña” o que “para que quieren los catalanes vivir sojuzgados si pueden vivir libres”, (Carmen Forcadell), o que “los padres que reclaman una educación bilingüe maltratan a su hijos” (Muriel Casals).

Esas declaraciones se podrían explicar por las características psicológicas de quienes las pronuncian. Pero la advertencia de Mas de que “si los catalanes no aprovechan la ocasión (de independizarse), el Estado español pasara por encima sin piedad”, parece más difícil de justificar por razones psicológicas. O quizás no.

Mas, y su compañero de lista, Junqueras, se han ilustrado contando falsedades para levantar sentimientos de agravio y contra “el expolio permanente y sistemático” que sufre Cataluña por parte del Estado español. No diré yo que no haya problemas que resolver en la distribución territorial de las inversiones o en el sistema de financiación autonómica. Pero no se puede mentir tan descaradamente (o estar tan mal informado, que para un responsable político es equivalente), como lo han hecho Mas y Junqueras.

Por ejemplo, en los archivos del PE quedará para la historia de los ridículos, la carta que en el 2011 dirigió Junqueras a todos los eurodiputados reclamando para Cataluña el mismo trato que una sentencia del Tribunal Constitucional alemán garantizaba a los landers, limitando su déficit fiscal en el 4,5 % de su PIB. Y advirtiendo de que si no era así, la asfixia económica que sufría Cataluña sería un riesgo de asfixia financiera para toda Europa. No me tomen a broma, tal carta existe.

Mas retomaba ese argumento poco después, en una entrevista en Le Monde, “queremos que se nos trate como alemanes”, decía enfáticamente. Y para eso reclamaba que el gobierno español hiciese como el alemán y publicase cada año las balanzas fiscales de las CC.AA y limitase el de Cataluña al 4,5 %. Ese límite y las balanzas fiscales alemanas han sido reclamadas, y lo siguen haciendo, por todos los líderes independentistas. Pero la realidad es que no existen. Ni el limite ni las balanzas. Nadie ha sido capaz de verlas ni de encontrar esa limitación en ninguna norma del ordenamiento jurídico de la RFA.

Pero da igual. En Cataluña la gente se ha creído esta historia (y como no lo iban a hacer, si todos sus líderes, la prensa y todo un coro de supuestos expertos, lo van repitiendo machaconamente).

Otras muchas falsedades a las que no tengo espacio para referirme en este articulo, han alimentado la paranoia a la que antes me refería. La cosa ha llegado a u punto en el que las explicaciones razonadas y fundadas probablemente ya no surtan efecto en una parte importante del electorado. Pero pueden ser vitales para los demás. Por eso es tan importante darlas, aunque sea con retraso, en todas las ocasiones que se tengan. A ello pretende contribuir mi libro, escrito con Joan Llorach, que en septiembre aparecerá en las librerías con el título “Las cuentas y los cuentos de la independencia”. Atención, no es recomendable para paranoicos.

Josep Borrell

Ex-presidente del Parlamento Europeo.

Benemérita al día

Actualidad

Cultura y Sociedad

Otras Secciones

Boletín de Noticias

SUSCRÍBETE >> Recibe gratis todas las noticias en tu correo
Términos y Condiciones