Menu
  • 01
  • 02
  • 03
  • 04
  • 05
  • 06
  • 07
logo-circulo-ahumada
Cartas al Director

Cartas al Director

Envíe su carta...

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA. ARTÍCULO 2 (CUIDADO CON LAS COCES)

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA. ARTÍCULO 2 …

‹‹La Constitución ...

El gran encierro

El gran encierro

No, no me refiero ...

DOMINGOS BENEMÉRITOS

DOMINGOS BENEMÉRITOS

SUMARIO: DOMINGO 04 ...

Sábados culturales en Benemérita al Día

Sábados culturales en Benemérita a…

SUMARIO SÁBADO 03 de...

MANIFESTACION DE ODIO EN ALSASUA

MANIFESTACION DE ODIO EN ALSASUA

Miles de personas ...

Los majaderos de Alsasua

Los majaderos de Alsasua

Tras el acto terro...

Prev Next

hospimedicalpatrocinador

Noticias Actualidad

El concepto de "protección" clave en al creación e historia de la Guardia Civil.

  • Escrito por Redacción

foto

¿Puede prescindirse de la realidad histórica, de lo que cada tiempo y coyuntura ha supuesto, cuando se vuelve la mirada hacia instituciones como la Guardia Civil con 172 años de historia? ¿Es válido acercarse a ella manteniendo tesis desfasadas o entendiendo su peso y valor en el reciente devenir de España como si se tratara de un microcosmos aislado? ¿Es suficiente acercarse a la historia de la Guardia Civil centrándonos, como casi siempre se ha hecho, en lo que ha sido su evolución y estructuración a lo largo del tiempo, en sus misiones y objetivos, o la Guardia Civil es también la historia de su componente humano?

Es habitual en la más moderna historiografía despreciar, con razón, las versiones maniqueas, muy ideologizadas, propias de cualquier escrito de casi la práctica totalidad del siglo XX sobre el Instituto Armado. Si atendemos a las encuestas que con cierta periodicidad se dan a conocer la Guardia Civil goza de un alto aprecio y valoración popular y ante ello pocas objeciones cabe hacer. Ello es así, entre otras razones, porque el Instituto Armado, a lo largo de su historia, más que por su labor policial, clave en algunos momentos de su biografía, es tremendamente popular por lo que hoy conceptualizaríamos como "labor humanitaria"; lo que estaría en correlación, pues sin ello sería inviable, con la vocación, asumida y aprendida, de sus hombres, producto de lo que sería su basamento doctrinal que en poco ha variado desde que la Inspección General del Cuerpo diera a la imprenta en 1845 la Cartilla del Guardia Civil (subrayemos, por ejemplo, la reiteración en la necesidad de auxiliar a las personas en los caminos).

GC-ANIVERSARIO

Desde entonces, amén de su acción puramente policial, los números de la Guardia Civil, porque forma parte de su ADN, han destacado en esa acción humanitaria ante la catástrofe, ante el drama y en las misiones de paz que desde 1989 han llevado a sus efectivos a Ruanda, Guatemala, Mostar, Bosnia, Timor, Irak, Haití o el Líbano. El número de la Guardia Civil, desde 1844, tiene la misión de mantener el orden, preservar la "seguridad pública" y ejercer la "protección de las personas y de las propiedades, fuera o dentro de las poblaciones". El concepto de "protección" quizás sea el elemento definitorio de lo que ha llegado a ser la Guardia Civil. No estamos ante una institución meramente policial activa y/o disuasoria, porque ese no fue el designio de su creador, el general Francisco Javier Girón y Ezpeleta, II duque de Ahumada, sino que se constituye al servicio del ciudadano, para su protección material y personal; protección que no es sólo con carácter preventivo o ante la agresión sino integral, a la persona. Es algo fácilmente perceptible cuando se revisan las recreaciones que podemos ver en grabados del XIX como los que contiene la obra de Elisardo Ulloa Crónicas Ilustradas de la Guardia Civil referidas a los primeros veinte años de vida del Cuerpo. O más recientemente, cuando en los años sesenta la recién creada Agrupación de Tráfico, heredera de funciones que ya asumía el Cuerpo en el XIX, remarcaba su condición de "ángeles de la carretera", porque se trataba, en consonancia con la base conceptual que le dio vida en 1844, de primar la idea de ayuda. Es ese concepto integral de "protección" el que hacía que, a principios del siglo XX, fueran muchísimos los pueblos que pedían la instalación de casas-cuartel en su localidad, como también sucede en algunos pueblos y zonas rururbanizadas en la actualidad. Es por ello por lo que en 1929 se le concede la Gran Cruz de la Beneficencia con distintivo negro y blanco, lo que impulsó y popularizó el uso del sobrenombre de "la Benemérita": por "los innumerables actos y servicios abnegados, humanitarios y heroicos [...] que han realizado con motivo de incendios, inundaciones y salvamento de náufragos".

Ahora bien, la Guardia Civil es protagonista y víctima de la propia historia de España, ha formado parte de todos los acontecimientos de la historia reciente estando a disposición de todos los gobiernos y por tanto manteniendo el modelo de orden de esos ejecutivos, siendo su actuación responsabilidad de cada uno de esos gobiernos y no del Instituto Armado. Una realidad objetiva que, sin embargo, se obvia cuando se aborda con criterios distorsionados su historia.

Los guardias civiles nunca han sido un microcosmos aislado, ajeno a los lugares donde se establecía el "puesto" -como alguna historiografía con argumentos de tipo sicológico ha pretendido explicar-. El rico recurso a la anécdota ilustra muy bien esta realidad en el día a día de muchos pueblos, aunque sea una historia sin abordar que supera los estrechos márgenes de un artículo. Los guardias civiles, por poner solo un ejemplo, pese al diseño inicial del duque de Ahumada, dejaron pronto de estar bien retribuidos -sí lo estuvieron al principio-, su jornada laboral era en realidad de 24 horas y las casas-cuartel fueron envejeciendo sin remedio (no pocos recuerdan el sonoro enfrentamiento entre su director el general Alonso Vega y los sindicalistas del régimen de Franco a cuentas de los salarios y las condiciones de los acuartelamientos), un trabajo duro. Ello tuvo como contraprestación el incremento progresivo de lo vocacional -ser número de la Guardia Civil era y es algo atrayente- y la aparición de la continuidad familiar entre sus miembros, cimentando en su componente humano el espíritu de Cuerpo que es uno de los rasgos característicos de la Guardia Civil.

En realidad, por encima de los vaivenes coyunturales, el modelo de la Guardia Civil ha sido uno de los más acertados del mundo -un reconocimiento que ya se produjo internacionalmente en el siglo XIX cuando se buscó en otros países reproducirlo incluso con ayuda española-, superando al de la Gendarmería francesa con el que mantenía concomitancias en su origen. El carácter militar del Instituto Armado y su base conceptual -erróneamente interpretada desde visiones simplistas confrontando la primacía civil y el poder militar- es precisamente lo que le otorgó capacidad e independencia; la decisión de que el número fuera un hombre preparado, formado con códigos y valores militares, le confirió una efectividad que se ha mantenido a lo largo de los años. España era en 1844 uno de los países menos seguros de Europa, la efectividad de la Guardia Civil a la hora de mantener la seguridad y acabar con el bandolerismo propició la modernización económica y la vertebración del país, algo que usualmente no se suele destacar.

Francisco Torres García (Historiador)

Benemérita al día

Actualidad

Cultura y Sociedad

Otras Secciones

Boletín de Noticias

SUSCRÍBETE >> Recibe gratis todas las noticias en tu correo
Términos y Condiciones