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Dos policías municipales rescataron con vida a un hombre de 65 años de las aguas del Pisuerga.

  • Escrito por Redacción

policia-local-valladolid

«Su situación era crítica, el hombre estaba en las últimas, y decidimos lanzarnos a por él sin pensarlo porque era lo que teníamos que hacer», coincidieron en señalar ayer Sergio y Luis Ángel, los dos policías municipales que el miércoles rescataron con vida a un hombre de 65 años de las gélidas aguas del Pisuerga.

Ambos regresaron al escenario 24 horas después de los hechos para narrar cómo se jugaron el tipo para salvar a este vecino de La Victoria, que ayer continuaba ingresado en la UCIdel Clínico, aunque su evolución es favorable dentro de la gravedad. «Nuestra satisfacción será completa cuando reciba el alta», añaden los protagonistas.

El rescate tuvo lugar al filo de las once de la mañana, cuando un viandante que paseaba por la ribera del río, a los pies del Seminario, del lado de La Rondilla, vio al hombre «amarrado a una rama y con el agua cubriéndole casi la cabeza». Tuvo suerte, reconocen ahora los agentes, «ya que gracias a este ciudadano pudimos llegar rápidamente». Y allí, unos metros más arriba del puente de la Condesa Eylo, se encontraron con la víctima aferrada a dicha rama a diez metros de la orilla salvadora del Pisuerga. Puede que llevara allí unos pocos minutos o una hora, quién sabe, ya que nadie vio cómo acabó en el agua.

Demasiado lejos

«No se movía y tampoco hablaba», recuerdan los agentes, que en un principio intentaron llegar a él desde tierra firme. «Fue imposible». El río cubre «mucho a un metro ya de la misma orilla y el hombre estaba demasiado lejos». Así que los dos policías decidieron no esperar la llegada de los buzos –después les ayudarían a salir– al entender que la víctima «estaba en una situación crítica».

rescate ahogado pisuergaLos policías, ayudados por los servicios de rescate, sacan al hombre

Los agentes, sin tiempo para mucho más, simplemente dejaron las armas en la orilla y se lanzaron al agua para llegar hasta el hombre. «No entramos como los vigilantes de la playa, intentamos adoptar todas las precauciones posibles, pero tuvimos que nadar para llegar hasta él y nos le encontramos congelado, completamente inmóvil y con la mano tan agarrotada que, al principio, era imposible soltarla de la rama», relatan. Después lo lograrían aplicando una ‘técnica policial’, inicialmente prevista para otras intervenciones, que consiste en algo tan simple como eficaz: «Apretar el pulgar hasta que finalmente se soltó».

Evolución favorable

Pero los propios agentes, sabedores de que en pocos minutos llegaría la ayuda de los especialistas en estas lides de los Bomberos –buzos equipados con trajes de neopreno–, decidieron esperar dentro del agua para sacarle «garantizando su seguridad». Y la suya propia. «Lo importante era evitar que se ahogara y eso ya lo habíamos conseguido», aclaran.

Instantes después llegaría un buzo hasta ellos y entre los tres, ya con el hombre envuelto en un salvavidas y atado a una cuerda, le llevarían a la orilla. «Aún tenía las dos manos completamente agarrotadas y ni siquiera podía gesticular», recuerdan los agentes, quienes recibirían esa misma tarde la visita de sus familiares para agradecerles la gesta. «Nos explicaron que, en principio, estaba mejor, aunque seguía en la UCI –ayer evolucionaba favorablemente–, pero la verdad es que fue un detalle bonito y de agradecer que vinieran», coinciden los protagonistas.

Ellos restan importancia a su actuación –«es nuestro trabajo y lo volveríamos a hacer sin dudarlo», afirman–, pero lo cierto es que se la jugaron y lograron, como mínimo, reducir las consecuencias de la grave hipotermia que sufrió la víctima. En su caso, reconocen, «casi ni nos enteramos de lo fría que estaba el agua, puede que por la tensión del momento, hasta que ya en la patrulla y de camino a la comisaría para cambiarnos comenzó la tiritona». Por la tarde ya estaban de vuelta a la calle. Dos ángeles guardianes más para proteger la ciudad. Es su trabajo.

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