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Augusto Ferrer-Dalmau: 'Los catalanes hemos vertido mucha sangre por España'

  • Escrito por Redacción

augusto ferrer dalmau

Gaceta.es, nos trae la entrevista a Augusto Ferrer-Dalmau, el mejor pintor de temas históricos y militares, reconocido mundialmente como uno de los mejores pintores de guerra, y con alma profundamente española. El pintor catalán habla de su patria chica, de la grande, del arte y de la milicia. También son muy conocidos sus cuadros sobre la Guardia Civil y su historia.

Tiene previsto pintar un cuadro titulado “Soldados de Dios” y para ello irá a la Misión del padre Ignacio María Doñoro de los Ríos, (Socio de Honor de Circulo Ahumada) en el corazón del Amazonas.

Un proyecto que Augusto Ferrer-Dalmau llevará a cabo después del periodo de la lluvias y que los lectores de Gaceta.es conocen ahora en primicia. Serán, como dice el propio Augusto, "un catalán y un vasco, por España". Doñoro de los Ríos fue militar antes que cura, y Dalmau es un soldado de los viejos Tercios de Flandes cada vez que cierra los ojos. Cuando despierta, pinta lo que vio la noche anterior. Goya firmó sus dibujos sobre la Guerra de la Independencia con un lacónico "Yo lo vi". Dalmau también ha estado en cada uno de sus cuadros. No se explica si no tal nivel de detalle. Cuadros que exigen una silla y horas por delante, tal es el grado de sofisticación. Realismo cinematográfico. Así podrían bautizarse muchas de la obras del catalán. Las cargas carlistas y la de los caballos en movimiento, por ejemplo. Los animales se mueven de verdad. En Rocroi, el último tercio, se escuchan los gemidos de los heridos y las lanzas golpeándose entre ellas. Y se escucha también a un perro ladrar.

España, omnipresente en su obra. Y la Cruz, aunque el pintor se tenga por un mal cristiano: "voy poco a misa y tengo más pecados que Barrabás". Reconoce, eso sí, que cuando le ha dolido el alma siempre estuvo Dios a su lado. "Él nunca te abandona", dice. Y pone en valor el grito de combate de sus antepasados carlistas: “Nada Sin Dios”. 

Ferrer-Dalmau es el antidivo. Es Andrés Iniesta. Alguien que no ha necesitado tatuarse los brazos o perforarse el cuerpo con metales para hacer su trabajo extraordinariamente. El futbolista llegó a la cima en su oficio, también el pintor. Sin excentricidades. Sin arrogancias. Un tipo normal que sueña con la épica militar y hace magia con pinceles. Preguntado si dedicará toda su vida a la temática castrense, matiza: "Histórico-castrense". Y responde como estaba previsto: “Por supuesto”.

Confiese, ¿entiende a Kandinsky?

No.

¿Qué opinión le merece el llamado arte contemporáneo?

Bueno, es un tipo de pintura diferente de la mía.

Eso ya lo sé. Se lo pregunto de otra manera, ¿qué opina de ferias como ARCO?

ARCO es un negocio. Mire, mi idea del arte es la música sinfónica, no un timbal con un pito.

Ahí iba yo. Tengo la sensación de que la mayoría del arte actual no conecta con la sociedad. Hoy, excepto unos pocos pintores figurativos o figuralistas, la mayoría opta por romper las formas. El arte es ininteligible. Incomprensible para la mayoría de la sociedad.

Totalmente de acuerdo.

Para Ferrer-Dalmau, el hiperrealismo tiene los días contados y acabará extinguiéndose. Sencillamente dejará de tener sentido. Aclara, eso sí, que lo suyo no es hiperrealismo: “Mi pintura no es hiperrealista, yo no calco una fotografía. De hecho lo que yo pinto no se puede fotografiar. Yo no me dedico a coger una fotografía y reproducirla con fidelidad absoluta”. Y habla de talleres de chinos que por 400 euros “te hacen un óleo exacto de una fotografía”. Advierte que con hiperrealismo se refiere a la reproducción exacta de fotografías, “no a lo que hace Antonio López”, un artista al que Augusto admira y, sin conocerlo personalmente, debe ni más ni menos que su oficio de pintor: “Yo me metí en la pintura el día que vi el cuadro de la Gran Vía de Antonio López. En ese momento yo decido ser pintor. Me marcó muchísimo. Para mí aquello no era una fotografía. Aquello no se podía fotografiar. Esa luz, esa forma…”. Dalmau explica que la pintura ha de tener necesariamente un objetivo. El que sea. En su caso, un objetivo reivindicativo: “poner en valor nuestra historia a través de secuencias reales del pasado”.

DALMAU-1 copia(Gran Vía, de Antonio López. 1981)

Algunos expertos se refieren a su obra como pintura ecuestre por la cantidad de caballos que reflejan sus cuadros y la fidelidad con la que los representa. Supongo que ha montado y conoce al animal.

He montado durante mucho tiempo. En casa teníamos caballos. Conozco muy bien el animal. No puedes pintar algo que no hayas vivido. Es como el mar, sería difícil, por no decir imposible, representar el mar sin haberlo visto nunca.

Háblame del talento, ¿existe?, ¿cualquiera dedicándole muchas horas y mucho esfuerzo puede acabar siendo Velázquez o hay algo más?, ¿qué es ése algo más?

Tiene que haber una predisposición. Yo puedo tocar el piano y puedo tocar una partitura muy bien tocada, pero componer… eso es diferente. Yo puedo pintar un cuadro porque tengo la técnica. Y podré copiar una fotografía. O un paisaje. Pero tiene que haber algo más. Algo innato, algo propio. Un don. Y todos tenemos uno. No hay un ser humano que no tenga un don, una facilidad para algo. A mí de pequeñito me gustaba pintar. Me resultaba muy fácil. Y lo exploté. Y si no lo hubiese desarrollado hubiera quedado en nada.

Aquellos dibujantes de los cómics de su infancia eran, además, todos catalanes.

Exacto. Y además eran buenísimos. Eran extraordinarios. Eso sí que era arte.

Dalmau se vuelve de nuevo un niño para rememorar aquél mundo feliz en el que creció y que moldeó el artista -y la persona- que es hoy: “En mi época no había un niño que no jugara a guerras. Ahora sería políticamente incorrecto. Yo pintaba batallas y jugaba a la guerra, a situaciones de comandos. Y con espadas. Y había combates en el patio”. Augusto detectó su propio talento, el don del que antes hablaba, y de él hizo su modus vivendi. Recuerda que su madre también tenía cierta facilidad para el dibujo. Y que su infancia transcurrió entre cómics de batallas, soldaditos y películas de guerra. Bebió de la cultura popular: “Hazañas Bélicas, El Jabato, El Sargento de Hierro, la Compañía Easy… todo. Todo. Tengo todos los cómics y películas de guerra que existen. Y aún los conservo”.

The International Society of War Artists

The international Society of War Artists es una asociación de pintores de guerra de diferentes países, aunque todos anglosajones (norteamericanos, británicos, canadienses y australianos). Todos excepto él. El presidente de la asociación se puso, hace un par de años, en contacto con el español. Quería invitarle a formar parte del reducidísimo grupo de no más de veinte pintores de guerra. Augusto explica admirado cómo los marines norteamericanos tienen un departamento dedicado a pintar las guerras y a formar a los artistas. Dicen que así es más fácil llegar al público que a través de fotografías, "que el mensaje es más amable, menos duro, menos cruel”. Ocurre como con los carteles durante las guerras, ¿por qué dibujos y no fotografías? “Porque el dibujo facilita la función propagandística del mensaje, llega mejor al destinatario”, cuenta Ferrer-Dalmau. 

Está reconocido mundialmente como uno de los mejores de su ámbito, pero asume con sorprendente naturalidad el escaso reconocimiento que le ha deparado el mundo artístico. Se inspira en los maestros franceses de finales del XIX: Detaille, Neuville, Meissonier. Ellos son sus maestros y a ellos debe la magia de sus trazos.

Hábleme de la aportación española al arte universal

Se trata de una contribución impresionante, ¡tenemos tantos artistas universales! De nuestra aportación en el mundo del arte beben miles de artistas en todo el mundo, el español, por naturaleza, lleva el arte en las venas. Somos un pueblo muy creativo, lleno de recursos y de improvisaciones 

Los catalanes en las milicias españoles, cuénteme.

Siempre hemos luchado por España, en milicias, voluntariados; somos soldados aguerridos, cabezones y tozudos. Somos un pueblo pacífico pero tremendamente beligerante cuando llega el momento. No olvidemos a los almogávares y ” la venganza catalana”. Los catalanes hemos regado con nuestra sangre los campos de batalla junto al resto de los españoles para que España sea lo que es ahora, una nación puntera en el mundo. Por eso es indignante que algunos descendientes de estos hombres se vendan ahora por el 3%, si sus abuelos levantaran la cabeza les correrían a barretinazos hasta los Pirineos.

Usted se incrusta en las tropas en misiones reales.

Y me lo paso bomba. He estado dos veces. Con españoles y con georgianos.

¿Y pasó miedo?

Viví situaciones de peligro todos los días. Mataron a un general dentro de la base. Con los georgianos teníamos combate durante todo el día, todos los días. No son guerras de trincheras, no se producen ataques frontales y avalancha de soldados. Son escaramuzas. Son guerras sucias. El paisaje ni siquiera te permite guerrillas. Mucha acción, vaya. Pero no pasé miedo. Hay más riesgo en ir en coche por una utopista un fin de semana. 

DALMAU-2(La Patrulla, Augusto Ferrer-Dalmau. 2013)

Antimilitarismo

¿Son los ejércitos necesarios en el siglo XXI?

En el XXI y en todos los siglos. Mientras haya buenos y malos en el mundo serán necesarios los ejércitos.

¿Dividir el mundo en buenos y malos no es hacer un análisis simplista?

No. El malo es el que tiene algo que tú tienes, entonces tienes que defenderte. Hoy los ejércitos tienen una vocación defensiva. Son, en su mayoría, preventivos. La maldad está en la condición humana. Y hay que defenderse. Para eso están las policías y están los ejércitos. El día en el que seamos todos unos santos no hará falta policía ni ejércitos. Pero me temo que eso no va a ocurrir.

¿Es el antimilitarismo un fenómeno exclusivo de nuestro país?

Hay otros países que también, pero como el caso español yo conozco pocos. Por ejemplo, en EEUU no existe. En Georgia no existe. No se plantean un antimilitarismo. Son conscientes de que para tener libertad tienen que tener protección.

¿Qué valores ha visto en los ejércitos que deberíamos importar a la vida civil?

Los mismos valores que yo aprendí cuando estudiaba a los Jesuitas. La disciplina, que es fundamental para tener una vida ordenada y equilibrada. La honradez. El respeto. La jerarquía. El orden. Sin todo esto hay caos.

¿Se están perdiendo?

Hay una parte de la sociedad que no considera esos valores. Y sin esos valores una sociedad no puede funcionar. Es necesario un horario. Y unas normas. Lo mejor del ejército es el orden. El orden absoluto. De hecho el Ministerio de Defensa es el que mejor funciona, ¿por qué? Porque allí todo está estudiado.

Grandes militares de nuestra Historia, sus preferidos.

Hay tantos… (suspira) La figura de Prim a mí me seduce mucho. Quizá porque es de mi tierra. Muy comprometido, valiente. Con una historia alrededor, con una parte oculta, decían que era masón, aunque no se sabe muy bien… un tipo muy peculiar. Y cualquier general carlista. Zumalacárregui, por ejemplo, también es uno de mis preferidos.

¿Esto no es incorrecto? Reivindicar el Carlismo, digo.

No… es tradicionalismo. El Carlismo, para mí, es tradición, es familia, es volver a los orígenes. Son guerras románticas. Forman parte de la historia de mi familia. Eran guerras duras, pero nunca perdieron su halo de romanticismo. Los hombres se mataban más cerca: con sables, cargas de caballería… no eran las guerras de ahora. Fue una guerra civil, pero una guerra civil por España. De hecho llevaban las mismas banderas. En mi opinión, si hubiésemos ganado los carlistas, la historia de España hubiera sido otra. Probablemente hoy no existiría el nacionalismo. Ni se hubiera dado una guerra civil en el siglo XX.

Existe una teoría bastante aceptada según la cual el regionalismo y posterior nacionalismo, tanto vasco como catalán, son herederos del Carlismo.

Claro. Todo empieza con el nuevo escenario de administración única y centralizada. Hubo ramas que no lo aceptaron e hicieron bandera de los fueros. Ahí se sembró la semilla.

¿Cómo ven a nuestro Ejército por ahí fuera? 

Puedo dar fe, por mi experiencia, que la admiración por nuestros ejércitos es tremenda. Tenemos una fama que nos precede y de la que hacemos honor. Sin duda es un orgullo ser español.

Por cierto que usted ha pintado escenas de nuestros ejércitos que se dieron durante el régimen franquista. La División Azul, por ejemplo. ¿Le ha generado algún problema?

No, porque he pintado poco de aquella época.

Porque si hubiera pintado más…

… seguramente me hubieran señalado, sí. Pero no deja de ser historia de nuestro país.

DALMAU-3 copia(Rocroi, el último tercio. Augusto Ferrer-Dalmau, 2011)

España y su crisis nacional

“Todo se complicó con la crisis del 98 y la pérdida de Cuba y Filipinas. Allí había muchos intereses vascos y catalanes. Familias enteras vascas y catalanas lo perdieron todo. Y se produjo un resentimiento”. El pintor hace referencia a la habanera catalana El meu Avi, a la que luego “le cambiaron la letra” y al exaltadísimo patriotismo de los voluntarios catalanes. "Y nosotros, los catalanes -dice-, a todas las guerras mandábamos voluntarios. A todas". “Se formaban filas interminables de voluntarios”. Después todo cambió. Y Ferrer-Dalmau señala una clave para entender el actual estado de cosas: “El nacionalismo se alimenta, básicamente, de las nuevas generaciones de catalanes que, por complejo o para integrarse mejor, se convierten a la fe nacionalista. Se les expide el falso pasaporte de catalán a cambio de asumir el nacionalismo. Mis mayores discusiones han sido con hijos y nietos de la inmigración”. 

Estamos inmersos en un proceso de secesión que puede acabar con cinco siglos de historia en común. 

No va a pasar nada. En España hemos salido airosos de momentos peores.

Póngase que la situación se envenena y Cataluña acaba segregándose. Quiero que me hable de las consecuencias personales que esto le supondría.

Renegaría de todos ellos. Cataluña se convertiría en una república bananera, en miseria, marginación, odio, complejos… eso es lo que se conseguiría. Eso sí, los políticos catalanes vivirían como marajás. Para ellos sería el paraíso. Y seguirían echando la culpa a España de todos sus males por no comprarles sus productos.

¿Cómo ya ha hecho Albert Boadella?

Más. Yo sería muy beligerante con esa situación por la sencilla razón de que sería profundamente injusto. ¿¡Dónde quedan todas esas generaciones de catalanes que dieron su vida por España!? La historia de Cataluña no se merece este final. Porque hemos vertido mucha sangre por España durante muchas generaciones, y entre ellos, muchos familiares míos. Si se levantaran de sus tumbas todos esos catalanes que murieron por España, ríete tú del 11 de septiembre. A barretinazos hasta los Pirineos. Los catalanes no nos merecemos este final.

Por primera vez en la entrevista, Augusto Ferrer-Dalmau ha cambiado el gesto. Ya no sonríe. Y apunta su gran frustración: “razonar con ellos es imposible”. Explica cómo, a pesar de haberlo intentado en numerosas ocasiones y con gente muy diferente, nunca ha conseguido nada: “Tú les señalas un color blanco, les dices que es blanco, y ellos dicen que es negro. Les demuestras que es blanco, y siguen diciéndote que es negro. Y al final se aferran al sentimiento”. Exclama: "¡Si Cataluña es el Arca de Noé de España! ¡Y Barcelona concretamente! En Barcelona hay gallegos, manchegos, andaluces, madrileños… ¡Barcelona tendría que ser la provincia más española! No hay un solo español que no tenga un familiar en Barcelona".

¿Augusto, qué es España?

España es un sentimiento que se lleva en el corazón, una gran nación, formada por un pueblo lleno de defectos y virtudes, capaces de lo mejor y lo peor, pero es mi madre patria, la quiero con locura y es donde quiero que me entierren.

¿Qué es lo mejor de España?

Lo mejor que tiene España son los españoles. Nosotros. Nuestra forma de ser, a la gente de ahí fuera, le atrae. No pasamos inadvertidos. Somos amables. Nos gusta que nos quieran. Nos gusta gustar.

Y Cataluña, ¿qué es Cataluña?

Cataluña es uno de los pilares en los que se sostiene España desde tiempo inmemorial. Una tierra formada en su mayoría por hombres honrados, trabajadores y muy emprendedores, ajenos a la sinrazón del independentismo. Gente que se levanta cada mañana para trabajar y tirar adelante sus familias. Esto fue y será siempre Cataluña.

El procés. Su tierra se marcha, Augusto.

(Ríe) El procés es una cortina de humo para tapar el 3% y no pisar La Modelo. ¿A quién quieren engañar? Me sabe mal por todos aquellos “seres” manipulados por el espejismo de una tierra prometida, formada por una raza especial en la que serán felices y comerán perdices. La propaganda de Goebbels es un juego de niños comparada con la de los del 3%.

¿Cómo está afectando todo esto a la sociedad catalana?, ¿hay fractura?

Claro que la hay. Y mucha. Yo he visto a familiares, amigos o vecinos enfrentándose entre ellos como si les fuera la vida en ello. Tiene gracia, es una forma de ser muy española.

¿Cómo le damos la vuelta a esto?

Hay que darles razones para sentirse orgulloso de ser español, ensalzar nuestras virtudes, explicarles quiénes somos, de dónde venimos. Lo mismo que han hecho los separatistas durante todo este tiempo con una historia manipulada y un falso victimismo, pero con verdades y ateniéndonos a la realidad histórica. Y también suscribo las palabras de los Empresaris de Catalunya, José Bou, de poner al frente de algunos ministerios claves, algunos catalanes para que participen del gobierno de todos los españoles y paliar así ese victimismo absurdo.

GACETA.es

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