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“Si nuestro gobierno nos abandona, la Cataluña hispana se organizará para su propia defensa”

  • Escrito por Redacción

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El Movimiento Somatemps responde a la resolución de los Grupos Parlamentarios independentistas

En el punto PRIMERO, los Grupos parlamentarios de Junts pel Sí y de la CUP interpretan tener un mandato democrático para transformar la autonomía en un Estado independiente. Argumentan haber obtenido una amplia mayoría de votos y escaños. Evidentemente en la cuestión de votos mienten, pues no obtuvieron la mayoría de sufragios emitidos. Por otra parte las elecciones no tuvieron legalmente nunca un carácter plebiscitario. Y, evidentemente, en ningún lugar constan que porcentaje de votos o escaños pueden permitir una intención semejante. Quieren jugar un juego sin reglas.

Pero es que —no se olvide, porque parece que hemos entrado en su lógica invertida— aun en el hipotético y negado supuesto de que se hubiera conseguido una mayoría absoluta de votos, en ningún caso, ello legitima a llevar a cabo una conducta delictiva.

En el punto SEGUNDO, se declara solemnemente el inicio del proceso de creación de un estado catalán en forma de república. Este punto es fascinante porque parece que el proceso se inicia ahora. Y eso que ya llevan no sé cuántos años hablando de él. El talante “democrático” de estos dos grupos parlamentarios se demuestra en que ya han decidido que el estado nuevo debe tener forma de república. ¿No permitirán previamente un referéndum para decidirlo? Si mal no recordamos, durante un año los independentistas han celebrado el tricentenario de la derrota en una Guerra Civil por un Rey. Muchos catalanes creemos que sería más consecuente reivindicar una rama dinástica de los Habsburgo o bien dejar de celebrar el 11 de septiembre.

El punto TERCERO es un canto al populismo. Se proclama un “proceso constituyente ciudadano”, participativo, abierto y “activo”, para preparar las bases de una futura Constitución catalana. Bien, ya sabemos cómo acaban estas cosas, las acaban mangoneando cuatro. Pero hay que darle siempre un carácter festivo a todo este interminable proceso. Nos preguntamos si habrán buscado un lugar muy grande para reunir a todos los catalanes en Asamblea, o si abrirán una página web para que todo el mundo pueda volcar sus ideas. Además, ¿cómo se define quién es ciudadano catalán? ¿los que tienen DNI español y han nacido en Cataluña? ¿Los empadronados aunque no tengan DNI español? ¿Cualquier inmigrante ilegal? ¿Dónde está el censo de la ciudadanía catalana?

El punto CUARTO insta al futuro gobierno a poner en marcha los pasos necesarios. Ya veremos quién es ese gobierno y quién lo preside. Aún queda mucho espectáculo por delante.

El punto QUINTO pone un plazo máximo de 30 días para poner en marcha y aprobar tres leyes: una constituyente, otra de seguridad social y otra de hacienda pública. Sí, es bueno que se den prisa. Normalmente, montar estas cosas bien suele costar bastantes décadas. Hasta ahora la Administración autonómica ha ido fagocitando la central, pero ¿dos haciendas públicas? No creo que los españoles catalanes podamos pagar tantos impuestos a dos Agencias tributarias.

El punto SEXTO es ingenioso pues se inventa el concepto jurídico de “desconexión democrática”. No se reconoce la autoridad del Tribunal Constitucional español ni de las decisiones del Estado español. Y por supuesto hacen oídos sordos a la ilegalidad que supone la convocatoria de referendos.

Hay textos como el de la Independencia de Estados Unidos que pasan a la historia. Este texto tiene visos de pasar a la historia de los ridículos. Se supone que inmediatamente esta resolución la harán llegar a mandatarios y autoridades europeas, cuyas secretarias –pues no creemos que paseen el filtro- pondrán cara de póker. Si alguna autoridad lo lee, y tiene los mínimos conocimientos de derecho, creerá estar viendo visiones, o que los catalanes nos hemos vuelto locos por algún escape en Vandellós.

El punto SÉPTIMO es demasiado críptico incluso para nosotros. Se insiste en la desconexión democrática (se olvidan que cuando desconectas un electrodoméstico deja de funcionar)  que definen que ha de ser: “masiva, sostenida y pacífica” (sic)

El punto OCTAVO solicita blindar al nuevo Govern, obedeciendo sólo las normas surgidas de la cámara catalana. Pues bueno, tendrá que empezar a legislar sobre todo: tráfico, aduanas, aeropuertos, etc… ya que la inmensa mayoría de  la legislación es española o europea. Tendrán que trabajar lo que no han trabajado en su vida. Y eso que antes de 18 meses se han comprometido a convocar nuevas elecciones.

El punto NUEVE declara la voluntad del inicio de negociaciones, aunque no se especifica con quién y pone en conocimiento de la Unión Europea y del mundo mundial esta “machada” del nacionalismo.

Una decepción de resolución. Creíamos que iban en serio.

Esto suena a una declaración de intenciones para asustar a enanitos del bosque. Tantos años esperando que el independentismo diera este paso y ahora resulta que quieren negociar, desconexiones democráticas (¿?), masivas, activas, participativas, abiertas (eso sí, lo de la forma republicana está decidida de antemano sin encomendarse a Dios y al Diablo).

El señor Baños tenía más arrestos y quería que en esta declaración ya se declarara la “desobediencia civil” y se pusiera en marcha la revolución. Casi lo hubiéramos preferido. Primero, por ser más coherente y, segundo, porque ya dilucidaríamos quién y cómo acaba con esta payasada política de forma rápida. Ahora tendremos que volver a iniciar un interminable proceso hacia la nada. Tendremos que ver como los cainitas nacionalistas se navajean. Temblaremos cada minuto para ver qué hacen o deciden los socialistas catalanes. Sí, el señor Baños de la CUP tiene más razón que un santo (y que nos perdone la alusión confesional) al afirmar que “para conseguir la independencia hay que montar un pollo”, pero su resolución más bien es propia de un “pollino”, un “ruc”, vamos una burrada.

Como esto va para largo, pues ustedes son incapaces de gobernar su propia casa, nos tomaremos un tiempo para elaborar documentos de reflexión, acción y desobediencia civil, si el nuevo govern autonòmic rompe la legalidad vigente. La desobediencia a la que estos dos grupos parlamentarios incitan ha llegado a nuestros oídos y pensamos aplicarla. Intenten gobernar Cataluña con la mitad de catalanes en contra, entonces sabrán, como decía el señor Baños, lo que es “un pollo”.

¡CATALANS HISPANS! ¡DESPERTA FERRO! ¡MORI EL MAL GOVERN!

En estos momentos, el gobierno español tiene sus responsabilidades y esperamos que las asuma si quiere seguir teniendo cierta legitimidad sobre los catalanes hispanos. Pero, independientemente de sus acciones o inhibiciones, nos resulta frustrante que durante tantos años se haya permitido larvar esta locura colectiva. Por tanto, nosotros, los catalanes hispanos asumimos el deber de resistir ante cualquier desvío tiránico e ilegal del govern autonòmic. Si nuestro gobierno nos abandona, la Cataluña hispana se organizará para su propia defensa.

LA TRIBUNA DEL PAIS VASCO

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