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Un policía local de Montellano (Sevilla) tiene que llamar a Cáritas para poder comer

  • Escrito por Redacción

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Cuatro meses sin cobrar la nómina. Sin apenas soluciones por parte del Ayuntamiento, salvo medidas que apenas aliviarían la penosa situación por la que los casi ochenta funcionarios de Montellano están pasando. Algunos lo llevan mejor, dentro de la gravedad de la situación. Otros, como el policía local, Juan Manuel Figueroa, atraviesan un momento especialmente difícil.

«Nos deben junio, julio, agosto y septiembre, con la extra de junio y pronto, cuando termine el mes, la nómina de octubre», comenta Figueroa a ABC Provincia. Como muchos trabajadores en esta época de crisis, ha visto cómo recortaban su salario, pero su condición de funcionario, que a priori garantiza un puesto de trabajo y un salario fijo, han supuesto el peor lastre posible para tratar de salir a flote. «No puedo solicitar ayudas o becas para mi hija, universitaria, porque siempre me dicen que supero los umbrales de renta». El piso de estudiante lo costea su hijo mayor, «que trabaja en Sevilla y ayuda a su hermana como puede. Sobre el papel aparece un sueldo mensual que entra, pero la realidad es que Juan Manuel lo está pasando muy mal. «Si no hubiese sido por la ayuda de familiares y vecinos, me habrían quitado la casa a estas alturas», reconoce.

En un comunicado de los funcionarios, denunciando la situación de impagos que están sufriendo y que ABC reprodujo, se podía leer que algunos funcionarios habían tenido que acudir incluso a Cáritas para poder alimentarse. Y este agente, que lleva en su puesto de trabajo más de treinta años, ha sido uno de los que se ha visto obligado a llegar a estos extremos. Para Juan Manuel Figueroa, la suerte es que «esto ha pasado en un pueblo donde nos conocemos todos y los vecinos nos echan una mano, alguno trae algo de comida u otros productos básicos, pero no tenemos ni para pagar al panadero», lamenta.

¿Cómo llega un funcionario a una situación tan dramática con tan solo el atraso del pago de cuatro meses de nómina? La respuesta es que el problema viene de la anterior Corporación, donde comenzaron a darse estos impagos, pero que se resolvían con algo más de celeridad y aprovechando los pocos ahorros de los que se podía disponer. «Pero así yo ya llegué a un límite en que no podía pedir más dinero prestado porque no podía devolverlo», comenta Figueroa. «Al banco ya no tengo dinero para pagarle y ya me han llegado las notificaciones de que hemos llegado al límite de deuda».

Así pues, este policía local está valorando opciones drásticas para poder achicar agua «porque hay cosas importantes, pero lo primero es que mi mujer y yo podamos comer», dice. Agosto fue un punto de no retorno para Juan Manuel. «Me vi obligado a reunirme con el alcalde, no para que me pagase el sueldo, sino para que me echase una mano. Pero me llegaba la respuesta de que, como yo, también había muchas personas necesitadas de urgencia», con lo que se le negaba otra solución. «Yo ni siquiera estaba pidiendo que se me pagase todo lo que se me debía, sino que me dejasen al menos unos mil euros con los que poder ir tirando».

Soluciones ineficaces

Llegados a este punto, los funcionarios han comenzado a moverse, primero con aquel comunicado, y más tarde con algunas movilizaciones. Pero no con toda la contundencia que se esperaría de un grupo de personas tan grande en esa situación. Especialmente Juan Manuel y sus compañeros, que tienen muy restringido el derecho a manifestarse (solo en las horas libres), mientras que el derecho a huelga es algo que ni se contempla.

Figueroa, sin embargo, ha sido uno de los que más «ruido» ha hecho, por lo dramática de su situación y por la de sus compañeros. «Hace un mes tenía mis vacaciones y decidí colgar dos pancartas en mis ventanas. Y ahí se quedarán hasta que mi nómina esté al día», comenta. En esas pancartas se puede leer «Ayuntamiento paga» y la más dura «Me estás arruinando».

Ahora desde el Ayuntamiento se les ha comunicado un calendario de pagos tras la visita de un inspector de trabajo, pero lejos de solucionar nada, solo se retrasará. «En octubre nos pagan junio, en noviembre, el mes de julio y en diciembre será agosto, pero más adelante nos deberán esos tres meses». La lucha de los funcionarios está, por tanto, lejos de concluir.

ABC

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