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'El poli es socio del puticlub'

  • Escrito por Redacción

PUTI-CLUB

A las 22.17 horas del 1 de julio de 2013, el dispositivo de escuchas telefónicas autorizado por la Audiencia Nacional para investigar las actividades criminales en Mallorca de la banda motera conocida como Los Ángeles del Infierno registró una significativa conversación en uno de los numerosos teléfonos intervenidos.

La llamada se realizó en un club de alterne y desde uno de los «móviles de seguridad» que empleaba uno de los cabecillas de la sucursal que la banda turcoalemana montó en la Isla, teléfonos sin titularidad registrada que, con el fin de evitar pinchazos, se utilizaban de forma esporádica y únicamente para determinados fines. En ella, un miembro de la organización que no ha sido identificado le decía a su interlocutor en Alemania: «Aquí lo tiene muy bien montado, como tú, han hecho al jefe de policía socio del puticlub».

El Juzgado de Instrucción Central número 6 de la Audiencia Nacional considera esta breve grabación de 4 minutos de duración y a cuya transcripción ha tenido acceso este diario, uno de los ejemplos «clarificadores» de cómo la organización estaba compinchada con determinados miembros locales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Un guardia civil

Tres de ellos, dos policías locales - ninguno con rango de jefe policial- y un sargento de la Guardia Civil están acusados de diversos delitos por cooperar en las actividades de la banda criminal desarticulada en 2013. Se ha exonerado a un policía nacional y no se ha incluido a otros agentes municipales investigados pese a que en grabaciones se aludía a los «amigos» de los acusados.

Después de tres años de investigación, el juez Eloy Velasco dictó la pasada semana un auto en el que cierra la instrucción judicial y concreta los cargos sobre 58 personas vinculadas a esta organización acusada de presunta prostitución coactiva, trata de personas, extorsiones, coacciones y amenazas, blanqueo de capitales, falsificación, delitos contra la salud pública o tenencia ilícita de armas (a uno de los miembros le incautaron seis fusiles). Se les acusa de crear en Mallorca una organización para obtener y blanquear fondos de forma ilícita, principalmente mediante la creación de una red de prostitución y presunta explotación de mujeres con conexiones en Alemania (Hannover), Turquía (Esmirna) y Luxemburgo.

En un pronunciamiento que antecede al escrito de conclusiones de la Fiscalía, que deberá ahora concretar sus cargos, el magistrado Velasco concluye y documenta cómo esa organización de estética motera, «a través de sus dos principales miembros en Mallorca, los hermanos Youssafi», no sólo contaban con múltiples «colaboradores y personas interpuestas» para sus actividades. Sino que además, sostiene el largo auto judicial que reconstruye sus actividades, había logrado «la colaboración de miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que, eventualmente, estarían en disposición de proporcionar información que sirviese a los fines de la organización».

En abril de 2013, uno de los líderes de la banda fue grabado por la investigación dando instrucciones a otro miembro sobre el mantenimiento de chicas en un local, y ya entonces le informaba del «asesoramiento» que recibía de un agente de la Policía Local al que apodaban «el gordo» y «el pitufo». Su función era «mantenerle informado de todas las posibles acciones de inspección por parte de la Policía Local que pudiesen afectar a las actividades del local». De hecho, otra de las llamadas intervenidas en la investigación conjunta que ha sido impulsada por la Fiscalía, la Guardia Civil y la Policía Nacional refleja cómo en una conversación grabada entre dos miembros destacados de la banda, éstos comentaban cómo había seis agentes de la policía nacional inspeccionando su local, un conocido club de alterne de la Playa de Palma. Ambos acuerdan llamar a sus respectivos topos de los cuerpos policiales para intentar averiguar algo.

La reconstrucción de los hechos revela que uno de los policías acusados fue, para más inri, destinado dentro de la Policía al departamento encargado de tramitar las denuncias. En las conversaciones intervenidas, miembros de la banda se referían a maniobras para que determinadas denuncias no prosperasen. Se referían a ello en clave, ordenando que «se perdieran en el molino». Uno de esos agentes llegó a colaborar en la consecución de prostitutas y clientela para sus locales y también para conseguirles documentos para un plan que no prosperó: montar un casino.

Primer golpe a la corrupción policial en la Playa de Palma

La investigación de la Audiencia Nacional contra el capítulo mallorquín de Los Ángeles del Infierno, que ahora está a punto de llegar a juicio y que tuvo su estallido visible en la gran redada del verano de 2013, con la detención de sus cabecillas y el encarcelamiento de agentes de la ley compinchados, supuso el principio de una ambiciosa labor que ha seguido en otros Juzgados de la Isla y que ha puesto en jaque la imagen de todo el Cuerpo de Policía Local. La implicación de municipales y de un sargento de la Guardia Civil que aprovechaban su posición para presuntamente hacer negocios con la banda motera turcoalemana, puso en alerta a los investigadores más activos de la Fiscalía y de la propia Guardia Civil en las Islas. Los pinchazos telefónicos y el testimonio de prostitutas y delatores implicados en la trama provocaron la apertura de nuevas investigaciones. El escándalo derivó primero en el hallazgo del amaño de las oposiciones a puestos destacados de la Policía. Y poco a poco la trama fue in crescendo. A principios de este año, una jueza de Palma ordenó la detención de una docena de policías y ex policías de la capital balear por su presunta cooperación ilegal con empresarios del ocio nocturno y de la prostitución en la Playa de Palma. El mismo sector en el que la banda motera se había intentado infiltrar con dinero de sus terminales internacionales. El testimonio de prostitutas interrogadas por los investigadores reveló un cóctel de orgías con «policías y alcaldes» y sus negocios a la sombra de los clubes de alterne. Más de la mitad de los policías locales investigados por el Juzgado de Instrucción 12 de Palma ya aparecían como elementos sospechosos en el sumario abierto por la Audiencia Nacional sobre los Hells Angels. La investigación del 12 sigue a día de hoy bajo estricto secreto y avanza sin que se conozca todavía su alcance final.

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