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Las autopistas de la droga

  • Escrito por Redacción

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Cocaína, cannabis, anfetamina y éxtasis llegan a Cantabria "siempre por carretera". Las dos autovías que atraviesan la región conectan a los traficantes cántabros con las principales vías de entrada a España: la frontera francesa, la costa gallega y Madrid.

 Las drogas ilegales más consumidas en Cantabria, cannabis, cocaína, anfetamina y éxtasis por este orden, entran en la comunidad autónoma a través de dos grandes pasillos: la Autovía del Cantábrico (A-8), que atraviesa la región en paralelo a la costa, y la Autovía de la Meseta (A-67), que conecta Cantabria con el centro y el sur de España. El flujo de pasajeros y mercancías del Puerto de Santander y el aeropuerto de Parayas no ofrece garantías suficientes a los traficantes para colar la droga por los controles de seguridad, como ocurre en otros puertos y aeropuertos españoles de grandes dimensiones. El negocio del narcotráfico en Cantabria se alimenta de esas grandes puertas de entrada al país, pero introduce la droga «siempre por carretera» y escondida de mil maneras, explica el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) de la Guardia Civil en Cantabria.

Para poner el problema en contexto, el consumo de drogas en Cantabria supone más de 1.800 ingresos en urgencias cada año, una tasa que supera la media nacional y preocupa a las autoridades.

Cannabis, lo más consumido

La sustancia ilegal más consumida en Cantabria -y en el resto del mundo- es el cannabis, que a diferencia de la cocaína o las drogas sintéticas no está ligada exclusivamente al ocio nocturno y se llega a consumir a diario. Llega fundamentalmente del sur de España, vía Madrid, y entra en la región a través de la Autovía de la Meseta. En Cantabria se empieza a fumar hachís a los 15,1 años de media -según los datos de la Estrategia Regional sobre Drogas 2014-2018- y el 6% de la población general reconoce haberlo consumido en los últimos doce meses.

El cannabis es una de las sustancias ilegales más baratas y fáciles de conseguir, lo que la convierte en la puerta que abre el camino de la droga a los jóvenes -cuando se pregunta entre la población escolar se comprueba que el 26,6% ha fumado porros en el último año-.

«Nos preocupa mucho que los jóvenes no perciban el cannabis como una droga que puede producir efectos graves y por eso insistimos en que puede tener consecuencias tan graves como las del resto de drogas», precisa José Francisco Díaz, director general de Salud Pública.

El chocolate -resina concentrada que se produce a partir de las flores de cannabis- se produce en el Magreb y por tanto llega desde el sur, pero en los últimos años también se han puesto de moda las plantaciones propias de cannabis -asegura el EDOA-, entre otras cosas, porque «la relación riesgo-beneficio suele ser rentable».

El cannabis producido en Cantabria se comercializa sin tratar, en forma de cogollos -marihuana-. En los últimos cinco años, la Guardia Civil ha detenido a 25 personas que cultivaban cannabis y ha intervenido más de 350 kilos en plantaciones repartidas por toda la región, aunque el problema es especialmente virulento en la comarca del Asón, donde la orografía del terreno, boscoso y de difícil acceso, favorece la proliferación de cultivos ilegales. Por eso mismo el cuartel de la Guardia Civil de Ramales de la Victoria está especializado en desmantelar plantaciones de marihuana.

La segunda droga ilegal que más consumen los cántabros es la cocaína. Uno de cada diez admite haberla probado en el último año, aunque las cifras de consumidores habituales son mucho más bajas: solo el 0,4% de los cántabros reconoció haber consumido en los últimos 30 días.

La coca es una de las sustancias más caras -un gramo cuesta en la calle entre 50 y 60 euros- y se identifica claramente con el ocio nocturno. «Entra desde el País Vasco, desde Galicia, desde Madrid...», lamenta el equipo de Antidroga, que no ofrece más detalles sobre los puntos calientes de acceso para evitar dar pistas a 'los malos'.

Su alto precio en la calle, y la posibilidad de adulterarla, convierten a la cocaína en la droga preferida de los narcotraficantes. Se puede cortar con sustancias estimulantes como la cafeína, o anestésicos como la tetracaína, que simulan sus efectos y permiten aumentar la cantidad del producto de una manera muy barata. «Las sustancias de corte se usaban en medicina pero se han retirado del mercado porque son cancerígenos, dan problemas de hígado... de ahí que sean tan baratas. En algunos países europeos, la posesión de esas sustancias ya es delito. En España, de momento, no».

La imaginación se ha convertido en una de las armas más importantes en la guerra interminable que mantienen las fuerzas del orden con los traficantes. Por cada nuevo truco que descubre la Policía, hay cientos de delincuentes pensando cómo esquivar a la ley. En el caso de Cantabria, como el medio de entrada es la carretera, lo más común son los dobles fondos y los compartimentos secretos en los vehículos, «algunos con modificaciones hechas de fábrica», precisan los especialistas. Pero los traficantes cántabros tampoco están exentos de imaginación y no se limitan a esconder la droga en el doble fondo del maletero de un coche.

En marzo de 2014, sin ir más lejos, la Agencia Tributaria y la Guardia Civil descubrieron 18 kilos de cocaína ocultos en el interior de un pedido de maquinaria que llegó al Aeropuerto de Barajas desde la República Dominicana y cuyo último destino era un taller de Ajo (Bareyo). Habían metido la droga dentro de cinco cilindros hidráulicos de excavadora, pero no pudieron escapar a los rayos X del aeropuerto. Eso sí, ya en Cantabria -donde se detuvo a cuatro personas- fue necesario pedir ayuda al Cuerpo de Bomberos de Santander para que abrieran los cilindros con una Rotaflex.

Para saber dónde buscar es clave la investigación. Y ahí la colaboración entre los cuerpos policiales de cada país es crucial. «Tenemos contacto con el 90% de los cuerpos policiales del mundo», asegura el EDOA, que en noviembre de 2013 intervino de golpe más de 300 kilos de cocaína en un velero salido de Venezuela con destino a España. La mayoría de las 27 detenciones resultantes de la 'Operación Sosso' se practicaron en Cantabria.

Las drogas de laboratorio

El sustitutivo de la cocaína en las juergas de la noche cántabra es el 'speed' (anfetamina en polvo). «Lo llaman la cocaína de los pobres y es característico del norte de España, ya que se produce sobre todo en Holanda y entra por la frontera francesa. Estamos detectando que se está abriendo paso hacia Madrid y Levante, pero antes estaba un poco circunscrito al norte, en Cantabria no tanto como en el País Vasco». El speed es una droga totalmente sintética, hecha íntegramente en laboratorio, como casi todas las emergentes -en 2013 se detectaron casi cien nuevas drogas en Europa-.

«Cantabria es tradicional, entre comillas, en el consumo de drogas. No hay sustancias como las que puede haber en Levante. Además aquí se está reduciendo bastante el consumo de drogas de diseño como las pastillas y el MDMA -basadas en el éxtasis-, aunque cristal sí que se puede dar algo. En cualquier caso, muy por debajo de las drogas mayoritarias», explican los especialistas de la Guardia Civil.

La heroína llevaba tiempo desaparecida del mercado, «pero parece que se vuelve a consumir, que ha habido un pequeño repunte». El recorrido de esta droga está en todo caso muy limitado, ya que los nuevos hábitos de los consumidores están muy vinculados al ocio y la heroína es un depresor. «Se deja ver en ambientes sociales marginales».

En las investigaciones policiales no se ha detectado que el estatus social o el nivel de estudios sean variables determinantes en el consumo de drogas. «Pero hay que tener en cuenta que a nosotros nos interesa el traficante, no el consumidor». Los traficantes no están necesariamente en barrios obreros o deprimidos. «Intervenciones se realizan en toda la ciudad. No hay un entorno libre de tráfico de drogas. Te puedo hablar de direcciones de El Sardinero, como de direcciones de La Albericia».

Las unidades de seguridad ciudadana van más al menudeo, pero los agentes del EDOA intentan llegar a los traficantes de nivel. «Y esos no están en los barrios obreros».

Los especialistas de la Benemérita en la lucha contra el narcotráfico no se centran en una sustancia en concreto. «Cualquier tipo de droga me preocupa. Y me preocupa sobre todo la percepción de la gente de que la droga no supone un riesgo. La gente se piensa que la marihuana no tiene riesgo, pero es la puerta que abre el camino a otro tipo de drogas. Llega un momento en que ya no te llena, no te satisface, y viene el listo de turno, que te ofrece cocaína o speed y picas, y a partir de ahí la has cagado. Esto no es un mito, es el camino de la droga».

DIARIO MONTAÑES

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