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La Policía detiene a 80 personas vinculadas con una red de tráfico de chinos

  • Escrito por Redacción

chinos

Agentes de la Policía Nacional ha detenido a 80 personas y ha desarticulado una organización criminal de ciudadanos chinos dedicada al tráfico ilegal de compatriotas principalmente con destino a Reino Unido, Irlanda, Canadá y Estados Unidos, a quienes cobraban una media de 20.000 euros por persona. La red gestionaba los traslados desde Barcelona, valiéndose de agencias de viaje dirigidas también por ciudadanos chinos.

Benemérita al Día - 4 de mayo de 2015

La operación se ha saldado con la detención de 80 personas, entre las que se encuentran los máximos responsables de la organización, por presuntos delitos de pertenencia a organización criminal, contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, favorecimiento de la inmigración irregular y falsedad documental entre otros.

Además, según ha informado Policía Nacional se han practicado registros en domicilios de Santa Coloma de Gramenet y Badalona, interviniendo 107 pasaportes falsificados de diversas nacionalidades, que están siendo analizados por expertos, cinco sellos de caucho falsificados de diferentes puesto fronterizos (varios Estados Schengen, Australia y Malasia, entre otros), 18 teléfonos móviles, 32 tarjetas SIM, diversos equipos informáticos, y dinero en metálico de diferentes países, (euros, dólares, libras esterlinas, francos suizos, dinares jordanos, dólares malayos, yuanes chinos, bath tailandeses y dólares taiwaneses).

Las investigaciones se iniciaron en abril de 2013, cuando la Policía tuvo conocimiento de la existencia de una red delictiva, formada en su mayor parte por miembros de nacionalidad china, que operaba desde diversas ciudades de la provincia de Barcelona. Además, los principales responsables de la misma mantenían vínculos con otras organizaciones similares asentadas en Europa, entre otras una red que ya estaba siendo investigada por parte de la Policía de Fronteras de Marsella (Francia).

La organización captaba a sus víctimas en China, utilizando principalmente el método del boca a boca, difundiendo la promesa de llegar a cualquier país que quisieran. Un traslado que se hacía a cambio de una cantidad de dinero que variaba en función del país de destino y de los medios utilizados para alcanzarlo, cobrando una media de 20.000 euros por cada persona traficada desde China al Reino Unido. Esa cantidad debía ser pagada inmediatamente a su llegada al país de destino, sufriendo amenazas sobre su persona o incluso sobre sus familiares que se encontraban en China, si no satisfacían la deuda.

De esta manera, una vez que las víctimas eran captadas en su país de origen, la red iniciaba los trámites necesarios para que pudieran entrar en cualquier país del espacio Schengen, utilizando para ello diferentes rutas y medios: en ocasiones utilizaban vuelos directos desde China a Europa, usando generalmente documentos auténticos obtenidos de forma fraudulenta o bien documentos auténticos de terceras personas con quienes mantenían cierto parecido físico. Otras veces, para hacer el mismo viaje, hacían diferentes escalas entre China y Europa, empleando en estos casos documentación falsificada y por último, también se desplazaban de forma clandestina por la frontera entre Turquía y Grecia.

En pisos de Barcelona y Badalona
Tras ser introducidos en Europa, la organización los trasladaba hasta España, donde eran alojadas en pisos controlados por la organización y ubicados en Barcelona, Badalona y Santa Coloma de Gramenet, y que cada poco tiempo iban cambiando para no llamar la atención de los vecinos y así dificultar también la labor de localización de la Policía. Una vez en los pisos, la organización les retiraba la documentación que habían utilizado para entrar en el espacio Schengen, documentación que posteriormente utilizaban para traficar con otras personas que se encontraran aún en China.

Las personas traficadas permanecían en los pisos el tiempo que fuera necesario, estando controlados en todo momento por miembros de la organización, mientras que se tramitaban y confeccionaban documentos de viaje falsificados nuevos para realizar el traslado hasta su destino final.

Los documentos se confeccionaban en China y se remitían a los principales investigados en España a través de empresas de mensajería o entre las propias pertenencias de las víctimas. Una vez llegaba la documentación falsificada a nuestro país, miembros de la organización compraban billetes de avión para vuelos con destino al Reino Unido o Irlanda, cuyas reservas se realizaban utilizando una red de agencias de viajes en España, regentadas todas ellas por ciudadanos chinos.

Con todo lo necesario para el viaje preparado, el siguiente paso era enviar a las personas traficadas hasta el destino final, acompañadas en todo momento por los denominados "pasadores", que las controlaban durante el viaje para minimizar cualquier riesgo de fuga o de ser detectados o detenidos por la policía de fronteras de los países de salida y entrada. Por su parte, los "pasadores" mantenían contacto continuo con los máximos responsables de la organización y contaban con una amplia experiencia y un gran conocimiento de las ciudades y de los aeropuertos frecuentados en las diferentes rutas utilizadas, además de conocer perfectamente los procedimientos policiales y judiciales, lo que les hacía ser muy valiosos para la organización.

La mayoría de estos "pasadores" residían en diferentes países asiáticos, desplazándose a Europa expresamente cuando se les encargaba trasladar a las personas traficadas, aprovechando su estancia de tres meses para continuar desarrollando dichas actividades delictivas, destacando especialmente uno de ellos, al que se le ha conocido la utilización de al menos catorce identidades diferentes durante el último año, con las que viajaba por todo el mundo sin levantar sospecha alguna.

Las investigaciones permitieron determinar el dinamismo y la capacidad que la organización tenía para adaptarse a las nuevas situaciones, lo que le permitía innovar cada cierto tiempo, modificando su modus operandi periódicamente y abriendo nuevas rutas o procedimientos, en busca de un mayor éxito y tratando de dificultar su seguimiento por parte de la Policía.

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