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La Guardia Civil sospecha que Bruno también mató y tiró el cadáver de su tía a la basura

  • Escrito por Redacción

chalet-sacedilla-majadahonda

Investigan si el casero falsificó el documento de la cesión del del chalé de su familiar, al saber que lo había puesto a la venta, para alquilar habitaciones

L a Guardia Civil sospecha que el casero del denominado chalé de los horrores de Majadahonda también pudo acabar con la vida de su tía tras sufrir un arrebato producto de su enfermedad hace más de tres años. Después, se habría deshecho del cuerpo arrojándolo a la basura, al igual que en el caso de su inquilina argentina. Esa es la tesis que manejan los expertos policiales consultados por ABC.

De este modo, cada vez cobra más fuerza la hipótesis de que el detenido, Bruno Hernández, de 32 años, está detrás de la desaparición y probable homicidio de las dos mujeres, por lo que serían dos las víctimas, tal y como adelantó este diario. Sin embargo, la localización del cadáver de la tía del sospechoso, Lidia Hernández, a diferencia del de la inquilina, Adriana Gioiosa, de 55 años, se da por descartada –a no ser que fuera enterrada–, dado el periodo de tiempo transcurrido.

Mientras, una vez levantado el secreto de sumario relativo a Adriana, el comandante jefe de la compañía de Majadahonda, Julián Martínez, ofreció ayer detalles sobre el caso en una rueda de Prensa, junto a la delegada del Gobierno, Concepción Dancausa, y el coronel de la Comandancia de Madrid, Santiago Caballero.

Investigan sus propiedades, citas médicas...

Respecto a la dueña del chalé de la calle de la Sacedilla, los investigadores consideran que fue a finales de 2011 o principios de 2012 cuando el sospechoso se deshizo de ella. El hecho de que ella decidiera poner a la venta el inmueble para trasladarse a su localidad natal, un pueblo de Salamanca, según algunos testimonios –deprimida por la trágica muerte de su único hijo–, pudo desencadenara una disputa entre tía y sobrino que acabó de manera trágica, dado que él pretendía alquilar habitaciones. Como en el caso de la inquilina, no habría sido un homicidio premeditado, según sospechan las fuentes consultadas. Tras ello, Bruno tiró el cuerpo a la basura.

Ahora, calígrafos realizarán un informe para verificar si el documento de cesión del usufructo del chalé fue falsificado por Bruno para arrendar habitaciones. Así lo indicó el comandante. «Sí, se investiga el móvil económico». No ha sido localizada en ninguna residencia u hospital, ni tampoco se ha cambiado de domicilio. Aunque algunas de sus cuentas han sido canceladas, sigue percibiendo su pensión y le descuentan algunos recibos que tenía domiciliados, pero no ha realizado en este tiempo ningún reintegro.

Los investigadores solicitarán al registro de la propiedad un listado de sus bienes y a la Seguridad Social datos relativos a consultas médicas, revisiones, etc. para ver los últimos movimientos o si se han producido cambios, con el fin de arrojar alguna luz sobre cuándo pudo desaparecer.

Esas dudas no existen en cuanto a Adriana. Su pista se perdió tras llegar a Madrid el 29 de marzo procedente de su Buenos Aires natal. La denuncia de su hermano el pasado 6 de abril, ante la imposibilidad de comunicarse con ella, destapó el macabro suceso.

«De alto riesgo»

Cuando los agentes acudieron a la casa, no lo dudaron:«Era una desaparición de alto riesgo», precisó el comandante de la Benemérita. Había documentación y objetos que nadie que se marcha voluntariamente se deja. Por ello realizaron dos inspecciones (el 7 y el 20 de abril) en las que recogieron restos biológicos. En total se recabaron más de 200, la mayoría concentrados en el sótano, cocina, salón y baño, como informó este diario.

Los primeros resultados de los análisis incriminaron al casero: la sangre de la trituradora que tenía en el garaje es de Adriana. Todo apunta a que el sospechoso, tras acabar con su vida, la descuartizó y trató de picar sus restos. Se está a la espera de que se complete el informe definitivo de estas pruebas para poder imputarle el delito de homicidio. Hasta ahora está acusado de detención ilegal.

En el registro del domicilio de su padre en Móstoles, el 8 de abril, hallaron el portátil de la víctima, las llaves del coche (aparcado cerca) y una copia de la carta de autodespido realizada por él.

En el rastreo que se realizó en la finca de Toledo se recogieron 22 muestras, de las cuales dos podrían ser de sangre. Se buscó en esa propiedad por ser, finalmente, de Bruno, ante la posibilidad de que hubiera llevado ahí a alguna de las mujeres. Mientras, en una zona precintada del vertedero de Pinto se seguirá buscando a la inquilina, una labor que durará varios meses, ante la existencia de 20.000 toneladas de basura y la escasez de medios.

ABC

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