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Rabat retrasó un día el vuelo del equipo de rescate español

  • Escrito por Redacción

MINUTO-SILENCIO

Más de 24 horas de espera. El equipo de rescate puesto en marcha por el Ministerio del Interior estuvo esperando la luz verde de Marruecos durante más de un día para acudir al rescate de los tres espeleólogos accidentados.

Benemérita al Día (7/04/2015)

En la cordillera del Atlas estaban aguardando ayuda los fallecidos -el abogado Gustavo Virués y el inspector jefe de la Policía José Antonio Martínez-, junto al único superviviente, el también agente de Policía Juan Bolívar.

Según explicaron fuentes de la seguridad del Estado, el sábado a las 10.00 horas un equipo especializado de montaña de la Guardia Civil estaba ya preparado para desplazarse. El grupo estaba compuesto por cuatro especialistas del Instituto Armado del destacamento de Jaca.

Junto a ellos estaba previsto que se desplazaran tres miembros de los GEO de la Policía Nacional. El avión, uno de los dos aparatos a reacción de la Policía, estaba preparado en la base aérea de Cuatro Vientos de Madrid.

Eran las 10 de la mañana del sábado cuando estaba prácticamente ultimada la salida. Sólo faltaba el visto bueno de Marruecos. Pero apenas unos minutos antes de las 12.00 horas, las autoridades del país vecino se comunicaron con el Ejecutivo español y le informaron de que habían localizado a los tres españoles desaparecidos en la zona de búsqueda. Asimismo, pese a la insistencia del Ministerio del Interior de participar y colaborar en el rescate, Marruecos trasladó que se hacía cargo de la operación y que en principio no necesitaba su colaboración.

Pero esa ayuda sí fue finalmente necesaria, aunque Rabat tardó más de 24 horas en admitirlo. El régimen alauí sólo dio el visto bueno a las 15.00 horas del domingo para que el equipo de guardias y policías españoles pudiera partir hacia la zona del siniestro. Sobre las 19.00 horas de ese día, según fuentes del Instituto Armado, consiguieron llegar al lugar donde estaban los tres españoles accidentados, tras aterrizar poco antes en la localidad de Uarzazate. Tal era la situación que los equipos de rescate de Marruecos no tenían el material adecuado y tuvieron que usar cuerdas prestadas por los españoles.

A última hora de la tarde de ayer, en el cortado donde habían caído los espeleólogos españoles estaban trabajando los cuatro agentes de la Guardia Civil: un brigada y tres guardias destinados en Jaca. Sobre las 21.00 horas lograron recuperar los cuerpos de los dos espeleólogos accidentados.

"Los primeros culpables son los miembros del Gobierno español, que no ha actuado como debería. La Guardia Civil ha llegado para recoger cadáveres. De Marruecos ya hablaremos cuando lleguemos a España", cuenta José Morrillo a EL MUNDO, indignado ante la muerte de sus dos amigos. Según su testimonio, si los cuerpos de seguridad tanto españoles como marroquíes se hubiesen activado cuando se dio la voz de alarma, el pasado miércoles, José Antonio Martínez -que murió minutos antes de que llegase la Guardia Civil al terreno- no hubiera fallecido. De la muerte de Gustavo Virués no se atreve hablar, ya que "todavía no está claro lo que sucedió con el compañero".

"Si hubiese sido el presidente del Gobierno o el Rey se hubiesen movilizado en cinco minutos, pero como han sido españolitos de a pie no les ha interesado en ningún momento. La muerte de mis amigos se hubiese podido evitar".

José Morrillo se queja de la lentitud con la que han actuado la embajada española en Rabat, el consulado en Casablanca -al que llamaron el miércoles a las 15.00 horas para avisar de la desaparición de sus compañeros- y las autoridades marroquíes.
Falta de actividad

El jueves, Morrillo, junto a los otros cinco compañeros de expedición con los que viajaba, fueron los primeros en localizar visualmente a los desaparecidos. "Ningún avión de la Gendarmería salió a volar ni el miércoles ni el jueves. Si hubieran salido les hubieran visualizado desde el aire desde el primer momento". Juan Rengel, otro compañero de este grupo de espeleólogos que llegó hace más de una semana a Marruecos, le secunda.

Explica que si la Gendarmería hubiese utilizado un helicóptero más pequeño, habrían podido entrar hasta el fondo del barranco el mismo jueves. Según su testimonio, las autoridades marroquíes pidieron a Rengel y sus compañeros una cuerda de 200 metros para bajar a la gruta. "Si no disponían del material necesario tenían que haber dejado vía libre a los expertos españoles que sí que contaban con la técnica oportuna", cuenta a este periódico.

Según montañeros expertos andaluces y compañeros de los fallecidos, Gustavo Virués iba el primero, ya que había bajado anteriormente en una ocasión a esa misma gruta. Por ese motivo no llevaban guía, dato que ha criticado Marruecos, junto a la falta de un GPS, para defenderse de los reproches que se le están haciendo por la lentitud del rescate por parte de amigos y familiares de las víctimas.

Por lo que este periódico ha podido saber, es José Antonio Martínez, el segundo fallecido, el que iba detrás de Virués y es Bolívar, el único superviviente, el que bajaba tercero por la cueva.

Benemérital al Día/EL MUNDO

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