Menu
  • 01
  • 02
  • 03
  • 04
  • 05
  • 06
  • 07
logo-circulo-ahumada

hospimedicalpatrocinador

Noticias Actualidad

Acusa a la Guardia Civil de colocar un kilo de cocaína en su coche

  • Escrito por Redacción

acusa-guardia-civil-colocar-droga

El único detenido en España dentro de la mayor operación contra el tráfico de cocaína en Castilla y León acusó hoy a la Guardia Civil de “colocar” un kilo de esta sustancia en su coche.

Declaró que nunca había “pisado” Segovia, donde los agentes destaparon un piso utilizado como cocina-laboratorio con otros 23 kilos, aparte de armas y otros efectos, y su defensa alegó que no hay “pruebas objetivas” de su implicación en la red desarticulada, ya que no se tomaron fotos ni huellas, aunque el Instituto Armado siguió sus pasos durante más de un mes.

La Audiencia de Segovia dejó visto para sentencia el juicio tras una sesión de tres horas en las que también prestaron declaración los agentes que participaron en la operación, quienes identificaron al acusado como la persona a la que vieron entrar o salir unas diez veces del piso franco ubicado en la céntrica calle Velázquez de Segovia. La detención se produjo en Madrid, pero no dudan de que fuera él quien frecuentaba esa vivienda alquilada a nombre de una persona que nada tiene que ver con los hechos, un profesor de Educación Física de Madrid que perdió su DNI o se lo robaron y no presentó la correspondiente denuncia.

David F.B., de 40 años, nacionalidad ecuatoriana y residente en Madrid, ya tiene una condena firme de siete años por tráfico de drogas y se enfrenta ahora a una petición de 15 años y medio por parte de la Fiscalía de Segovia, que se ratificó en sus conclusiones. Se le considera miembro de la banda desarticulada en el marco de la operación Caramelo, durante la que también se detuvo a cuatro personas en la aduana de Düsseldorf (Alemania) con 5,9 kilos de cocaína; la red llevaba la droga a Madrid desde la República Dominicana tras pasar por distintos aeropuertos europeos.

El procesado en Segovia mide más de 1,8 metros y supera los 120 kilos de peso, de ahí que varios agentes atribuyeran a esa “complexión gruesa” su “plena” seguridad en la identificación como el sospechoso que frecuentaba el piso de la calle Velázquez. Además, la detención se produjo tras un seguimiento que se prolongó desde el 12 de marzo, “aproximadamente”, hasta el 24 de abril.

Sin embargo, como apuntó el guardia civil que instruyó el operativo, descartaron hacer fotos para evitar el riesgo de ser descubiertos durante la “vigilancia discreta”; y tampoco se consideró necesaria la toma de muestras de ADN o huellas dactilares en el piso franco. En este sentido, la fiscal alegó que de nada habría valido esta última prueba si el acusado utilizaba guantes, según puso como ejemplo, y subrayó la presunción de veracidad de los agentes frente a la de inocencia del acusado, dado que entiende que el seguimiento se realizó con todas las garantías.

Cinco agentes de la Guardia Civil de Segovia declararon contra el acusado, cuya defensa esgrimió como coartada el testimonio de dos mujeres que aseguraron que David F.B. pasó la mayor parte del 16 de abril con ellas en Madrid, con motivo de la fiesta de cumpleaños de una amiga de su hija. Sin embargo, ese fue uno de los días en que supuestamente se le vio entrar en el piso franco.

“El kilo me lo pusieron ellos”

David F.B. también está acusado de atentado, ya que casi atropella a un agente en su supuesto intento frustrado de huida, aparte de un delito de tenencia de armas (por las que se encontraron en el registro del piso franco) y otro contra la salud pública. La cantidad de droga aprehendida es importante por su peso en bruto, unos 24 kilos en total, aunque estaba muy cortada con otras sustancias y su pureza no superaba el seis por ciento, por lo que en realidad apenas ronda los 1,4 kilos de cocaína pura.

En su declaración se desentendió de la bandolera que los agentes hallaron en el coche. En ella había 984 gramos de cocaína, una libreta con anotaciones de compraventa de droga y un llavero que tenía inscrita la dirección de la calle Velázquez. “El kilo me lo pusieron ellos”, sostuvo el procesado, quien también señaló que si la bolsa fuera suya nunca habría puesto la dirección del piso.

También negó que intentase huir. El agente que fue a identificarle cuando estaba en el coche, aparcado cerca de su casa en la calle Fraguas de Madrid, declaró que llevaba el chaleco reflectante reglamentario, aparte de su preceptiva placa visible, y que le dio el alto como guardia civil, pero David F.B. insistió en negarlo y afirmar que desconocía si quienes le reclamaban eran “policías o ladrones”.

La intención no era detenerle aquella noche, sino continuar con la vigilancia en jornadas posteriores, pero el instructor del operativo aseguró que todo se “precipitó” cuando uno de los agentes estuvo a punto de ser atropellado al salir el acusado a “gran velocidad”, extremo que también rebate. En este sentido, el abogado que le defiende, Juan Ramón Ayuso, advirtió de “contradicciones” entre los agentes sobre cómo se produjo la detención, al cuestionar también si fue fruto de la improvisación o en caso de existir una orden específica, quién la dio.

Ayuso planteó en la misma línea la pregunta de por qué no fue detenido en Segovia, en cualquiera de sus presuntas entradas y salidas del piso franco, dado que lo siguieron tantas veces y se sospechaba de la existencia de droga en su interior, lo cual habría facilitado la atribución definitiva de los 23 kilos hallados al día siguiente de su detención en Madrid. Y por otro lado, su cliente señaló que tiene una orden de alejamiento de una expareja que vive precisamente en Segovia, por lo que aseguró que si hubiera querido montar un laboratorio de droga habría optado por “cualquier otra ciudad”.

En contra del acusado puede jugar también el registro de su casa de Madrid, donde los agentes hallaron dos balanzas de precisión, una de ellas con restos de cocaína. David F.B. sostiene que la había comprado de segunda mano “dos o tres” semanas antes, pero para la fiscal “esa explicación se cae por sí sola por lógica”. “¿No la lavó en esas semanas?”.

La fiscal también destacó la semejanza entre el paquete de cocaína del coche del acusado y los del piso franco, ya que coinciden incluso en la marca de prensado, una estrella con seis puntas, así como en un similar bajo nivel de pureza. Y según resumió en su alegato final, “el testimonio (del acusado) carece de toda verosimilitud” y “no tiene suficiente contundencia” como para quebrar “la veracidad que se le presume a la autoridad”.

“Desidia” en la investigación

La defensa, sin embargo, se ratificó en su solicitud de libre absolución. Inició su última intervención con una cita de “reconocimiento y respeto hacia las actuaciones de la Guardia Civil”, pero después habló de “desidia” e “inoperancia” durante una investigación “llena de claroscuros e interrogantes”.

Ayuso no incidió en la tesis de su cliente de que los agentes le ‘colocaran’ cocaína en el coche, pero sugirió la posibilidad de que cualquiera pudo ponerla en el coche. Y “no hay ninguna prueba objetiva de su relación con el piso de Segovia salvo las observaciones” de los agentes; al respecto, David F.B. subrayó varias veces durante el juicio que pidió insistentemente, nada más ser detenido, que se buscaran huellas o ADN en la bolsa de la droga y en el piso franco para probar su inocencia, pero no llegaron a practicarse tales pruebas.

En cualquier caso, entre la presunción de inocencia del acusado, la veracidad de la autoridad y los resultados de su investigación queda el criterio de los magistrados de la sala. Y el juicio, visto para sentencia.

LEONOTICIAS

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Benemérita al día

Actualidad

Cultura y Sociedad

Otras Secciones

Boletín de Noticias

SUSCRÍBETE >> Recibe gratis todas las noticias en tu correo
Términos y Condiciones