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UN RECORRIDO POR LA HISTORIA DE LA GUARDIA CIVIL DE TRAFICO

agrupacion trafico guardia civil
Angeles para unos, demonios para otros, todo depende de la situación en la que te encuentres, o en la que te encuentren los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, si tu vehículo se fue por un barranco y estás atorado en él sin poder salir y a punto de caerte a un río a buen seguro que su aparición será la de dos luminosos ángeles de verde, si estás haciendo un cambio de sentido en un lugar donde rebasas visiblemente una linea continua es más que posible que para ti sean el Diablo en persona,
La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil se fundó en el año 1959, hay quien asegura que antes, ya que las primeras experiencias piloto de esta unidad comenzaron a realizarse en el año 1953 en lo que hoy es la Comunidad de Madrid.
La andadura de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil comenzó mucho tiempo antes, y es que sin la Guardia Civil no se entiende hoy en día su Agrupación de Tráfico (que algunos se empeñan en llamar Policía de Tráfico, como si fuese algo diferente a la Guardia Civil).
La Guardia Civil fue fundada el 13 de Mayo de 1844 por el Duque de Ahumada, a instancias de D. Luis Gonzalez Bravo, presidente al principio del reinado de Isabel II, y fue fundada con una clara vocación caminera, o sea, con el empeño de que además de proteger propiedades y vidas también se velase por la seguridad y el auxilio de los transeuntes de los caminos de aquella España decimonónica, tal y como el propio Duque de Ahumada expone en una circular interna de 10 de Abril de 1845 en donde expresa claramente su preocupación por la vigilancia de los "Caminos Reales".
Asi, en la que se llamó Cartilla de la Guardia Civil (derivada del Reglamento para el Servicio en el Cuerpo de la Guardia Civil), que no es otra cosa que un código deontológico por el que habrían de guiarse los futuros guardias civiles, podemos leer artículos como estos en su capítulo II:
Art. 14.: Siempre que en el curso de sus patrullas encontrare algún carruaje o carro volcado, o caballería caida, como no vaya a un servicio determinado en el que por la detención resulte perjuicio, ayudará a los dueños a levantarlos; lo mismo que en cualquiera otra necesidad que observase en los viajeros, les prestará cuantos auxilios necesiten y estén a su alcance.
Art. 15.: Igualmente cuando el Guardia Civil en el curso de su servicio encontrare algún viajero perdido, le enseñará el camino del punto a que se dirija, en especial si fuese de noche o en días de nieve o tormenta, en que es más fatal a los caminantes su extravío.
Art. 16.: Siempre que en los caminos y campos hallase alguna caballería suelta o ganado descarriado, o cualquiera efecto perdido, procurará recogerlo, presentándolo a la autoridad local del pueblo más inmediato, y si tuviese indicios de la persona a quien pudiese pertenecer, se lo entregará directamente.
Antes de la creación de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil los componentes del instituto ya vigilaban caminos y carreteras
A título de curiosidad conviene comentar que si cualquiera se molesta un poco en leer la conocida popularmente como Cartilla del Guardia Civil y que no es otra cosa que un código ético extraido del Reglamento para el Servicio de la Guardia Civil aprobado el 9 de Octubre de 1.844 podrá comprobar de forma fehaciente que gran parte del articulado de este texto legal está realizado por el Duque de Ahumada con una prudente visión de futuro tratando de lograr una policía global que lo abarque todo, así encontraremos artículos que hablan de la protección a la naturaleza, a la investigación de delitos, control de masas, etc. etc. etc. y como hemos visto no faltan referencias a la vigilancia de los caminos, caminos que más tarde se asfaltarían en muchos casos y en los cuales las pocas diligencias y carruajes que por ellos circulaban en esa época, con el tiempo irán dando paso a millones de vehículos de todo tipo y condición, a motor o sin él, vehículos que poco a poco irán ganando en potencia y velocidad y cuya circulación irá generando problemas sin fin que necesitarán de un personal debidamente capacitado que controle todo esto, de modo tal que hoy en día, y tal como están las cosas, a nadie se le ocurriría pensar que las carreteras de cualquier lugar del mundo podrían ser medianamente seguras de no existir algún cuerpo de policía que vigile lo que en ella hacemos, de hecho, y aún existiendo cuerpos policiales que las controlen abunda en ellas gentucilla capaz de amargarnos la existencia en un segundo por su falta de empatía con el resto de usuarios y su afición "al riesgo", sin tener en cuenta que no se ponen ellos solos en peligro.
Hay que tener en cuenta una cosa, la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil no surge de la nada, antes ya hubo intentos para controlar caminos, veredas y las propias carreteras, veamos una sintesis de esta larga historia:
Emblemas del Cuerpo de Vigilantes de Caminos (al final de este enlace hay más)
-En 1929, mediante Decreto de 22 de Febrero del Ministerio de Obras Públicas se creó el Cuerpo de Vigilantes de Caminos con misiones específicas sobre circulación, Transporte y Policía de Carreteras.
-Hay varios antecedentes normativos pero en 1934 se promulgó en España el primer Código de la Circulación que constituía el primer texto legal en todo lo que concernía al tráfico rodado.
-Mediante una Ley de 8 de Marzo de 1941 se crea la Policía Armada y de Tráfico, que suprime a su vez el cuerpo de Vigilantes de Cáminos.
En la década de 1950 se produce en España el que fue llamado boom automovilístico (o sea... mogollones de Seiscientos recorriendo nuestra precaria red viaria), lo cual hace imprescindible la creación de algún tipo de agrupación dedicado especifica y exclusivamente a la vigilancia del tráfico en nuestras carreteras, un dato importante a tener en cuenta: en 1.960 el parque automovilistico español constaba de aproximadamente un millón de vehículos matriculados, hoy tiene más de treinta y un millones.
En el año 1.953 se le encomienda a la 1ª Comandancia Móvil de Madrid el ensayo del auxilio, control y seguridad del tráfico rodado en las carreteras nacionales periféricas y de acceso a la capital de España, los resultados son ampliamente satisfactorios y poco después, en el año 1.958 se crea la primera unidad piloto de esta incipiente unidad de control del tráfico rodado que dependerá directamente de la 3ª Sección de Estado Mayor de la Dirección General de la Guardia Civil.
A través de la Ley 47/1959 de 30 de julio, sobre regulación de la competencia en materia de tráfico en el territorio nacional, atribuye la función de vigilancia de carreteras y vías públicas al cuerpo de la Guardia Civil.
Primeros agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil
Un mes después se dicta la Orden General nº32 de 26 de Agosto de 1.959 por la que se crea definitivamente la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, con la misión de relevar progresivamente en todo el territorio nacional a la hasta entonces denominada Policía Armada y de Tráfico.
Y no, no se la releva porque la Policía Armada lo hiciese mal ni mucho menos, la razón es más simple y consecuente con la operatividad de la Guardia Civil, esta última está distribuida por todos los pueblos de España, la Policía Armada lo está básicamente en los grandes nucleos de población, así, en el futuro, será más factible crear destacamentos de tráfico en todos los lugares necesarios para que la vigilancia total de todas las carreteras del país sea lo más efectiva posible.
Así que ya tenemos creada la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, y poco a poco se irá convirtiendo en una fuerza operativa altamente especializada para el ejercicio del control de tráfico, transporte y seguridad vial, con la misión específica de la vigilancia, regulación, auxilio y control del tráfico y transporte, así como también la seguridad vial en el ámbito de las vías interurbanas, sus misiones y cometidos fundamentales quedan regulados en su fundación de la siguiente manera, y continúan siendo muy similares:
-Proteger y auxiliar a los usuarios de las vías públicas.
-Vigilar y mantener la disciplina del tráfico en toda clase de vías interurbanas y en los tramos urbanos de las carreteras generales no expresamente asignados a las policías locales, así como custodiar las carreteras o los daños que sobre ellas se puedan ejercer.
-Instruir e investigar las diligencias por accidentes de tráfico ocurridos en las vías de uso público a excepción de las que discurran por el interior de los cascos urbanos donde tenga asignada la competencia la Policía Local.
-Vigilar el cumplimiento de la normativa sobre transportes por carretera.
Evidentemente con el advenimiento de los gobierno autónomos, y la cesión por parte del gobierno de la nación de las competencias en matería policial a algunos de ellos, la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil no ejerce su función en Cataluña ni en el País Vasco, en dichos lugares será ejercida por las policías propias de esas comunidades.
Y ahora que ya sabemos todo esto, que vendría a ser el principio fundacional de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil veamos como se produce la génesis, porque evidentemente estas cosas no se crean únicamente a golpe de firma, detrás de esa firma hay personas que trabajan para que un organismo de estas características, que en la actualidad tiene más de 10.000 agentes altamente especializados, llegue a ser lo que es hoy en día, así que veamos como empezó todo:
Entre los años 1.953 al 58, se le encomienda a la 1ª Comandancia Móvil de Madrid la vigilancia y control del tráfico en tramos de carreteras nacionales en un contorno con respecto a la capital de España de unos 100 kilómetros. El personal elegido para esta tarea fue seleccionado muy escrupulosamente ya que sus conocimientos tenían que ser un tanto especiales tanto en la teoría como en la práctica. Esta especialización se logra a base de instrucción y estudios, cosa que se encomienda a un oficial que anteriormente había sido instruido en el tema, a partir de ahí él aleccionará a los primeros agentes sobre auxilio en carretera, socorrismo, denuncias, incidentes, quejas, pliegos de descargo, y cualquier circunstancia imaginable en el tráfico de aquel entonces.
Con estos agentes se crea una "unidad piloto" que fue el primer paso para llegar a constituir un centro técnico que forme en el futuro a los guardias civiles encargados de la vigilancia del tráfico, en este centro técnico, con muchas carencias que eran suplidas por un gran ánimo por parte de los agentes, se instruyen, básicamente y muy a fondo en Código de Circulación (hay que aprenderlo de memoria y de p a pa), durante esta instrucción hay una parte teórica que consiste en la memorización absoluta de todos los artículos del texto legal y otra práctica donde comentando incidentes reales que iban surgiendo durante el servicio se aclaraban dudas o se marcaban protocolos de actuación sobre casos reales.
Durante estos primeros años de adiestramiento los oficiales que se fueron formando en la especialidad de tráfico dan gran relevancia y preferencia a la consecución de expertos motociclistas en el seno de la futura Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, unos motociclistas que se conviertan en uno con la máquina que han de conducir.
Cuando se cuenta con el número suficiente de oficiales capacitados para la labor de la vigilancia del tráfico se crea el Primer Curso de Información sobre Circulación para Oficiales, a pesar de todo el esfuerzo anterior realizado por ellos no todos logran superar este primer curso oficial, aún así la Guardia Civil ya cuenta con 9 capitanes y 18 tenientes que constituirán el primer cuadro de profesores para el segundo curso, que ya estará dirigido a suboficiales y tropa y que fue convocado el 18 de Febrero y que se desarrolló entre el 15 de abril  y el 15 de julio de 1959 en la academia del cuerpo de El Escorial (Madrid), a este curso se le denominó "de Vigilancia de Carreteras".
La selección de personal para estos cursos fue (y sigue siendo) sumamente rigurosa tanto en aspectos físicos como psicológicos y a lo largo de los años la conducción de motocicletas es la asignatura básica común para pertenecer a la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil. Las cláses teórico prácticas relativas a cualquier asunto relacionado con la circulación ocupan toda la jornada de los alumnos pero tres horas al día son destinadas a la práctica de conducción de motocicletas, los conocimientos que se les imparten sobre legislación de tráfico, psicología de la conducción o física de los accidentes siempre han ido increscendo, adecuandose a la modernidad de la conducción actual, pero eso si, jamás dejaron de lado la habilidad sobre la motocicleta, y si los cursos en un principio duraban tres meses en la actualidad duran seis, pero siempre, siempre, siempre, cinco días a la semana, durante todo el tiempo que dure el curso, montarán tres horas diarias en moto, haciendo prácticas de lo más diverso, que pueden ir desde el trial a rutas en grupo por carreteras nacionales o autopistas, pasando por conducción de circuito (en algunos casos con considerables complicaciones) y sin dejar de lado ciertas prácticas de control de motocicleta que para la mayoría de nosotros serían literalmente acrobacias.
Pero sigamos con los inicios de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, que es lo que ahora nos interesa, a partir de este primer curso y en El Escorial se realizan siete más, al no tener la Academia de Tráfico instalaciones propias esta se va "moviendo" según necesidades, así posteriormente pasa al Campamento del Frente de Juventudes que hay también en El Escorial, después se realiza el siguiente curso en un campamento similar de Colmenar Viejo, los dos siguientes en el Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro y los cinco siguientes en el Parque de Automovilismo de Madrid. A partir de 1.962 los cursos se imparten en la 1ª Comandancia Móvil y en el Parque de Automovilismo según el tipo de clases, las prácticas de conducción de motocicleta se impartirán en unos terrenos de la zona militar de Campamento, conocida como Venta la Rubia.
Academia de Tráfico en Mérida (Badajoz)
En el año 1.986 la Academia de Tráfico parece encontrar una ubicación definitiva pasando a ocupar estancias del Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro (Madrid), pero no, nuevamente surge la necesidad de más espacio para la completa y eficaz enseñanza y adiestramiento de los futuros agentes de la Guardia Civil de Tráfico, así el 1 de enero de 1.996, y por Orden General del Cuerpo num. 1 la Academia de Tráfico pasa a su actual ubicación en Mérida (Badajoz), que es provincia de Extremadura y en la que todos sabemos que el frío te hiela y el calor te achicharra, así los futuros agentes de la benemérita, saldrán de ella con el diploma bajo el brazo sabiendo que se han adiestrado bajo unas condiciones que no todo el mundo resistiría. Esta academia de Mérida, inaugurada por SS.MM los Reyes de España el 31 de enero de 1.996 colmaba las aspiraciones de todos aquellos que ya habían pasado, o aún estaban, en la especialidad de Tráfico de la Guardia Civil: la de tener una academia propia para una formación adecuada y continua de todos los agentes que prestan servicio en esta especialidad.
Practicas en la Academia de Tráfico de la Guardia Civil
Evidentemente de aquellos primeros cursos de "Vigilancia de Carreteras" hasta hoy ha llovido un rato largo y lógicamente la cuestión relativa a la "vigilancia del tráfico" se complicó notablemente, y si en aquellos primeros tiempos los guardias se limitaban a regular el tráfico en un accidente, a hacer un atestado para el que disponían de poco más que de una tiza para señalizar y un metro, a poner alguna denuncia o a auxiliar a algún infortunado viajero hoy en día hay mucho más, así que en esta academia extremeña reciben formación y reciclaje todos los componentes de la agrupación de tráfico en sus distintas especialidades, así tenemos que de la academia de Mérida saldrán motoristas, especialistas en atestados, componentes de los servicios de información de la Especialidad de Tráfico (los secretas que dicen muchos por ahí), el personal de la Central Operativa de Tráfico o (GIAT), los agentes que se pondrán a los mandos en la Central Operativa de Tráfico (COTA) repartidas por todas las provincias del país, y como no, también saldrán agentes especializados en transportes (de todo tipo, incluso en asuntos de mercancías peligrosas) y evidentemente ahí también harán los oportunos cursos y adiestramiento los jefes de destacamento que mandarán dichas unidades.
Alguno se preguntará como va el asunto del mando en la Guardia Civil de Tráfico ¿de quien dependen? ¿tienen algo que ver con los agentes de Rural? ¿los manda la comandancia en cada provincia? ¿reciben órdenes de la Dirección General de Tráfico? ¿qué organigrama de mando tienen? Bien, pues vamos a desvelarlo, que el saber nunca está de más:
En principio un Guardia Civil de Tráfico es un Guardia Civil de los pies a la cabeza, por si hay alguien soñando con hacerse motorista de la Agrupación directamente advertimos: no se puede ser "de Tráfico" si antes no eres Guardia Civil, así que como en cualquier cuerpo de índole militar ese guardia civil está supeditado en disciplina a sus jefes naturales, o sea a un cabo, a un sargento, a un teniente, a un capitán... etc.
Ahora bien, nada tiene que ver que el guardia de tráfico, al cruzarse con el sargento comandante de puesto del pueblo cercano lo salude y diga un cortés "a sus órdenes" para que cualquiera pueda mandarle hacer tal o cual servicio, si bien no es raro verlos trabajando a veces conjuntamente con los de rural (en la detención de un delincuente común por ejemplo) lo hacen porque el servicio así lo requiere (y porque no están en ese momento haciendo otra cosa de mayor trascendencia en su especialidad, como un atestado por ejemplo o asistiendo a un accidente). Así las cosas tenemos que suelen colaborar con cierta frecuencia con los de rural o viceversa, así como con otras especialidades del cuerpo, al igual que son innumerables las ocasiones en las que los de rural (o el SEPRONA, por poner un ejemplo) auxilia en un accidente de tráfico o llega antes que ellos al lugar del siniestro, sin embargo el comandante de puesto normal y corriente no les manda ningún servicio salvo lo oportuno que pueda servir para la buena coordinación de un servicio determinado (es fácil verlos en controles conjuntos a los de Rural y a los de Tráfico), lo de ellos va por otra linea.
El organigrama de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil va de arriba a abajo como sigue: Sector (normalmente una comunidad autónoma, a veces más), Subsector (el mando a nivel provincial) y por último el Destacamento, que operará en una red viaria determinada de una provincia y generalmente suele haber varios por provincia sin que estos tengan un número fijo, depende del tránsito de vehículos, distancias, etc.
Las prácticas en la Academia de Tráfico de Mérida no se lo ponen precisamente fácil a los futuros agentes de la agrupación
Así, el guardia de tráfico, depende, además de las incidencias de la carretera, para la ordenación y buena marcha de los servicios de lo que dispongan sus jefes de Sector, de Subsector, y principalmente el Jefe de Destacamento (generalmente un suboficial), que es quien coordinará todo lo que desde arriba ordenen sus superiores en el escalafón.
Evidentemente sobre todo esto está la Dirección General de Tráfico a la que la Agrupación De Tráfico de la Guardia Civil auxilia en todo lo que la primera estima oportuno y a la que obedece disciplinariamente como es lógico, así tenemos que, si por ejemplo, hay más radares hoy en día en las carreteras no es en modo alguno que la Guardia Civil tenga más mala leche que antaño o disparates similares, es porque la Dirección General de Tráfico así se lo exige, que los guardias no pagan los radares de sus bolsillos para joder a la gente, como les puede exigir ser más duros a la hora de sancionar o más puntillosos a la hora de hacer un atestado por un accidente si llega el caso.
Bien, ya tenemos fundada y funcionando a todo trapo a la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, así que no estaría mal seguir por la historia de sus vehículos, que en un principio si, empezaron con las motos, siendo desde sus inicios el espejo de esta Agrupación y en no pocos casos el espejo de la Guardia Civil.
Cabe decir que en aquellos primeros tiempos, allá por la década de los cincuenta, en la mayoría de los puestos rurales de la Guardia Civil los agentes patrullaban sus demarcaciones a pie, disponer de caballerías solía ser cuestión a veces de lujo y no siempre corriente, tengamos en cuenta también que a veces los oficiales jefes de linea (el equivalente a una sección militar al mando de un teniente) hacían sus patrullas en motos con sidecar, del cual a veces disponía también el comandante de puesto, así que imaginad la película: guardia de rural a pie o a caballo, que no deja de ser una incomodidad y ciertamente lento, y el de tráfico... ¡con una reluciente Royal Enfield nuevecita del trinque! ¿os imaginais la cantidad de opositores que habría en la época a formar parte de la Agrupación de Tráfico? de hecho, aún hoy, primero hay que ser Guardia Civil, posteriormente si quieres pertenecer a la Agrupación hay que superar nuevamente una difícil oposición, con sus pertinentes reconocimientos médicos, psicotécnicos, pruebas físicas y exámenes de materia legislativa propia de tráfico, o sea, que cuando nos encontramos con un agente de la benemérita con su beemeuve estamos hablando con un señor que superó dos oposiciones muy duras, la segunda puede parecernos más fácil pero no, que para mi tengo que si se presentan seis o siete mil agentes para doscientas plazas la cosa de fácil no tiene nada en absoluto, que cada quien lo tome como quiera, pero esto es una realidad, muchos no superaríamos la primera, es lo que hay. Todo ello además de superar los oportunos cursos de capacitación tanto para Guardia Civil como para Guardia Civil de Tráfico, y ojo, que en este último una caida y posible rotura de un pie, por ejemplo, puede hacernos ir a la oposición siguiente, que por lo que se ve no se andan con chiquitas y quien resbala... literalmente pierde, y esto fue así desde siempre, no es que ahora se hayan vuelto más exigentes, la Guardia Civil tiene claro que la especialidades relacionadas con el tráfico son un espejo para el cuerpo, donde muchos ciudadanos ven reflejado para bien o para mal el buen hacer o los errores del cuerpo, y desde siempre han cuidado con mucho mimo ese espejo.
Imagen de aquellos primeros cursos en El Escorial
Pero vayamos con los vehículos, que como decimos en principio fueron las motos, bueno... no, en un principio, cuando hicieron aquella experiencia piloto en Madrid se agarraron a lo que había, a los rudos Land Roveres, no había otra, las motos vinieron después, y es que si algo se puede mover con relativa comodidad entre el tráfico es la moto bien pilotada, por gente experta, de ahí la insistencia de la Guardia Civil en formar excelentes motociclistas, más que nada para evitar accidentes entre los miembros de la Agrupación, y aún así, como veremos los hay, muchos y con frecuencia.
Es complicado saber a estas alturas cuando llegó cada moto, o cada modelo de vehículo de cuatro ruedas a la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, sobre las motos aún se conservan recuerdos y cierta historiografía, con los coches es más complicado y nos deberíamos de remitir más o menos a los años de fabricación de estos, pero recordemos... los agentes de rural seguían a pie o a caballo, y estos especialistas de Tráfico en moto, y a veces en coche, imaginad la pareja de rural a pie en las frías noches de invierno y esos agentes, compañeros de tráfico en el Renault 10 ¡con calefacción! ¿quién no querría entrar en la Agrupación?
En el tema de las motos más o menos la cosa fue como sigue en las siguientes imágenes, es posible que haya errores pero ya digo, la documentación sobre estos datos no es la más precisa del mundo y el que suscribe no es historiador para entrar en los archivos de la Guardia Civil a rescatar viejos documentos que digan tal o cual cosa, eso si, si alguien sabe más siempre estarán ahí los comentarios de este artículo para aclararlo, bienvenido sean quienes así lo hagan.
La cosa es que todo empieza con estas Royal Enfield de 350cc, y vamos siguiendo a pie de foto:
Royal Enfiel 350, año 1.959 aproximadamente
 
A principios de los años sesenta recorrían nuestras carreteras con estas BMW R 27
En la segunda mitad de la década de los sesenta recorrian nuestras carreteras con estas R-50 de BMW
En la década de los sesenta y setenta otras motos y vehículos se alternan con la popular Sanglas 400, 500 y la 400Y
En la segunda mitad de la década de los 70 también los vemos por nuestras carreteras con las Guzzi T3 de 850 cc
Y las anteriores dan paso en los inicios de los ochenta a las Guzzi V65
A mediados de los ochenta ya ruedan a lomos de las Yamaha XJ de 650cc
Y al final de la década de los ochenta vuelven al cuerpo las BMW
Con los 90 llegan las BMW K 75, y con ellas la inyección y el ABS
Mediada ya la década de los noventa llega la K 850, también de BMW
Que se alternará por la misma época con la Honda PanEuro de 1100 cc
Y la Agrupación de Tráfico de la GC entra en el siglo con esta BMW R 850 "Evo" en el año 2000
Alternandose en las mismas fechas con esta Honda ST 1300
Pasada la mitad de la década del 2000 vuelven las BMW, en este caso las "Bocanegra" o R 1200

dgt YAMAHAYamaha FJR 1300

Todas estas motos (puede que falte algún modelo), y a pesar de lo que algunos puedan pensar, no son en modo alguno el ideal de moto para patrullar las carreteras que un guardia civil de tráfico pueda pilotar durante su servicio, son, eso si, lo mejor que pueden tener, pero no lo ideal, y la explicación a groso modo es sencilla: las primeras motocicletas, como es de suponer, e incluso para la época adolecían de muchos defectos, en palabras de veteranos componentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil podemos resumir que aquellas primeras máquinas daban más quebraderos de cabeza que satisfacciones en la conducción o en el servicio.
Comentan que a pesar de aquel llamativo chaquetón de cuero durante el servicio era necesario colocarse periódicos en el pecho para soportar el frío (no, no todos ni siempre tuvieron coches, primero fue la moto), unas carreteras realmente duras, llenas de baches, sin arcenes, y que no es que estuviesen mal hechas como podemos lamentar ahora, estaban aún peor, para colmo sin arcenes, así que imaginad, motorista de tráfico, lloviendo, puerto de montaña, y autobús en sentido contrario, todo ello adobado con muchos baches, gravilla y hojarasca en el asfalto ¡maravilloso! ¿verdad? pues con aquellos mimbres los primeros agentes de la Agrupación de Tráfico tenían que hacer cestos, y claro, el asfaltado de las vías tenía su influencia sobre máquinas y sobre la espalda de los agentes, u otras lesiones peores en caso de caídas que no les eran ajenas, la caída caída es, y ya nos podemos imaginar, huesos rotos, luxaciones, erosiones de piel, en fin, lo normal, pero las motos sufrían lo suyo en averías por el traqueteo constante y quizás la no muy buena calidad de sus componentes aunque para la época lo fuesen no resistían, aquellas radios, único medio de contacto con sus unidades que no dejaban de romperse debido al traqueteo, o en aquellos servicios, donde superaban muchas veces los 300 kilómetros en ocho horas (parando para socorrer a alguien, para evitar accidentes en la curva mala de la carretera buena o para denunciar a un imprudente) llegaban a pinchar los neumáticos dos y tres veces, y... no tenían auxilio en carretera para ellos, in situ no pocas veces reparaban ellos mismos las averías que tenían sus máquinas salvo que fuesen realmente graves.
Auxilio en carretera
Además de todo esto realizaban cursos como podían de socorrismo,  de mecánica y de otras eventualidades que el aumento del tráfico les iba creando, etc. pero... sin medios, no era nada raro que tuviesen que pedir una puerta en una casa cercana para que hiciese de camilla y poder trasladar a un herido a algún puesto de socorro, y es que en palabras de algunos de estos veteranos "en las carreteras no había nadie más que estuviese capacitado para auxiliar a heridos en accidentes", estaban ellos y, a veces, cuando se podía, la cruz roja que no solía tener tampoco todo el material necesario ni personal realmente cualificado para prestar este tipo de servicios, así que todas esas carencias se suplian en la medida de lo posible con mucho ánimo y la ferrea disciplina que caracteriza al cuerpo de la Guardia Civil.
Primeros radares en vehículos de la Guardia Civil de Tráfico
Cuentan que por aquellos años sus jefes les insistían mucho en las labores de auxilio y prevención de accidentes, y que como ahora, aquello de la prevención la población no lo llevaba del todo bien, porque en la prevención entraba la sorpresa de poder ser denunciados, aparecían incluso los primeros radares que solían dar alguna que otra "alegría" a los más imprudentes o temerarios, vamos que les viene de viejo cierta mala fama aunque desde siempre en la Agrupación de Tráfico haya habido más auxilios en carretera que denuncias, y sea normalmente lo primero la mayor preocupación de casi todos los componentes de la agrupación, la denuncia jode mucho, así que es normal, ellos (y nosotros) sabemos que en general el hecho de poder ser denunciados disuade a muchos de hacer el loco en la carretera (lamentablemente no a todos), imaginemos por un momento que sería mañana de nuestras carreteras si el gobierno dijese que no habría una sola sanción más por infracciones a las leyes de tráfico, creo que el panorama no sería nada halagüeño ¿verdad?
Pero hablabamos de las motos de la Agrupación, si las primeras no eran todo lo satisfactorias posibles para los agentes que en ellas patrullaban, con las últimas ganaron realmente mucho en prestaciones y comodidad pero... no son lo ideal, para comprobarlo solo teneis que acercaros a una "bocanegra" (o a alguna más moderna que ya tengan) de los civiles y después acercaros a la versión para el resto de los mortales. Enseguida observaremos que la de Tráfico tiene un montón de cachivaches extraños y le faltan otros, esto todo les otorga a las motos un peso extra y ciertas descompensaciones que los agentes, no queda otra, tienen que suplir con maestría a los mandos de sus máquinas.

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