hospimedica2

166º ANIVERSARIO DEL COLEGIO DE GUARDIAS JOVENES

ANIVERSARIO POLILLAS Guardias Jovenes 750x500

El 10 de octubre de 1844, poco más de dos millares de hombres, soldados escogidos entre lo más valeroso del Ejército a los que el Duque de Ahumada convirtió en nobles y austeros guardias civiles, echaron a andar por los caminos de España, iniciando así una leyenda que, con el tiempo, llegaría a ser de conocimiento universal.

El Real Decreto de la fundación de la Guardia Civil, aprobado en el Consejo de Ministros del 20 de Marzo de 1844, y sancionado por la Reina Isabel II el 28 de marzo de 1844, era una adaptación de la idea original del Primer Duque de Ahumada, en 1820, “legión de salvaguardias nacionales”, mejorado en algunos aspectos y con relación a otros modelos europeos, como la Gendarmería francesa y los Carabineros reales italianos.

EL FUNDADOR

El 15 de abril de 1844, el ministro de la Guerra general Mazarredo nombra director de la Guardia Civil al mariscal de Campos Don Francisco Javier Girón y Ezpeleta de las Casas y Eurile, Segundo Duque de Ahumada, hijo de aquel otro Duque de Ahumada, Ministro liberal y autor de las salvaguardias nacionales en 1820, a la sazón, uno de los generales de más prestigio en el Ejército español.

De origen navarro, nacido en 1803, por gracia especial, en recompensa a los eminentes servicios realizados por su padre, a los doce años fue nombrado capitán del regimiento provincial de Sevilla. A la edad de quince años, participó en los combates que en Cádiz mantuvieron realistas, y liberales. En 1823 hubo de emigrar, para no verse inmerso en el proceso abierto a los guardias de Corps de Palacio y fue ascendido a teniente coronel.

En 1831 se le nombró coronel de Infantería. Más tarde, comandante del segundo Batallón de Granaderos y después, brigadier de Infantería, jefe de Estado Mayor, comandante general de la Primera División a las órdenes del general Narváez. Entre sus servicios destaca: el apoyo al Infante Don Isidro en su marcha hacia Portugal; formó parte del cordón sanitario establecido en Sevilla con motivo del cólera morbo; batió y desarmó a la Brigada de carlistas que se estaba organizando en Córdoba y diezmó a la partida carlista de Don Basilio, en La Granja.

Más tarde se incorporó al Ejército del Centro, distinguiéndose en gran número de hechos, por los que fue promovido al empleo de mariscal de campo en 1840. Contaba entonces con cuarenta años de edad.

GUARDIA CIVIL

El 3 de mayo de 1844, el presidente del Gobierno y ministro de la Guerra, capitán general Don Ramón María Narváez, acepta las siete condiciones impuestas por Ahumada para hacerse cargo de la Dirección de la Guardia Civil, y el 13 del mismo mes se publicaba un nuevo Decreto orgánico, base, por fin, para la creación del Cuerpo de Guardias Civiles.

La “Cartilla del Guardia Civil” de 1852 basada en una circular de Ahumada, ha sido desde su promulgación una detallada fuente de información de los reglamentos del Cuerpo. Su artículo primero, como es bien conocido, dice: El honor ha de ser la principal divisa de la Guardia Civil, debe por consiguiente, conservarse sin mancha: ” Una vez perdido no se recobra jamás”.

Iniciadas sus primeras actuaciones, pronto se ganó la estima y la confianza de las personas honradas. Un cronista de la época retrataba así a la Guardia Civil: Es como una familia numerosa, ligada, voluntariamente, por los vínculos de la regla y disciplina más severas y dedicada sin medir riesgos ni fatigas, a velar por la seguridad de todos y a dar su propia vida por salvar a la del prójimo en inundaciones, incendio y demás situaciones luctuosas.

COMPAÑÍA DE GUARDIAS JÓVENES

POLILLAS 2Para premiar, sin dudas, las virtudes de aquellos primeros guardias civiles, muchos de ellos casados y con numerosa familia, el Duque de Ahumada encontró un medio que recompensará en los hijos los servicios de los padres, poniendo en marcha un establecimiento de educación y enseñanza, más que un asilo y menos que una academia. En virtud de Una Real Orden del día primero de abril de 1853, en el Cuartel de la Guardia Civil de San Martín, en Madrid, se crea la “Compañía de Guardias Jóvenes”.

A los doce primeros alumnos de la Compañía se les acomodó en Pinto, localidad cercana a Madrid, durante el verano de 1853. Finalizando el año, el número de alumnos era ya de treinta, todos ellos huérfanos o hijos de guardias civiles no aptos, como resultas de actos llevados a cabo en el servicio. Basándose en la necesidad del juramento de ordenanza de los Guardias Jóvenes, por Real Orden de 8 de marzo de 1854 se dotó de Una Bandera al Cuerpo, como representación simbólica de la Patria.

La uniformidad de los guardias jóvenes consistía: Schacós-ros, con chapa y presilla de metal dorado y cardan blanco; gorro cuartelero; levita azul turquí, abrochada con dos carreras de botones, con cuello y vueltas encarnadas y presillón blanco; corbatín de suela, zapatos abotinados; chaqueta de paño de color azul gris, con cuello encarnado y botón liso de metal blanco; pantalón de paño igual al de la chaqueta.

El equipo constaba de una fiambrera de hojalata, una bolsa de aseo, dos cepillos de dientes, y un arca para la ropa. El armamento para quienes tenían edad para usarlo, lo integraba la carabina igual a la usada por la Caballería, cartuchos y ceñidor de correaje parecido al de la Infantería.

A un servicio de armas en el interior del Colegio, se limitaba la prestación de servicios, y solo por los de mayor edad.

Como en cualquier otro centro de formación militar, el horario de trabajo del guardia joven era amplio y muy completo. Se tocaba diana a las siete de la mañana y silencio a las ocho o nueve de la noche, dependiendo de la estación del año. Debían asistir a la Santa Misa los días festivos, rezar el Rosario todos los días y confesarse, al menos una vez al trimestre. Las visitas se reducían a los domingos, de once a trece horas, y se les prohibía que recibieran dinero y otros afectos sin la autorización del responsable de la Compañía.

El plan de estudios se dividía en dos grupos. Al primero correspondía los ejercicios de lectura, escritura, doctrina cristiana, gramática castellana, aritmética y gimnasia; los Reglamentos y ordenanzas militares hasta las obligaciones del Sargento 1º, táctica hasta la instrucción de Compañía y la Cartilla del Cuerpo. Una iguala con el médico de la localidad más próxima y la habilitación de una enfermería, a la que atendían dos alumnos mandados por un guardia 1º, aseguraban el cumplimiento de las prescripciones del galeno.

Los gastos iniciales y mantenimiento del Colegio fueron asegurados con la concesión del gobierno, de los haberes de cuarenta y nueve guardias segundos. Los Oficiales, Clases y Tropa allí destinados, lo recibían de sus respectivos Tercios.

El Coronel Director debía cuidar de que el trato que recibieran los Guardias Jóvenes, dentro del régimen militar, fuera cariñoso y prudente, encaminando sus esfuerzos a que los jóvenes adquieran el grado más alto de robustez física, cultura intelectual y moral, y que se les inculcara a los alumnos hábitos y costumbres militares, para obtener la nobleza de sentimientos, veracidad, carió y respecto al superior, amor al trabajo, creencias religiosas, idolatría por la Patria y veneración del honor, que son inherentes a toda institución militar. Poco o nada ha cambiado desde la creación del Colegio hasta la fecha.

EL CORRALILLO: COLEGIO DE GUARDIAS JÓVENES EN VALDEMORO

El 31 de julio de 1853, un Suboficial con un Cabo y un Guardia se trasladaban juntamente con 12 alumnos, al pueblo de PINTO (Madrid), en cuya localidad fue alquilada para este fin una casa particular y en cuya residencia, se pasaría la revista de Agosto con 16 Guardias Jóvenes.

Como quiera que el número de colegiados iba aumentando y resultaba insuficiente para albergarles la casa particular alquilada, se gestionó el arrendamiento de otra de mayor capacidad y al no haberla en Pinto, se extendieron las gestiones al inmediato pueblo de Valdemoro, donde se adquirió la antigua Real Fábrica de Paños y Tapices del Reino, denominada “Los Longistas”, en cuya localidad de Valdemoro, quedó instalado el Colegio desde el 26 de Marzo de 1856, en que contaba ya con 82 Guardias Jóvenes. Como consecuencia de la adquisición de tal fábrica, hubo de efectuarse reformas y construcciones en su solar, lo que proporcionó una mayor capacidad, teniendo en cuenta el número de aspirantes a ingresar en la Compañía. Su Majestad, por Real Orden de 30 de junio de 1.856, aprobó el primer Reglamento Orgánico para el Régimen de la Escuela de Guardias Jóvenes, aumentándose su plantilla en 1 Teniente, 1 Subteniente, 1 Sargento 1º, 2 Sargentos, 6 Cabos, 6 Guardias y 1 Corneta, aumentándose también los educandos a 110, imperando en el Centro, desde el primer momento, un régimen de austeridad y disciplina militar.

Uno de estos colegiales bautizaría a este centro con el sobrenombre de “EL CORRALILLO”.

El año 1864, visitan la Escuela de Guardias Jóvenes S.M. la Reina María Cristina y el Príncipe de Asturias, futuro Alfonso XII, que es nombrado protector de la Compañía.

Transcurre el tiempo y con él aumenta el número de alumnos, por lo que por Real Orden de 2 de octubre de 1879, se dispone que el Establecimiento de Guardias Jóvenes, pasa a denominarse “COMANDANCIA DE SEGUNDA CLASE, DE GUARDIAS JÓVENES”, incrementándose la plantilla de Jefes, Oficiales, Suboficiales, Clases y Guardias, creándose 2 Compañías de Guardias Jóvenes y la Sección de Caballería del mismo, pasando ya a ser el número de alumnos 297.

Paralelamente a la denominación de Comandancia, se le da a este Centro, la de Colegio, la que quedaría más adelante fija, al denominársele “COLEGIO DE GUARDIAS JÓVENES”, completándola y en el año 1.956 en entonces Director General del Cuerpo, Excmo. Señor Teniente General, DON PABLO MARTÍN ALONSO con la de “DUQUE DE AHUMADA” para así honrar y perpetuar a su ilustre Fundador.

En 1.972, la plantilla de Guardias Jóvenes era de 800, de los cuales 750 se encontraban integrados en el Batallón de alumnos de este Centro y los otros 50 forman el Grupo de Instrucción Premilitar -en edades comprendidas entre los 12 y 14 años- y que, dependiente de este de Guardias Jóvenes, se hallan en el de Huérfanos “Infanta María Teresa”, ubicado en Madrid.

PARQUE DUQUE DE AHUMADA: MÁS DE 10.000 M2

Uno de los grandes proyectos llevados a cabo en el Gobierno Municipal de Valdemoro ha sido la creación del Parque Duque de Ahumada. La dotación del espacio urbano recuperado para parque ha sido posible merced al esfuerzo realizado en varios frentes. Por un lado, las gestiones de la Alcaldía con el fin de recuperar unos terrenos públicos al haber estado instalado en ellos el Colegio de Guardias Jóvenes Duque de Ahumada a lo largo de más de ciento cincuenta años. Las gestiones se realizaron ante la Dirección General de la Guardia Civil y el Ministerio del Interior.

Una vez conseguidos los terrenos sin coste alguno para el municipio, se procedió a la solicitud, ante la Comunidad de Madrid, para la dotación en Valdemoro de un parque, dentro del proyecto de “Parque para todos”. De este modo comenzaron las negociaciones con la Consejería de Agricultura y Ganadería, que es la que financiación la obra.. El parque se levanta en un solar de 10.000 metros cuadrados y se estructura en tres alturas distintas, para no perder su antiguo nivel de construcción. Está equipado con fuentes ornamentales, paseos, pérgolas, arquerías con rosaledas, restaurante y cafetería, salas de cultura destinadas a taller de arte y pintura de la Universidad Popular de Valdemoro, auditórium, etc. El proyecto parte de una estructura cerrada, diseñado para el paseo, y empleando la técnica en su construcción de la recuperación de los antiguos muros mudéjares de piedra y ladrillo, que modulaban el “Corralillo”.

Su ejecución se ha desarrollado en dos fases, comenzándose los primeros trabajos en 1986 y concluyéndose en mayo de 1987. La financiación ha sido fundamentalmente de la Comunidad de Madrid, que a través de la Consejería de Agricultura y Ganadería ha aportado los 120 millones de pesetas que ha importado el proyecto. Por su parte, el Ayuntamiento ha corrido con los gastos de la urbanización exterior.

Fue inaugurado el 7 de mayo de 1987, contando con la presencia de altos cargos del Ministerio del Interior, Director General de la Guardia Civil, Presidente del Ejecutivo Regional, Alcalde de Valdemoro, Director del Colegio de Guardias Jóvenes y pueblo en general.

La Asociación de Antiguos Alumnos de los Colegios de la Guardia Civil estuvo invitada y representada por su Presidente y Junta de Gobierno.

El 23 de abril de 1999, con motivo de los actos conmemorativos de las Bodas de Oro de la Asociación, se homenajeaba al pueblo de Valdemoro a la vez que se donaba el grupo escultórico “Colegiales” que quedaría instalada en el Jardín del Duque. A lo largo de los ciento cuarenta y ocho años de existencia de los Guardias Jóvenes, el Colegio ha pasado por diversas situaciones y vicisitudes. Sus programas de formación cívica y militar se vienen adecuando a los tiempos, prestando atención a la enseñanza que la sociedad demanda. Hoy el alumnado “polilla”, chicos y muchachas, sigue siendo una buena inversión. Las vivencias de sus hijos en las Casas Cuartel rurales, o en sus propios domicilios urbanos, mimetizando el quehacer de sus mayores, constituyen una asignatura imposible de aprender en otros ambientes.

EL NUEVO COLEGIO

POLILLAS 3Durante mucho tiempo se acusaba la necesidad de un nuevo Colegio a tono con la evolución y desarrollo de vida de nuestra Nación. El Coronel don Antonio Díaz Carmona, durante los años 1962 y 1963, dio cuenta en diversos escritos a S.E. el Teniente General, Director General del Cuerpo, del mal estado en que se encontraba el viejo inmueble y de la ineludible necesidad de proceder a la construcción de otro nuevo.

Por ello, y como consecuencia de la autorización concedida, fueron adquiridas a distintos propietarios del pueblo, 38 Ha., 74 a., 10 ca. (370.410 metros cuadrados), por un importe total de 4.941.427E pesetas, con cargo al fondo de “Haberes de Guardias Jóvenes “.

Previos los trámites reglamentarios, proyectos, concursos y deliberaciones previas, el 25 de abril de 1967 y en el Salón de Actos de la Dirección General del Cuerpo, bajo la presidencia del Teniente General don Ángel Ramírez de Cartagena , tuvo lugar la Junta Reglamentaria para la apertura de pliegos, adjudicándose las obras a la Constructora Internacional S.A. por resultar la que más económicamente se comprometía a ejecutarlas. El replanteo de las obras sobre los terrenos en que se iba a edificar tuvo lugar el 31 de mayo de 1967, y la colocación de la primera piedra e iniciación de las obras, el 24 de junio de igual año, por el entonces Director General del Cuerpo, Teniente General don Ángel Ramírez de Cartagena y Marcaida, y el General de División, Subdirector General del Cuerpo, don Enrique Serra Algarra.

PRIMERA FASE

El 27 de junio de 1973 tuvo lugar la bendición e inauguración oficial de las obras, presidiendo el acto el Teniente General don Carlos Iniesta Cano, al que acompañaban el General Ramírez de Cartagena, General Subdirector don Germán Sánchez Montoya , General Inspector de Enseñanza don Miguel Luengo Tejero y diversos Generales, Jefes y Oficiales del Cuerpo y del Ejército.

Este acto coincidió con la jura de Fidelidad a la Bandera por los Guardias Jóvenes que integraban al LV Promoción y Clausura del Curso 1972-73. La bendición estuvo a cargo del Comandante Capellán don Timoteo Bustamente Guardado.

SEGUNDA FASE

Comenzó a continuación, completando, con nuevos proyectos, las instalaciones deportivas, urbanísticas, generales y todo lo complementario para constituir un Centro Militar modelo y orgullo de la Guardia Civil.

Termino pidiendo a los que están ocupando este maravilloso Colegio que así como los que somos amantes de nuestro “Corralillo”, nos honra y enorgullece su humilde procedencia, sigan siempre el ejemplo de sus mayores, se miren en ellos y observen y rindan culto al honor y al deber, sobreponiéndose a las flaquezas humanas, evitando procederes dudosos, engañosos y, sobre todo, los detractores del Cuerpo.

ACCESO FUENTE


Imprimir   Correo electrónico