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LA GUARDIA CIVIL EN LILLO (1865 -1930)

Cuartel G.C

     En el anterior artículo (La Guardia Civil en Lillo 1844-1864), hemos podido conocer la creación de la Guardia Civil y como se fue implantado en todo el territorio nacional, centrándonos principalmente en el 1er Tercio del Cuerpo en el que desde la llegada de los primeros guardias civiles al pueblo de Lillo, habrían estado encuadrados en cuanta organización, estructura  y servicios.

     Y comenzamos este nuevo artículo recordando como en el año 1864, 20 años después de la creación de la Guardia Civil, y al menos 11 años después de la primera constancia escrita de la presencia del Cuerpo en esta localidad, y que el propio Duque de Ahumada había establecido que los Tercios, Comandancias, Compañías, Líneas y Puestos se deberían ir implantando por todo el territorio nacional de modo progresivo, de tal forma que hasta que un Tercio no estuviese totalmente formado y organizado no se pasase a organizar el siguiente, por aludiendo a la real orden circular de 25 de noviembre de 1845, ya mencionada en el artículo anterior, por la que se disponía la distribución del personal en los diferentes Tercios “para que marche a cada Provincia la fuerza que en aquella le está asignada”, podemos asegurar que la presencia de la Guardia Civil en Lillo, se remontaría, al formar parte del Primer Tercio como poco a 1845.

     Retomando el relato sobre la presencia de la Guardia Civil en Lillo a partir del año 1865, en que comienza este nuevo artículo, recordamos que habíamos dejado el relato anterior explicando donde se encontraba ubicado aquel primer cuartel, pudimos establecer de forma clara, a través de distintos acuerdos municipales, que la primera Casa-Cuartel de la Guardia Civil en el pueblo de Lillo, se encontraba situada en la conocida en 1864 como calle de la Cárcel, aledaña a la cárcel municipal, cerca de la Plaza, calle conocida más recientemente como calle de María Antonia de la Maza y hoy como calle Mayor, concretamente en el edificio que actualmente ocupa el establecimiento de una conocida cafetería y despacho de Loterías y Apuestas del Estado, actualmente cerrado, aquí dejamos el relato y a partir de aquí lo retomamos.

El Segundo Tercio

     Recordaremos también que la distribución de la Guardia Civil en el territorio nacional comenzó por el Primer Tercio por la Real Orden de 20 de octubre de 1844, que destinaba la 1ª compañía de infantería a la capital, la 2ª compañía y  un escuadrón de caballería a la provincia madrileña; la 3ª compañía y  una sección de caballería a Toledo y  provincia; la 4ª de infantería y  otra sección de caballería a la provincia y  capital conquense; la 5ª y  otra sección montada a Ciudad Real y  su territorio, y la 6ª y  última sección de caballería a Guadalajara. La Guardia Civil de Lillo perteneció por lo tanto a ese Primer Tercio.

     Esta distribución se mantendría hasta 1861, año en que se impone una reestructuración para adecuar la Institución a las nuevas realidades que imponen la práctica y los progresivos incrementos de fuerza que la Guardia Civil había experimentado a lo largo de estos años. La Real Orden de 28 de septiembre de 1861 respetaba el número de Tercios, pero los distribuía de forma diferente quedando Toledo incluida definitivamente en el Segundo Tercio. Según Enrique Martínez Ruiz en su “Ubicación geográfica inicial de la Guardia Civil” el Segundo Tercio a partir de ese momento se compondría “...de todas las Compañías que cubren el servicio en las provincias de las que lo prestan de Ciudad Real, Toledo y Cuenca, con un escuadrón de Caballería”. Por lo tanto en el año 1865 en que comienza este nuevo estudio el Puesto de Lillo pertenece ya al 2º Tercio.

segundo tercio copia

     No habían sido años fáciles hasta ahora para la Guardia Civil, a su lucha contra el bandolerismo y contra la delincuencia, se sumaban las insidias políticas que no cesaban y que en ocasiones tenían a la Institución en el punto de mira y un nuevo fenómeno el anarquismo italiano que introducido por Barcelona, empezaba a extenderse por todo el territorio español. No obstante la Guardia Civil lejos siempre de la política, mostraba cada día su eficacia y el acierto de su creación, combatiendo cualquier tipo de delincuencia.

     En el año en que comenzamos este artículo, 1865, recorría España una terrible epidemia de cólera, según se cuenta en la propia página web oficial de la Guardia Civil, “Los servicios humanitarios fueron un pilar base de la creación y organización del Instituto; la propia Cartilla encomienda al guardia civil el deber de auxiliar a la población en caso de catástrofes, siniestros y accidentes”. Tuvieron gran repercusión en aquél tiempo los servicios de la fuerza de la Guardia Civil en la asistencia a los afectados en la grave epidemia de cólera de 1855 y en la que recorrería España diez años después, en 1865, estas epidemias fueron especialmente devastadoras en la provincia de Toledo y en poblaciones y zonas de la Mancha toledana, y que contribuyeron a que el Cuerpo fuera consiguiendo el reconocimiento de la población, actos y servicios humanitarios a los que no fueron ajenos en nuestras tierras los guardias civiles que protagonizaron una vez más gestos reseñables de solidaridad con la población, asistiendo a las víctimas de la epidemia, enterrando los cadáveres cuando nadie se atrevía a hacerlo, siendo los encargados de repartir las escasas medicinas de que se disponía, muestra de esa solidaridad la dieron también al renunciar a cobrar el estipendio que les correspondía por proteger a los recaudadores de contribuciones que recorrían las localidades, destinando ese importe en su totalidad a obras benéficas en las poblaciones donde estaban asentados.

     En 1866, según documentos aportados por el Servicio de Estudios Históricos de la Guardia Civil, el Puesto estaba compuesto de cinco guardias segundos y un cabo, no existiendo en el acuartelamiento pabellones de cargo para Jefes y Oficiales, constando por tanto dicho acuartelamiento de cinco pabellones para casados, no existiendo tampoco pabellones destinados a solteros, en cuanto a otro tipo de instalaciones sabemos que existía una cuadra para albergar a seis caballos.

     En 1886, el Ayuntamiento de Lillo, en Sesión Ordinaria del 28 de febrero, da cuenta del traslado de la Casa-Cuartel a una nueva ubicación:

    “También se dio cuenta de una comunicación remitida a esta Alcaldía por el Gefe del puesto de la Guardia Civil del día 21 de los corrientes en la que se hace saber que la fuerza se ha trasladado y vive en la nueva propiedad del Ayuntamiento en la calle del Conbento; acordando la corporación se hagan dos inventarios uno para el referido jefe y otro para el Ayuntº” (Sic)

    El 8 de abril de 1866 la Guardia Civil, se traslada a la calle Convento, estableciendo el nuevo Puesto, aunque aún no en su actual y definitiva ubicación, ya que esta propiedad del Ayuntamiento se refiere a lo que hoy es la Residencia de Ancianos “San Juan de Dios”, cuya entrada principal está ubicada actualmente en la calle Arturo Fernández Valencia, 7, con una entrada secundaria en la calle convento nº 10, que hasta hace unos años albergaba el Hogar del Jubilado de esta localidad, es en esta última dirección donde se encontraría el Cuartel de la Guardia Civil citado en la Sesión Ordinaria.

     En 1891 y en Sesión Ordinaria de 14 de junio, el Ayuntamiento comunica un aumento de la fuerza de la Guardia Civil en la localidad por orden del Ministerio de la Gobernación:

     “El Señor Presidente ordenó que por mí el Secretario se diese lectura á una comunicación del Sr. Gobernador civil de esta provincia de fecha doce del corriente, trasladando otro del Excmo. Señor Ministro de la Gobernación por lo que se ordena el aumento de la fuerza de la guardia civil de esta villa, obligando á la corporación á proporcionar á la fuerza cuartel. El Ayuntamiento enterado de dicha comunicación acordó se oficie al Alcaide de la Cárcel para que manifieste si en aquel establecimiento podrán acuartelarse algunas fuerzas de dicho instituto con entera independencia de unos y otros y sin que sufra entorpecimiento el servicio carcelario, aunque para conseguirlo haya necesidad de hacer alguna pequeña obra”. (Sic)

     Aunque según cita textualmente D. Juan Gómez Díaz, cronista oficial de la villa de Lillo, en su libro “Lillo, Acuerdos Municipales (1800-1900)”, “Aunque en esta fecha don Venancio no era ministro –había sido y lo sería después- no es aventurado opinar que en la decisión del ministro de la Gobernación de aumentar la fuerza de la guardia civil, estuviera detrás el ilustre lillero“, refiriéndose evidentemente a D. Venancio González y Fernández nacido en Lillo el  18 de mayo de 1831 y que fuera ministro de Gobernación durante el reinado de Alfonso XII, cartera que junto a la de ministro de Hacienda volvería a ocupar durante la regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena.

      D. Venancio González y Fernández no llegaría nuevamente a dichos ministerios hasta el año siguiente de la citada sesión, 1892, por lo que poco o nada podría haber hecho por aumentar la fuerza de la Guardia Civil en Lillo, que de todas formas sería de forma puntual, sería más factible pensar, ya que precisamente el 26 de junio de 1891 supuso una fecha importante en la Historia electoral española, al aprobarse el sufragio universal masculino, por el Gobierno de Sagasta, dentro de su programa reformista de signo liberal, que la petición del ministro de Gobernación del aumento de la fuerza, y posiblemente menos aventurado considerar, que fuese este, al ser además nuestra población Partido Judicial, y no otro, el motivo de reforzar los distintos puestos y especialmente la población de Lillo, con esta fuerza extra en previsión de altercados, ya que en estas elecciones “Podrían votar los españoles varones mayores de veinticinco años que no estuvieran incapacitados y se hallaran censados. Los electores solamente podrían entrar en su colegio electoral, donde no se podrían introducir armas, palos, bastones ni paraguas, aunque se establecía la excepción de las personas que necesitasen apoyo. Se podría requerir la identificación de un elector. Si se dudase sobre la misma y no portase la cédula personal, bastaría la identificación por parte de testigos. En caso de ser favorable, podría votar. La mesa electoral se constituiría a las seis de la mañana. Antes de las ocho se abriría el local donde se verificaban las elecciones, que concluirían a las cuatro de la tarde”, algo que un Puesto con seis miembros, que además durante esos días debían prestar el servicio peculiar del Cuerpo en su demarcación, mal podría vigilar, fuerza de refuerzo, que a falta de otros alojamientos tuviese que ser alojada, de forma provisional, en dependencias de la cárcel municipal, edificio aledaño al primer cuartel que ocupó la Guardia Civil en Lillo, como ya hemos visto.

     Volviendo a nuestro relato, sabemos que en el año 1895, la Comandancia de Toledo constaba entonces de tres compañías y una sección de caballería, pudiendo constatar que el Puesto de Lillo de acuerdo con esta nueva distribución pertenecía a la Segunda Compañía, dentro de la cual se encontraban encuadradas las Líneas de Villacañas, Urda, y Ocaña, estableciéndose la cabecera de la Compañía en Tembleque, por su parte la Línea de Villacañas la componían los Puestos de Villacañas, Lillo, Tembleque, Quintanar de la Orden y Quero.

     Termina el siglo XIX y comienza el XX y los augurios no son mejores que cuando se tiene que crear la Guardia Civil, en 1897 es asesinado  Antonio Cánovas del Castillo, Presidente del Consejo de Ministros, hay un nuevo repunte del bandolerismo que tocará zonas de Los Montes de Toledo y La Mancha castellana, surge de nuevo un movimiento anarquista a semejanza del italiano y que ya fue combatido en sus inicios por el Cuerpo y que se extiende poco a poco por el campo español debido al malestar de los pequeños agricultores, la reina abandona España, a los atentados anarquistas, el Gobierno se tiene que enfrentar a los problemas surgidos en nuestras colonias de ultramar, disturbios generalizados, huelgas generales recorren nuestro país, problemas en Marruecos y de nuevo es la Guardia Civil la encargada de mantener el orden y la seguridad dentro de nuestras fronteras y de luchar contra las insurrecciones cada vez más violentas en nuestras colonias.

     Los cambios de regímenes y de gobiernos se suceden y la Guardia Civil es nuevamente protagonista en la Historia de España, y como vemos en la siguiente Sesión Extraordinaria del Ayuntamiento de Lillo, de fecha 2 de octubre de 1923, los guardias civiles se erigen, como en el caso de los destinados en la población, en notarios de los cambios políticos y sociales que de forma vertiginosa se suceden:

“DESTITUCIÓN DEL AYUNTAMIENTO Y NOMBRAMIENTO DEL NUEVO SEGÚN REAL DECRETO 30.09.23

”     En la Villa de Lillo, á las ocho de la mañana del día dos de Octubre de mil nuevecientos veintitrés, bajo la intervención del Señor Comandante del Puesto de la Guardia Civil de esta villa Don Rogelio López Gómez, se constituyen, previamente convocados en la sala Capitular del Ayuntamiento, los señores Vocales Asociados de la Junta Municipal de esta villa que han de constituir el nuevo Ayuntamiento, con arreglo al Real Decreto de la providencia del Directorio Militar fecha 30 de Septiembre próximo pasado.

     Acto seguido se precedió a la destitución, por la autoridad militar, del Ayuntamiento, constituido legalmente que venía ejerciendo sus funciones.

Inmediatamente con arreglo al artº del citado Real Decreto se dio posesión á los nuevos concejales, los que procedieron acto seguido á la elección, por votación secreta del señor Alcalde-Presidente, resultando elegido por siete votos Don Robustiano Berroya Martín, contra dos que obtuvo Don Doroteo Chaves Villarreal y uno Don Alfonso Gonzalez Infantes.

     Y debiendo determinar el órden numérico de concejales para que cada uno ocupe su puesto u pueda suplir al que le preceda en el desempeño de la Alcaldía y Tenencias se procedió a verificarlo con arreglo á la edad de cada uno de los que han sido elegidos para desempeñar el cargo por ser de elección popular, dando el resultado siguiente:

Alcalde-Presidente

Don Robustiano Berroya Martín

Primer Teniente de Alcalde

Don Ladislao Calvo Muñoz

Segundo Teniente de Alcalde

Don Doroteo Chaves Villarreal

Procurador Sindico

Don Pedro Escribano Jimenez

Suplente Procurador Sindico

Don Anastasio Fraguas Peñuela

Primer Regidor

Don Dionisio Lopez Villarreal

Segundo Regidor

Don Alfonso Gonzalez Infantes

Tercer Regidor

Don David Alvarez Gonzalez

Cuarto Regidor

Don Federico Martin Alvarez

Quinto Regidor

Don Honorio Lopez Zarco

     Inmediatamente el señor Comandante del Puesto de la Guardia Civil dio posesión al señor Alcalde Presidente, Tenientes de Alcalde y demás Concejales elegidos, entregando al Alcalde y a los dos Tenientes las varas de autoridad, que previamente habían entregado los señores destituidos, quedando por consiguiente, constituido el nuevo ayuntamiento.

     De cuyo resultado se levanta la presente acta que firman con el señor Comandante del Puesto de la Guardia Civil, todos los señores Alcaldes y concejales posesionados, de que yo el Secretario, certifico”. (Sic)

     Los  pequeños puestos del Cuerpo no son ajenos a los vaivenes políticos, no lo han sido nunca, como veremos más adelante, tampoco la necesidad de las autoridades de dar protección a sus conciudadanos, Lillo tampoco quería renunciar a esa protección, y para garantizar la presencia de la Guardia Civil en esta localidad, observamos como en 1928, durante la dictadura de Primo de Rivera, se acuerda por el Ayuntamiento dotar a la fuerza de un nuevo cuartel, hecho este que se acuerda en Sesión Extraordinaria del 5 de enero de 1928.

CONSTRUCCION DE UN CUARTEL DE LA GUARDIA CIVIL

     Seguidamente se dio cuenta del Decreto de convocatoria en el que la Alcaldia manifiesta ser de urgente necesidad la construcción de una casa-cuartel destinada a la Guardia Civil por no reunir condiciones el edificio existente, y tratarse de un servicio cuya importancia no necesita hacer resaltar, puesto que todos conocen lo que significa el Benemérito Cuerpo para un pueblo. Mas teniendo en cuenta la escasez de recursos propios para atender al coste de dichas obras, propone acudir á una entidad bancaria oficial ó particular solicitando la cantidad necesaria para la construcción, ó bien aceptar el edificio construido si ello se ofrece en mejores condiciones. Puesto a discusión el asunto la Corporación vista la importancia del asunto acuerda por unanimidad los siguientes:

                1º.- Que se construya una casa-cuartel guardando las instrucciones de la Dirección General de la Guardia Civil.

                2º.- Que dicho cuartel sea suficiente para cinco guardias de infantería y cuatro de caballería cuyo número se gestionara su concesión.

                3º.- Que dichas obras habrán de realizarse en un plazo máximo de nueve meses.

                4º.- Que inmediatamente se ponga al habla la Corporación con alguna entidad bancaria para obtener la cantidad precisa y

                5º.- Que tan pronto como esto se haga se proceda a la formación de un presupuesto extraordinario.

                Y para que conste y surta los efectos oportunos expido la presente que visa y sella el señor Alcalde en Lillo a siete de enero de mil novecientos veintiocho” (Sic)

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     Posteriormente, al anterior acuerdo municipal, el 11 de febrero de 1928, el alcalde de Lillo expide, de su puño y letra, y envía una instancia dirigida al Director General de la Guardia Civil, ocupaba entonces dicho cargo, el Teniente General D. Ricardo Burguete Lana, solicitando dotar de más fuerza al puesto de la localidad. Los políticos no dan puntadas sin hilo, ni construyen cuarteles de forma desinteresada.

     El manuscrito dice lo siguiente:

Excmo. Sr. Director General de la Guardia Civil (Madrid)

     El que suscribe, Alcalde Constitucional de esta villa de Lillo a V.E. con el debido respeto expone: Que en sesión verificada el día cinco del mes actual acordó esta Corporación construir un nuevo cuartel para las fuerzas de este puesto de la Guardia Civil, compuesto de nueve pabellones y capaz para cinco guardias de infantería que es la fuerza actual y dos parejas de caballería que son las que de la benevolencia de V.E. desea esta corporación teniendo en cuenta la gran extensión de este término municipal y la importancia de sus cosechas, el ser Partido Judicial y sobre todo el gran cariño que hacia dicha Institución honra de la Patria profesa. Por ello suplico a V.E. que ante las anteriores palabras acepte esta petición. 11 de febrero 1928

peticion copia

     La respuesta del Director General a esa petición de ampliación de la plantilla de la Guardia Civil en el Puesto de Lillo por parte del Alcalde, no pudo ser más escueta:

Dígase al alcalde no se cuenta con fuerza, y que se resentiría el servicio si se sacase de otros puestos”

 respuesta

     De esta forma la cuestión de la ampliación de la fuerza quedó resuelta de un plumazo, nunca mejor dicho.

     El diecinueve de octubre de 1929, se hace entrega oficial del edificio que desde entonces y hasta nuestros días albergará la Casa-Cuartel a la Guardia Civil de Lillo, plasmando dicha entrega en un contrato oficial firmado por el Alcalde de Lillo, D. Vicente García, el jefe de la Línea de Villacañas en representación de la Guardia Civil y los testigos y vecinos de la localidad, Sabino Segura y Manuel Carvajal.

constuccion cuartel

     Este documento deja constancia de la necesidad de seguridad del municipio y la certeza que la Guardia Civil es la fuerza que puede ofrecerla, ya que además de la construcción del edificio, el Ayuntamiento de Lillo se compromete a facilitar la asistencia médico-farmacéutica a los guardias civiles y a sus familias y al mantenimiento del nuevo acuartelamiento:

     “El Ayuntamiento tiene sumo gusto en facilitar gratuitamente atención Médico-Farmacéutica a la fuerza y sus familias.

     El Ayuntamiento se obliga a ejecutar en dicho edificio cuantas obras sean necesarias para la instalación conveniente de los guardias y sus familias, y ejecutar las reparaciones y blanqueos necesarios para la buena conservación y limpieza del edificio

     El 19 de octubre de 1929, los guardias civiles estrenarían nuevas dependencia, tras haber pasado 65 años en este segundo Cuartel de la Guardia Civil de Lillo.

     Un año después el Puesto de Lillo realiza su Tarjeta de Estadística desde su nueva ubicación, este documento nos aporta otros datos de interés, como el tipo de terreno en el que se asienta el pueblo, los productos que se cultivan, la población que era de 3708 habitantes, siendo el número de vecinos de 1677, que existían alojamientos para personal del Ejército, de los cuales 40 eran para oficiales y 200 para tropa y que a su vez existía alojamiento para el ganado que acompañaba al Ejército al menos para 400 cabezas, los caminos, carreteras, las vías férreas que existen y pasan por el término municipal, los caseríos y casas de campo, los puestos limítrofes y la distancia a estos, el numero de industrias, de establecimientos comerciales, de colegios, los teléfonos existentes en la localidad y el telégrafo...

     En cuanto al acuartelamiento en sí, se especifica el número de guardias civiles que lo habitan ( Un sargento y cuatro guardias segundos), las características del mismo, el alquiler y la propiedad del edificio, la naturaleza del contrato y la fecha del mismo, entre otros datos de interés.

estadistica

     Como siempre la Guardia Civil no deja nada al azar.

Antonio Mancera Cárdenas

BIBLIOGRAFIA:

- SERVICIO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE LA GUARDIA CIVIL

- HISTORIA DE LA GUARDIA CIVIL, Francisco Aguado Sánchez

- REVISTAS DE SERVICIOS HISTÓRICOS DE LA GUARDIA CIVIL

- LILLO, ACUERDOS MUNICIPALES 1800-1900, Juan Gómez Díaz, edita: Ayuntamiento de Lillo

-LILLO, MEMORIA DEL SIGLO XX, Juan Gómez Díaz

- SERENO EN EL PELIGRO-La aventura histórica de la Guardia Civil, Lorenzo Silva.

- Diario Digital BENEMÉRITA AL DÍA


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