La Guardia Civil en La Línea (IV)

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Arturo Blanco Horrillo teniente Linea

En 1897 las Cortes aprobaron para el ejercicio económico 1898-99, con cargo a los presupuestos del Ministerio de la Guerra, un aumento de 3.641 guardias civiles, al objeto de completar y fortalecer en toda España el despliegue territorial del benemérito Cuerpo, que pasaba a contar con una plantilla de 18.970 efectivos.

Gracias a ello, la presencia y la acción de la Guardia Civil pudo extenderse a las Islas Canarias y plaza de Ceuta, que eran las dos únicas partes del territorio nacional donde todavía no se había desplegado.

En el caso concreto de nuestra ciudad hermana, sita al otro lado del Estrecho, supondría la supresión de la sección de orden público establecida allí. Su oficial y tropa retornarían a sus respectivos cuerpos militares de procedencia y entregarían su acuartelamiento a la Guardia Civil.

Dicho aumento de plantilla produjo una importante reorganización del Instituto, creándose entre otros, por real orden circular de 30 de junio de 1898, el 18º Tercio. Éste, quedó integrado por las Comandancias de Cádiz y Huelva, con cabecera en la capital gaditana y bajo la jefatura del coronel José Gay González.

Con ello la Guardia Civil gaditana dejaba de depender, por primera vez desde la fundación de la Benemérita en 1844, del mando ubicado en la capital hispalense, pasando a hacerlo directamente de la Dirección General del Cuerpo en Madrid.

También supuso modificar la numeración de sus compañías, pasando en el caso de la 9ª de Algeciras del antiguo 4º Tercio de Sevilla, a ser la 2ª compañía de Algeciras del nuevo 18º Tercio de Cádiz. San Fernando pasó a ser la 1ª y Villamartin la 3ª.

Con dicha orgánica y despliegue finalizaron el siglo XIX tanto la Comandancia de Cádiz como la 2ª Compañía de Algeciras. Comenzaría un nuevo y largo periodo en el que la Guardia Civil del Campo de Gibraltar en general, y la de La Línea de la Concepción en particular, experimentarían al igual que su entorno, una gran evolución.

Respecto a Ceuta, se creó por real orden circular del Ministerio de la Guerra, de 1 de julio de 1898, una sección fija. Se destinó para su mando al primer teniente José Leardi de los Santos Reyes, así como 1 sargento, 2 cabos, 2 guardias 1º y 30 guardias 2º de infantería.

Quedó encuadrada, junto a las líneas de Tarifa, la recién creada de Jimena de la Frontera en sustitución de la de Alcalá de los Gazules, y La Línea de la Concepción, en la citada 2ª compañía de Algeciras. Ésta seguía dependiendo de la Comandancia de Cádiz, mandada entonces por el teniente coronel Manuel de la Barrera-Caro Fernández.

Pero la dependencia orgánica de la Guardia Civil de Ceuta respecto al Campo del Gibraltar duró poco. Como consecuencia de las múltiples misiones que le fueron encomendadas en el interior de la plaza y su extenso campo exterior, al suprimirse también la sección de guardabosques, se decidió aumentar su plantilla.

Así, por real orden circular de 23 de abril de 1900, se fortaleció convirtiéndose en la 4ª compañía de la Comandancia de Cádiz. Dejó de depender de la de Algeciras y se le confirió su mando al capitán Eugenio Moro Pacheco

Mientras tanto, en la obra editada el año anterior por el periodista linense de “El Sino”, Lutgardo López Zaragoza, titulada Gibraltar y su campo: guía del forastero, se detallaba la fuerza de la Guardia Civil destacada en La Línea de la Concepción.

Concretamente refería que el jefe de línea era el primer teniente José Sanz Benavent, pronto sustituido por Francisco Luque Gálvez, siendo comandante de puesto el sargento Juan García Soria.

Describía que había una plantilla de infantería compuesta por los cabos Juan Moreno Cuadro y Manuel Vargas Rodríguez con 15 guardias así como una más reducida de caballería, integrada por los cabos Félix Rubio Macías y Estanislao Rueda Jiménez con otros 5 guardias más.

Contrastados esos datos con los efectivos reales de la época, el autor debió tomar seguramente en cuenta la fuerza total que entonces prestaba servicio allí. Es decir, tanto la destinada como la de refuerzo.

También mencionaba que de La Línea dependían los puestos de la residencia, San Roque, Jimena de la Frontera y Casas del Castaño. En ello hay que matizar que los dos últimos ya no le estaban subordinados.

El de Casas de Castaño es uno de los puestos más desconocidos en el Campo de Gibraltar. Creado hacia 1852 desapareció hace más de un siglo y se ubicaba en el término municipal de Los Barrios, casi limítrofe al de Alcalá de los Gazules.

A principios del siglo XX La Línea de la Concepción se había convertido en la localidad del Campo de Gibraltar que más había aumentado en número de habitantes, asentamientos y construcción de edificaciones.

Ello obligó a potenciar la presencia de la Guardia Civil hasta con tres casas cuarteles en el término municipal. El primero de ellos, que existía desde los tiempos en que se llamaba La Línea de Gibraltar, cuando era todavía una pedanía de San Roque, no se ha podido ubicar todavía en el callejero. La creencia es que entre 1850, aproximadamente, y 1908 debió haber varios acuartelamientos en condiciones muy precarias que fueron sucediéndose uno a otro.

La primera referencia concreta y documental que se conserva de ocupación de una edificación en La Línea de la Concepción como casa-cuartel de la Guardia Civil, data del 1º de abril de 1908.

El año anterior la corporación municipal, en sesión celebrada el 25 de octubre, adoptó “el acuerdo de proporcionar acuartelamiento gratuito y en las condiciones que el servicio exija a la fuerza de la Guardia Civil de este puesto durante todo el tiempo que exista establecido”.

Por alguna razón, posiblemente el desalojo forzoso por mal estado del inmueble anterior, debió ser necesario trasladar la fuerza del puesto y sus familias a un nuevo acuartelamiento.

Conforme al contrato que se conserva, se trataba de un edificio, hoy día inexistente, administrado por Enrique Lozano Macías, sito en la calle Jardines. Fue alquilado por el Ayuntamiento por un importe inicial de 3.000 pesetas anuales durante un plazo de diez años.

Firmaron también el acuerdo de arriendo, el alcalde José Cayetano Ramírez Galuzo y el primer teniente Arturo Blanco Horrillo, jefe de la Línea de la Guardia Civil de La Línea de la Concepción.

Pero el hecho de que dicho contrato se suscribiera con carácter retroactivo el 8 de agosto siguiente, es decir transcurridos más de cuatro meses de su ocupación real, refuerza la creencia de que debió haber una causa urgente de desalojo del inmueble anteriormente ocupado. Muy probablemente relacionado con su mal estado de habitabilidad.

Por real orden de 30 de septiembre de 1908, del Ministerio de la Gobernación, dicho contrato fue finalmente aprobado. Pero como el edificio era insuficiente para alojar toda la plantilla necesaria para afrontar las necesidades de seguridad ciudadana de La Línea de la Concepción, fue necesario en menos de dos años crear otros dos puestos más: El Zabal Bajo y La Atunara, que serán objeto de próximos artículos, sobre su historia y vicisitudes.

JESÚS N. NÚÑEZ CALVO

Coronel de la Guardia Civil y Doctor en Historia

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Redacción
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