Discurso íntegro del Teniente Coronel, Alfonso Martín, Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Burgos, con motivo de la celebración de la Patrona del Cuerpo

patrona guardia civil

Discurso íntegro del Teniente Coronel, Alfonso Martín, Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Burgos, con motivo de la celebración de la Patrona del Cuerpo

Ilustrísimo Sr. Subdelegado del Gobierno de España en Burgos

Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades Civiles y Militares

Señoras y Señores Oficiales, Suboficiales, Cabos y Guardias Civiles.

Señoras y Señores.

Una vez más, como cada 12 de octubre, los Guardias Civiles nos reunimos de nuevo para celebrar nuestra Patrona, la Virgen del Pilar. Sin embargo, en esta ocasión lo hacemos en un escenario especial, porque el pasado mes de mayo la Guardia Civil cumplió 175 años. Este aniversario merecía una celebración destacada, y no se nos ocurrió un lugar más señalado en toda la provincia que nuestra Catedral. Icono del gótico europeo y mundial, Patrimonio de la Humanidad por sí sola, lugar de visita obligada para los turistas, y auténtico símbolo de identidad burgalesa; la Catedral y su entorno, conforman un lugar inmejorable para celebrar los 175 años de historia. Y al mismo tiempo, con este acto queremos rendir homenaje al inminente VIII Centenario, que en 2021 conmemorará el inicio de las obras que alumbraron este magnífico templo.

Este evento no hubiese tenido lugar sin la imprescindible colaboración de numerosas instituciones, a las que quiero agradecer públicamente su absoluta disponibilidad y su incondicional atención con la Guardia Civil. Deseo destacar algunas de ellas, por su especial aportación a nuestra celebración. En primer lugar, debo agradecer al Sr. Subdelegado del Gobierno, su permanente apoyo a los distintos eventos encaminados a visualizar el 175 aniversario de la Guardia Civil, y su infatigable defensa pública de nuestra labor. En segundo lugar, debo transmitir al Sr. Alcalde de Burgos y a su Corporación, mi sincera gratitud por cedernos este espacio público para que nuestros ciudadanos puedan ver de cerca a su Guardia Civil, y también por las incontables peticiones logísticas, atendidas magníficamente por el personal bajo su responsabilidad. Resulta imprescindible expresar mi agradecimiento a nuestro Arzobispo, D. FIDEL, por habernos acogido en la Catedral y permitirnos celebrar aquí la tradicional misa a nuestra queridísima Virgen del Pilar, con la solemnidad que se merece. A buen seguro, nuestra Patrona tendrá en cuenta este gesto, y seguirá extendiendo su manto protector sobre nuestros compañeros durante el servicio diario. Por supuesto, tengo que dar las gracias a nuestro General Jefe de la División San Marcial. Mi General, muchas gracias por la importante aportación de personal y medios, sin cuya presencia y colaboración sería materialmente imposible esta celebración. Actos como este suponen una oportunidad única de recordar públicamente, la esencia militar de la Guardia Civil. No me olvido de nuestro Presidente de la Diputación, quien desde su cargo, ha demostrado un apoyo continuo y real a la Guardia Civil, traducido en una colaboración en muchas de nuestras actividades culturales y sociales, y también en una imprescindible aportación directa, dirigida a mejorar nuestras infraestructuras en la provincia. Por último quiero destacar también la colaboración del Delegado Territorial de la Junta de Castilla y León en Burgos, por facilitarnos el soporte logístico sanitario para la celebración de este evento.

Hoy que tengo la ocasión de dirigirme de forma directa a los burgaleses, quisiera aprovechar para hacer una breve semblanza histórica de la Guardia Civil. Nos situamos a comienzos del año 1844, durante el reinado de Isabel II, en una España mayoritariamente rural en la que la inseguridad reina en caminos, campos y bosques. Tras la guerra de la independencia frente a Napoleón y la guerra civil de sucesión -la primera guerra carlista-, España no cuenta con un cuerpo de seguridad profesional de ámbito estatal, y es incapaz de ofrecer una respuesta adecuada frente al bandolerismo y otras formas de delincuencia. En este contexto, el 28 de marzo de 1844 se publica un Real Decreto en el que por primera vez se habla de un Cuerpo de Infantería y Caballería de Guardias Civiles, al que se encomendaría la misión de proteger a las personas y a sus bienes. La organización de este Cuerpo, se le encargó al Mariscal de Campo D. FRANCISCO JAVIER GIRÓN Y EZPELETA, el Duque de Ahumada, que era un militar muy experimentado y de gran prestigio profesional. El Duque rápidamente se puso a trabajar en ello, e introdujo numerosos cambios y mejoras, que fueron aceptados por el Gobierno, y plasmados posteriormente en el Real Decreto de 13 de Mayo de 1844. Es por este motivo, por lo que tradicionalmente en el Cuerpo, se considera el 13 de Mayo como fecha del nacimiento de la Guardia Civil, y al Duque de Ahumada, como su auténtico Fundador. A finales de ese mismo año de 1844, comenzó el despliegue progresivo de los primeros Guardias Civiles por toda España, que en 2 años alcanzaría a la totalidad de las provincias.

Muy pronto comenzó a notarse la presencia de la Guardia Civil en la España rural, que destacaría fundamentalmente por su labor frente el bandolerismo, y por lograr incrementar la seguridad general del Reino. Desde el momento de su nacimiento, la historia de la Guardia Civil transcurre paralela a la de España, y muy íntimamente ligada a ella. Diferentes formas de Estado se han sucedido, numerosas opciones políticas de distinto signo han gobernado España, y la Guardia Civil siempre permaneció fiel al cumplimiento de su misión inicial de proteger a las personas y las propiedades. Además del bandolerismo, se han vivido varias guerras, periodos críticos de inestabilidad social, graves crisis de orden público, y por supuesto, la barbarie terrorista. La Guardia Civil ha tenido que intervenir en todos ellos, y probablemente se hayan cometido algunos errores, pero en ningún caso, éstos pueden ensombrecer la larga trayectoria de éxitos del Cuerpo, que nos ha llevado a conformar lo que hoy somos.

La Guardia Civil moderna difiere sustancialmente de la original en muchos aspectos. Hoy, contamos con unos buenos medios materiales y tecnológicos, con una vanguardista y profunda formación de nuestros miembros, con unos procedimientos de trabajo debidamente contrastados con la experiencia, y con un amplio abanico de nuevas misiones encomendadas que han dado origen a múltiples especialidades dentro del Cuerpo. Actualmente la Guardia Civil cuenta con un importante reconocimiento social, que percibimos diariamente y que nos sirve de elemento motivador de primer nivel para el trabajo futuro. Pero el prestigio de nuestra Institución, se ha alcanzado fundamentalmente por la labor diaria de las casi 75000 personas que estamos en servicio activo dentro de la Guardia Civil.

Vivimos en la sociedad de la inmediatez, dónde la información se tiene al momento a través de los distintos medios de comunicación y de las redes sociales. Parece que sólo importa la imagen. Pero no son las grandes operaciones mediáticas con videos espectaculares, las que se ganan el corazón de nuestros ciudadanos, sino la cercanía, el trato exquisito, y una respuesta rápida y eficaz a sus problemas reales. Y eso sólo se obtiene desde el esfuerzo continuo, a través del sacrificio anónimo, y siempre mediante el trabajo en equipo. Para poder ofrecer ese servicio, es imprescindible impregnarse plenamente de los valores originales que el Duque de Ahumada plasmó en la Cartilla del Guardia Civil. Conservar y difundir dichos valores en el seno de la Institución, constituye una fundamental tarea, pues en ellos reside el núcleo esencial que ha permitido el éxito de la Guardia Civil. La disciplina, el espíritu de sacrificio, la abnegación y otros muchos, son los valores necesarios para ser un buen Guardia Civil. Sin olvidar el honor que ha de ser la principal divisa, tal y como se puede leer en la puerta de todos nuestros cuarteles.

Tenemos importantes retos futuros. La delincuencia tecnológica, el terrorismo internacional y la delincuencia organizada, pretenden aprovechar el mundo globalizado en que vivimos para desplegar su acción delictiva. Pero la Guardia Civil se encuentra perfectamente preparada para afrontar cualquiera de las amenazas actuales, y de forma paralela, se trabaja permanentemente para detectar cualquier riesgo emergente al que hubiera que hacer frente. Pasados 31 años de incorporación de la mujer a la Guardia Civil, debemos seguir trabajando para acercar a ellas nuestra profesión, y lograr incrementar un porcentaje que sigue siendo pequeño. A nivel provincial, el reto a corto plazo es incrementar la presencia en nuestros pueblos. La España interior de baja densidad de población, debe estar tranquila porque la Guardia Civil siempre atenderá a sus ciudadanos. Resulta evidente que hay que adaptar la respuesta a cada caso, pero el compromiso del Cuerpo con la España rural permanece fiel a nuestros orígenes.

En el día de nuestra Patrona quiero felicitar a todos mis Guardias Civiles por el excelente trabajo realizado a lo largo del año. Vuestro esfuerzo y dedicación resultan imprescindibles para garantizar la seguridad de las personas. Esta felicitación la hago extensiva a nuestros veteranos, que contribuyeron con su dedicación a la grandeza de la Guardia Civil.

Me dirijo ahora de forma expresa a nuestros compañeros de la Agrupación de Tráfico, especialidad que este año cumple su 60 aniversario. Desde su creación, las carreteras de España son mucho más seguras en todos los sentidos. Se trata de un trabajo difícil, injustamente valorado en muchas ocasiones, ya que únicamente se recuerda la sanción, cuando la mayor parte de su esfuerzo diario se dedica al auxilio y a la prevención.

Deseo felicitar a todos a los que hoy se os ha impuesto una condecoración. Espero que sirva de motivación futura para continuar en la excelente línea de trabajo demostrada hasta la fecha. Vosotros sois el modelo a seguir, y la prueba evidente de que el esfuerzo y el sacrificio, tarde o temprano reciben su premio. ¡Enhorabuena por este éxito!.

No puedo olvidarme de nuestras familias, cuyo apoyo resulta imprescindible para la profesión. En ocasiones, se ven privadas de nuestra presencia, por el especial compromiso con el Cuerpo. Siempre que estamos de servicio, viven con la inquietud de saber si volveremos a casa, sanos y salvos. También formáis parte de la Guardia Civil y quiero agradeceros vuestra paciencia y comprensión.

Me gusta reservar mis últimas palabras para los más importantes. Me refiero a todos los caídos por España en el cumplimiento de su deber. Aquellos compañeros de la Fuerzas Armadas y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que un día sacrificaron su vida por los demás, merecen nuestro máximo respeto y consideración. Tenemos una deuda eterna con ellos, pero permanecerán en nuestra memoria para siempre. Vaya un caluroso abrazo para todas sus familias, y todo nuestro apoyo y cariño.

Muchas gracias.


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