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DISCURSO DEL TENIENTE CORONEL, D. ALFONSO MARTÍN FERNÁNDEZ, JEFE DE LA COMANDANCIA DE BURGOS CON MOTIVO DEL 174º ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE LA GUARDIA CIVIL

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Sr. Subdelegado del Gobierno de España, Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades Civiles y Militares, Señores Oficiales, Suboficiales, Cabos y Guardias Civiles, Estimados Familiares y Amigos del Cuerpo de la Guardia Civil.

Como cada año, conforme manda la tradición y en cumplimiento a las órdenes recibidas por la Superioridad, en el mes de Mayo celebramos un pequeño pero solemne acto, de conmemoración del Aniversario de la Fundación de la Guardia Civil. Y es un gran honor hacerlo, acompañado de representantes de las diferentes Administraciones e Instituciones que componen el Estado, así como las diversas Asociaciones y Organizaciones que conforman la Sociedad Civil.

Quiero mostrar mi agradecimiento también al Presidente de la Fundación Caja Círculo por habernos facilitado este salón para acoger nuestra celebración.

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El 13 de Mayo de 1844 se aprobó por Real Decreto presentado por el Presidente del Gobierno y Ministro de la Guerra, D. Ramón María Narváez, la creación de la Guardia Civil. Desde ese preciso instante comienza la historia ininterrumpida del Cuerpo hasta nuestros días, historia que a partir de ese momento, va a estar estrechamente ligada a la de España.

El auténtico Fundador de la Guardia Civil y su gran impulsor es, sin duda, el mariscal de campo D. Francisco Javier Girón y Ezpeleta Las Casas y Enrile, II Duque de Ahumada y V Marqués de las Amarillas, a quién encomendaron crear una fuerza destinada a proteger eficazmente a las personas y a las propiedades, como respuesta a una situación de inseguridad creciente que existía en la época.

Desde el principio, el Duque de Ahumada quiso que el nuevo Cuerpo que se creaba, tuviera como esencia el servicio a España y a los españoles, basado en una estricta neutralidad política. Marcaba de esta forma, el carácter de lo que sería la Guardia Civil a partir de ese momento.

Para conformar la plantilla, apostó por un crecimiento progresivo y paulatino, asegurándose así de una recluta de candidatos adecuada, y apostando decididamente por la calidad de las personas que debían componer la nueva Institución.

Finalmente, el Duque de Ahumada estableció una auténtica filosofía de servicio que caracterizase a la Guardia Civil, dotándole de una identidad propia, filosofía que fue plasmada en la “Cartilla del Guardia Civil”. Este documento, constituye un auténtico código deontológico y moral, que ha trascendido hasta nuestros días, que recoge un compendio de valores plenamente vigentes hoy, y que es el responsable, sin duda, del éxito de la Guardia Civil como Institución.

Ya desde sus inicios, la Guardia Civil hubo de enfrentarse a numerosas dificultades. Tras la Segunda y Tercera Guerras Carlistas, el bandolerismo constituía un grave problema de seguridad en el ámbito rural y en las vías de comunicación, que fue solventado con gran éxito aunque a costa de un gran esfuerzo y sacrificio, valores que serían ya una constante en la Guardia Civil.

Muy temprano también, empezó la labor de auxilio a los ciudadanos, los rescates y los servicios humanitarios, aplicando el mandato de ser “un pronóstico feliz para el afligido” que se recoge en el Reglamento para el Servicio. Con el paso de los años, este tipo de servicios, darían lugar a la concesión de la Gran Cruz de la Orden Civil de Beneficencia, en octubre de 1929, legitimando públicamente el sobrenombre de Benemérita, con el que ya se conocía a la Guardia Civil, y que perdura actualmente.

La neutralidad política que impregnó el Duque de Ahumada, siempre ha estado muy presente en nuestra Institución, que ha hecho gala de la lealtad al poder civil constituido en España, a pesar de las diferentes formas de gobierno establecidas, las guerras sufridas, y los numerosos periodos convulsos vividos. La Guardia Civil ha servido fielmente, en algunas ocasiones, ejecutando un papel muy difícil e impopular, pero siempre con el único objetivo y la firme convicción de actuar al servicio de España y de los españoles. Esta ausencia de adscripción ideológica, ha originado en no pocas ocasiones, que la Guardia Civil sea cuestionada, pero finalmente todos los gobernantes de este país, han sabido apreciar la eficaz, desinteresada y difícil labor de nuestra Institución. La Guardia Civil no es de nadie en particular, porque es de todos y de todas.

A lo largo de 174 años de existencia, muchos cambios se han producido en la Guardia Civil: su despliegue, su uniformidad, sus medios materiales, su organización, o las condiciones laborales del personal, han cambiado sustancialmente, para adaptarse a los nuevos tiempos y a las amenazas emergentes. Por el contrario, nada ha cambiado de la idea original que rondaba la cabeza de nuestro Fundador. Se conserva intacto el espíritu de servicio al ciudadano, el sentimiento del deber, y el honor como principal divisa. Y se mantiene el carácter militar, que constituye el recipiente fundamental que aúna y mantiene todos estos valores, para ponerlos al servicio de los ciudadanos.

En la actualidad, son muchos los retos que se plantean. El terrorismo separatista de ETA, amenaza permanente en nuestro país desde hace años, hoy se encuentra derrotado, con un papel imprescindible de la Guardia Civil en esta victoria. Otros grupos terroristas fueron también vencidos, quedando demostrado que ningún tipo de violencia podrá jamás contra el Estado de Derecho. Por su parte el terrorismo yihadista supone una amenaza aún mayor si cabe, que requiere de una respuesta global, y que implica una coordinación y cooperación estrecha con numerosos países. La Guardia Civil gracias a su amarga experiencia acumulada, que tantas vidas ha costado, se encuentra fuertemente posicionada en la lucha antiterrorista a nivel mundial, dónde es un referente y dónde goza de gran prestigio.

La protección a los colectivos más desfavorecidos es una prioridad, los menores, los mayores y las mujeres, deben ser objeto de especial atención, por ser más vulnerables frente a la delincuencia. Actualmente ya hay planes específicos para ellos, que están funcionando razonablemente bien, y que deberán tener continuidad mejorando en todo lo posible.

Como corresponde a una sociedad democrática avanzada, estaremos vigilantes y seremos contundentes frente a los delitos de odio, y seremos inflexibles frente a comportamientos racistas, xenófobos o de exclusión de cualquier otro tipo.

La lucha contra la droga es un eje principal de la seguridad, ya que aparece asociada a numerosos hechos delictivos, causa mucho dolor, y a largo plazo puede originar la destrucción de familias enteras. La trata de seres humanos, y en general toda forma de delincuencia organizada suponen una amenaza seria para los derechos humanos, y el blanqueo de capitales y las formas de delincuencia económica atacan directamente al bienestar de la sociedad. La delincuencia actual también se mueve en un terreno nuevo, el ciberespacio, que cada vez afecta a más personas, que puede llegar a tener consecuencias muy importantes, y que requiere de una respuesta técnica adecuada y moderna. La Guardia Civil actual tiene un alto grado de especialización que le permite afrontar todas estas amenazas, y una gran capacidad de adaptación, para aportar soluciones a cuantas nuevas amenazas puedan surgir en el futuro.

Como Jefe de la Comandancia de Burgos, no puedo olvidarme de la seguridad ciudadana en el ámbito rural. En una sociedad actual, en la que los pequeños núcleos están en claro retroceso poblacional, el reto de la Guardia Civil consiste en mantener un servicio de calidad, atender con rapidez y eficacia las incidencias acaecidas en los pueblos, garantizar una seguridad razonable, y dispensar un trato cercano y de confianza a los ciudadanos. Además vivimos en una provincia con un rico patrimonio histórico, medioambiental y paisajístico, que tenemos obligación de cuidar y conservar en perfecto estado, para disfrutar de él en el presente, y transmitírselo íntegro a las generaciones futuras.

Ahora quiero dirigirme a todos los compañeros que hoy han recibido alguna condecoración. Recibid mi sincera felicitación por vuestra recompensa. Este acto supone el reconocimiento público de vuestra labor abnegada al servicio de los ciudadanos, y constituye un merecido premio por una excelente trayectoria de trabajo. Debe serviros de motivación para continuar en esa línea, porque la actitud que os ha llevado a lograr este éxito, es la clave para nuevos logros en el futuro. Sois un ejemplo a seguir para todos, y sin duda, representáis los valores que el Duque de Ahumada quería para los miembros de la Guardia Civil. Os animo a que disfrutéis de este día en compañía de vuestros familiares y amigos, que hoy se sentirán aún más orgullosos de vosotros.

También quiero dirigirme al compañero que ha recibido un diploma por su pase a la situación de reserva, y aquellos otros que no han podido asistir. Enhorabuena. Dedicar una vida a esta profesión es uno de los actos más honorables que puede haber, y vosotros así lo habéis hecho. En nombre de la Guardia Civil quiero daros las gracias por vuestro sacrificio de tantos años al servicio de España. Siempre tendremos una deuda de gratitud con vosotros, y os tomaremos como ejemplo a seguir. Tenéis las puertas abiertas de nuestros Cuarteles para que vengáis cuantas veces queráis a la que sigue siendo vuestra casa. También os animo a que celebréis este día con vuestros seres queridos, sintiendo el orgullo de haber servido en este Cuerpo.

Obligatoriamente debo dedicar unas palabras a nuestras familias, que tienen que acostumbrarse a vivir con la incertidumbre que comporta el vernos partir al servicio, sabiendo que existen muchos peligros a los que, llegado el caso, debemos enfrentarnos. Su labor callada, su paciencia, su comprensión y su consuelo, suponen un estímulo imprescindible para nuestro trabajo, y a ellas se debe en gran medida el éxito de nuestra Institución. Sin nuestras familias no somos nada. Hoy también es un día de celebración para todas ellas.

Finalmente, procede terminar recordando a todos los caídos por España, quienes lo dieron todo al servicio de los demás. Siempre estaremos en deuda con ellos, por lo que debemos tenerlos en la memoria, y rendirles homenaje en cada ocasión que se presente. Su legado nos debe motivar en nuestro trabajo diario, porque tenemos la obligación moral de continuar con su obra. Vaya para todos ellos mi más sentido recuerdo y para sus familias todo nuestro apoyo y comprensión.

Muchas gracias.


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