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DISCURSO DEL ILMO. SR. CORONEL D. JESÚS NARCISO NÚÑEZ CALVO, JEFE DE LA COMANDANCIA DE LA GUARDIA CIVIL DE ALGECIRAS EL EL ACTO DEL 173 ANIVERSARIO DE LA FUNDACION DEL CUERPO

 

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PALABRAS PRONUNCIADAS POR EL ILMO. SR. CORONEL D. JESÚS NARCISO NÚÑEZ CALVO, JEFE DE LA COMANDANCIA DE LA GUARDIA CIVIL DE ALGECIRAS, CON MOTIVO DE LA CONMEMORACIÓN DEL CLXXIII ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DEL CUERPO DE LA GUARDIA CIVIL.  

Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades, civiles, militares y judiciales, representantes del Cuerpo Consular, Oficiales, Suboficiales, Cabos y Guardias Civiles, Señoras y Señores:

Quiero comenzar este sencillo pero emotivo acto en el que conmemoramos el CLXXIII Aniversario de la Fundación de nuestro Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil, condenando el vil atentado terrorista perpetrado la noche del pasado 22 en Manchester.

Nuestro más profundo y sincero pésame a las familias de las víctimas asesinadas y nuestros mejores deseos de pronta recuperación para los heridos en tan terrible hecho criminal.

La Guardia Civil es la institución española que más ha sufrido el terrorismo en sus filas, en sus familias, en sus casas cuarteles, …, y sabe también por desgracia mucho de dolor.

Pero también sabe, y mucho, de fortaleza, de una fortaleza que le dan sus valores y sus principios, inculcados por el Duque de Ahumada, que hoy día siguen siendo los mismos con los que nació en uno de los periodos más convulsos de la Historia de España.

Desde aquel 13 de Mayo de 1844 han transcurrido ya 173 años, en los que la Guardia Civil ha mantenido intactas e ininterrumpidamente su misma identidad y filosofía corporativa.

Es por ello, que constituye un legítimo orgullo para nosotros ser la institución de Seguridad Pública más antigua de España que día tras día sigue prestando su servicio a los ciudadanos.

Nuestros cimientos están en nuestro código deontológico, recogido en “La Cartilla”, nuestro carácter militar, nuestro amor al servicio y nuestra capacidad de evolucionar y adaptarnos eficaz y eficientemente a lo que la Sociedad nos demanda en cada momento. 

La Comandancia de Algeciras está integrada por un millar de hombres y mujeres que velan por el Orden y la Ley en el Campo de Gibraltar. Se tratan de grandes profesionales a los que hoy quiero felicitar colectivamente por su servicio y su sacrificio diario, que con frecuencia no se desarrolla precisamente en las mejores condiciones.   

Hoy, 173 años después, seguimos teniendo el honor como principal divisa, siempre fieles al deber, serenos en el peligro, prudentes sin debilidad, firmes sin violencia, políticos sin bajeza, sólo temidos por los malhechores y enemigos del orden y el fisco, procurando ser siempre un pronóstico feliz para el afligido, y que cuando tenemos la suerte de prestar algún servicio importante, sólo esperamos, en el mejor de los casos, un recuerdo de gratitud.

Todas las Unidades y Especialidades de la Comandancia de Algeciras se merecen dicha felicitación y los felicito, pero hoy quiero resaltar a quienes prestan su servicio en La Línea de la Concepción, tanto a lo largo de la Verja de Gibraltar como de su costa.

En los últimos tiempos algunos de sus componentes han sido agredidos por personas vinculadas al narcotráfico o al contrabando de tabaco, bien en el servicio o cuando se dirigían a prestarlo, e incluso han dañado cobardemente sus vehículos particulares al amparo de la oscuridad de la noche. Estos indeseables no representan a la gran mayoría de los ciudadanos de esa localidad que sí quieren y respetan a sus Guardias Civiles.

Nuestra respuesta es y será siempre la misma: no dar ni un solo paso atrás y seguir cumpliendo con nuestro deber, poniendo a disposición de las autoridades judiciales a quienes infrinjan la Ley.

Tenemos todo el apoyo y reconocimiento de nuestra cadena de Mando, del Gobierno, de la Sociedad y de sus representantes que hoy nos acompañan y a quienes agradezco muy sinceramente su presencia en este acto.    También quiero destacar al Servicio Marítimo de esta Comandancia que el pasado mes de marzo cumplió su XXV aniversario. Sus miembros son el principal garante diario de la soberanía nacional y la seguridad ciudadana en nuestras aguas territoriales. Con gran riesgo para su integridad física  constituyen la punta de lanza de la lucha contra el narcotráfico y las redes de inmigración irregular, contribuyendo a salvar muchísimas vidas en la mar.

A los condecorados, quiero expresaros mi más sincera felicitación y enhorabuena. Vuestros méritos os han hecho justos acreedores a la concesión de la Cruz con distintivo Blanco de la Orden del Mérito de la Guardia Civil. Una vez más, como siempre repito, en unos pocos se premian el esfuerzo y sacrificio de muchos.

A los Guardias Civiles que habéis pasado a las situaciones militares de Reserva o Retiro, mi más profundo y sincero agradecimiento por vuestro ejemplo de Amor a España e inestimable servicio a la Sociedad. Estamos en deuda con todos vosotros y sois nuestro ejemplo a seguir.

Quiero dedicar igualmente unas palabras a las que fueron nuestras antiguas Matronas, que a lo largo de 140 años prestaron su servicio en nuestras Aduanas, primero en nuestro Cuerpo de Carabineros, del que también somos herederos, y luego ya, de pleno derecho, en el Resguardo Fiscal de la Guardia Civil hasta su desaparición en 1999. 

En ese sencillo ramo de flores que hoy hemos entregado está todo nuestro afecto y nuestro reconocimiento a vuestro silencioso, discreto pero importantísimo servicio prestado. ¡Gracias por vuestro trabajo bien hecho!.

Aprovecho para reiterar una vez más nuestra firme y leal colaboración con nuestros compañeros del Cuerpo de Policía Nacional, Policías Locales, Vigilancia Aduanera, Policía Portuaria y demás Fuerzas y Cuerpos de Seguridad extranjeros aquí tan dignamente representados así como de las Fuerzas Armadas que hoy tenemos el honor de que también nos acompañen. 

No puedo dejar de expresar igualmente nuestro agradecimiento a los medios de comunicación que diariamente nos dan a conocer a los ciudadanos.

Por último, rindo emocionado homenaje a la memoria de los Guardias Civiles que cayeron en el cumplimiento del deber a lo largo de todos los tiempos, pues ellos constituyen en estos 173 años nuestro mejor testimonio de servicio y sacrificio.   Finalizo invocando a nuestra Excelsa Patrona, la Virgen del Pilar, para que siga protegiendo nuestro caminar durante muchos años más.

Muchas gracias.


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