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La Guardia Civil abandona silenciosamente la España vacia

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Ahora que estamos reconociendo la consistencia que da la Institución en su función centralizadora, constituyéndose en muchos municipios como la única presencia de la Administración Central, con lo que ello supone, convirtiéndose en un elemento esencial de articulación de su política de seguridad.

Ahora que estamos celebrando el 175 aniversario del Decreto fundacional de la Guardia Civil recordando los numerosos servicios prestados a la ciudadanía y el peso específico que tiene el Cuerpo en cuanto al mantenimiento del orden y la seguridad pública.

Ahora que estamos poniendo de manifiesto el gran valor institucional que tiene la Guardia Civil por su función vertebradora del Estado, de asistencia y cercanía del servicio al ciudadano, propia de la Guardia Civil desde su fundación.

Ahora que estamos reconociendo la consistencia que da la Institución en su función centralizadora, constituyéndose en muchos municipios como la única presencia de la Administración Central, con lo que ello supone, convirtiéndose en un elemento esencial de articulación de su política de seguridad.

Ahora que vemos que los ciudadanos se acercan a nuestros acuartelamientos no sólo para interponer denuncias o para realizar actos relacionados con la seguridad pública sino también para obtener información variada sobre acciones o procedimientos concernientes a las distintas administraciones públicas, ya sean del ámbito local, autonómico o estatal e incluso del ámbito privado; satisfaciendo de esta forma sus necesidades de auxilio, información y atención, cumpliendo de esta forma con uno de los elementos que componen los objetivos y metas generales de la Guardia Civil, como es garantizar la seguridad pública y asistir a los ciudadanos de forma excelente y cercana, contribuyendo así al bienestar de la sociedad.

Ahora que en pleno siglo XXI existe una cantidad considerable de municipios españoles, que comienzan a carecer de servicios públicos de primera necesidad, tales como el acceso a la educación, sanidad o nuevas tecnologías.

Ahora que se reconoce que el Cuartel de la Guardia Civil con su Comandante de Puesto a la cabeza, se configura como un elemento de vital importancia a la hora frenar el avance hacia esa “España vaciada” que se hizo visible en la manifestación del pasado 31 de marzo en Madrid; pues no en vano, los alcaldes y ciudadanos que integran esas poblaciones manifiestan una férrea resistencia cuando se quiere hacer desaparecer cualquiera de los acuartelamientos del Cuerpo.

Ahora que la mera existencia de esa Casa-Cuartel, el contacto estrecho y directo con la población y el conocimiento de la demarcación territorial por parte de todos los componentes que integran el mismo, así como la capacidad de interlocución, interacción y representación institucional a todos los niveles del Comandante del Puesto, hacen que se genere una sensación de seguridad subjetiva difícilmente superable.

Ahora que todos los partidos políticos, incluyendo al que sustenta al Gobierno actual, se han comprometido a impulsar medidas en todos los ámbitos para impedir la despoblación de las zonas rurales y dotarlas de todos los servicios y medios posibles que favorezcan y aumenten el atractivo para residir en ellas.

Ahora después de todo esto, a la Dirección General de la Guardia Civil no se le ocurre otra cosa que empezar a quitar y cerrar acuartelamientos silenciosamente y a escondidas. Y lo hace de facto, de forma oficiosa, utilizando para ello la detracción del personal de los catálogos de trabajo que existen en las ya mermadas plantillas de los Puestos pequeños actuales. Y todo ello para potenciar los Puestos Principales situados en las grandes poblaciones y las Unidades de Seguridad Ciudadana (USECIC) ubicadas en las Comandancias. Querer hacer un nuevo despliegue de la Guardia Civil sibilinamente y a costa de matar por inanición al Puesto pequeño nos parece fuera de lugar.

Desde ASESGC también queremos que se aumenten las plantillas de esas grandes Unidades, pero no acosta de los guardias civiles que prestan sus servicios en localidades donde su presencia constante es recibida por sus vecinos como un alivio ante el abandono al que están sometidos.

Comandancias como Zamora, Palencia, León, Zaragoza, Badajoz o Toledo, son algunas de las que están mermando las plantillas de sus Puestos territoriales para integrarlas en las grandes Unidades referidas. Para ello, simplemente han empezado a detraer guardias civiles de los Puestos territoriales ubicados en las localidades más modestas o menos conflictivas dentro del ámbito rural y los destinan a las Unidades mencionadas. Sirva como ejemplo el caso de Toledo donde se han detraído más de 40 guardias civiles de diversas localidades. Y en esto pasa como con el honor, una vez que se pierden esos efectivos, no se recuperan jamás.

Estamos seguros de que estas medidas no serán bien recibidas por los alcaldes ni por los vecinos de las localidades afectadas, pues por mucho que se quiera decir, verán disminuidos más si cabe, los servicios que se prestan en sus poblaciones así como la presencia de los guardias civiles y sus familias en su vida cotidiana dentro del municipio.

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