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La batalla de la isla de Flores

1200px Sir Richard Grenville from NPG

Habían trascurrido pocos meses desde la batalla y derrota de los ingleses en las proximidades de las islas Berlengas, en la costa portuguesa, en donde un escuadrón corsario inglés bajo mando de George Clifford, conde de Cumberland, se había enfrentado con unas cinco galeras españolas dirigidas por Francisco Coloma, siendo completamente derrotadas.

Sin embargo, la España en tiempos de Felipe II, por allá 1591, era el objetivo de la Inglaterra de Isabel I, así como de los corsarios ingleses, entre los cuales se hallaba Francis Drake, navegando en sus tiempos en el galeón Venganza. Sin embargo, en agosto de 1591 el capitán de dicho galeón, el Revenge en inglés,  era un viejo conocido de la armada española, el bucanero Richard Grenville. Eran 22 navíos fuertemente armados, al mando de Lord Thomas Howard, con el susodicho Venganza, los que pretendían dar una sorpresa a las naves del rey Felipe. A tal fin se encaminaron hacia las Azores con la intención de bloquear el tránsito de los buques del Tesoro procedentes de América. Sin embargo, los ingleses no tenían conocimiento de que los españoles habían armado una flota de 55 navíos, entre galeones, naos, filibotes y pataches con una dotación de más de 7.200 entre marinería y fusilería. Y al mando de todo ello Alonso de Bazán, el cual, el 8 de septiembre dividió sus tropas en dos columnas; una al mando del almirante Aramburu cuya misión era entrar en el canal por la derecha, mientras de Bazán lo haría por el lado izquierdo de la isla de Flores.

Aunque hay alguna disparidad en las fechas, parece ser que el día 9 de septiembre las dos flotas se divisaron. La sorpresa de los ingleses fue mayúscula. Howard, para evitar el abordaje español, intentó ganar barlovento, huyendo a todo trapo del fuego español, siendo las naves de Bazán las que le persiguieron hasta llegar la noche. Es decir, los ingleses rehuyeron un combate a mar abierta, iniciando la huida. Sin embargo, el almirante Grenville, consideraba aquella conducta improcedente para un marino inglés, por lo cual, decidió mantener su posición y, con la asistencia de dos navíos ingleses, hacer frente y dar batalla a los navíos españoles. Así, Alonso de Bazán, dio la orden de acabar con el Venganza, con un inmenso fuego de mosquete y cañón. Mientras tanto los galeones san Pablo, san Martín, san Felipe y san Bartolomé y los filibotes de Coutinho se ceñían para impedir la huida de los ingleses.

A las escasas horas, los navíos que acompañaban al Venganza de Grenville habían dejado sus posiciones, y únicamente este mantenía el combate con los navíos españoles. La derrota de los ingleses no tardó en llegar, ya que, al anochecer el galeón inglés había caído en manos de los españoles y Richard Grenville hecho prisionero.

Por parte española fallecieron aproximadamente 100 soldados y marineros debido al hundimiento del galeón Ascensión y la nao capitana de Coutinhon. No obstante, aquel día España demostró a la reina Isabel I que no estaba dispuesta a sufrir más el pillaje de sus infames corsarios. A pesar del daño que Grenville había infligido, los españoles trataron a los sobrevivientes del Venganza con honor. Grenville, quien había sido llevado a bordo del buque insignia de Bazán, murió dos días después. La Flota del Tesoro de España se reunió con Bazán poco después, y la flota combinada navegó a España. Fueron superados por una tormenta de una semana durante la cual se perdieron 15 buques de guerra y buques mercantes españoles. Así mismo, el Venganza se hundió con un grupo mixto de tripulación de 70 españoles y prisioneros ingleses cerca de la isla de Terceira.

Francisco Gilet

Bibliografía:

Fernández Duro, Cesáreo (1898). Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón

Earle, Pearl (2004). The last fight of the Venganza. Methuen

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