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El 11 de septiembre de 1714 ¿Mito o realidad?

Historia 1

La victoria, como regla general, surge de una supremacía en la suma de todas las fuerzas materiales y morales y, sin duda en ella  esta supremacía aumenta, de lo contrario no se buscaría  y se pagaría por ella un alto precio; de ahí que nos preguntemos el porqué de la obcecación que tienen algunos representantes políticos en idealizar fechas que deberían saber que están manipuladas o son claramente erróneas para realizar "manifestaciones populares" y arrastrar a miles de personas a las calles con fines claramente tendenciosos. A continuación, se hará una breve reseña para aclarar, en la medida de lo posible al lector, la fecha de la capitulación de Barcelona con la asepsia y rigor que debe predominar en un historiador para dejar que la "HISTORIA" sea rehén de ideologías y nos dejemos "guiar por Clío" a la hora de realizar nuestras aportaciones a la misma con un discernimiento correcto de los hechos.

                El Parlamento catalán aprobó la Ley 12/1980 por la cual se instauraba la "Fiesta Nacional de Catalunya" el 11 de septiembre que  conmemora la fecha de la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas al mando del duque de Berwick. Y es en este punto donde nos surgen las preguntas ¿Cayó o capituló Barcelona? ¿Realmente fue ese día?.

"Al mediodía del 11 de septiembre de 1714 la situación era muy complicada. Rafael de Casanova y Antonio de Villarroel estaban heridos. Había muertos y heridos por todas partes. La Junta de los 24 decidió reunirse. Antes llegaron noticias. El coronel Pablo Tohar, desde el sector de San Agustín, había batido tambor, siguiendo las órdenes de Villarroel, solicitando parlamentar con el ejército borbónico. Fue escuchado por Berwick y éste decretó un alto el fuego hasta las cinco de la tarde. Sin saberlo frustró el ataque final a la ciudad. En los alrededores de las murallas había 12.000 hombres de refresco esperando una señal para dar el golpe definitivo. Gracias a Pablo Tohar éste nunca se produjo.

La tregua finalizaría a las 17 horas. Se tenía que llegar a un acuerdo o solución. ¿Qué ocurrió? La Junta de los 24 supo que Villarroel deseaba que la ciudad se rindiera antes del anochecer o quedaría devastada. Todos concluyeron que la capitulación, en esos momentos, era la salida más honrosa.

Berwick sabía que el final estaba cerca, que si decidía dar la orden de ataque, la ciudad caería en minutos. También era conocedor de que muchas personas inocentes fallecerían, por eso anunció que el alto el fuego se mantendría hasta la medianoche.

El ministro Verneda les comentó a los Tres Comunes que el Emperador Carlos le ofrecería a Felipe V la entrega del reino de Mallorca e Ibiza, siempre y cuando Cataluña y Mallorca conservaran sus fueros, privilegios, costumbres e inmunidades como antaño. Aquello levantó unos muy decaídos ánimos.

A las 18 horas salieron hacia el campo francés el general Jacinto Oliver, Mariano Duran, el coronel Juan Francisco Ferrer y Martin de Zubiria. Aquellos hombres comentaron cuáles eran sus condiciones para capitular. Repitieron las palabras de Verneda. Berwick no aceptó. ¿Por qué? El final de la guerra se había pactado en el Congreso de Badem. Esto no se había puesto encima de la mesa. Es más, el pacto se había firmado el 7 de septiembre. Berwick, conocedor de todo esto, no quiso negociar. Eso sí, fue indulgente y les comentó que, si capitulaban, respetaría la vida y la libertad de los sitiados. Amplió la tregua hasta las 12 del mediodía del 12 de septiembre.

Finalmente Barcelona capituló -no cayó- a las 15 horas del 12 de septiembre de 1714. En el último segundo exigieron a Berwick que en el documento de capitulación no se pusiera la frase ‘rendidas a discreción’. Aceptó para no humillar más a la ciudad que fue ocupada al día siguiente”. Por todo lo anterior, sería más que interesante diferenciar entre capitulación (rendición a discreción típico en las guerras de asedio) y "caer" por incapacidad de continuar la lucha armada (desarme total o falta de efectivos),  o por la destrucción total de sus fuerzas a la hora de crear "mitología", enviando mensajes subliminales erróneos a una población con vínculos históricos, sociales y económicos centenarios.

historia 2

                Intentar crear héroes de acontecimientos tan trágicos, bien por ignorancia, bien por una prosaica estratagema ideológica, solamente pueden crear disfunciones y fricciones más allá de la dialéctica provocando graves cesuras entre regiones que conforman una misma nación y creando falsos equilibrios imaginarios.

En general, no hay nada más importante que establecer de forma exacta el punto de vista desde el cual deben juzgarse y considerarse las cosas y mantenerlo luego, porque sólo podemos comprender el conjunto de acontecimientos en su unidad, desde un punto de vista, y sólo manteniendo estrictamente este punto de vista podemos evitar caer en la inconsecuencia.

"La guerra es una mera continuación de la política por otros medios", siguiendo a  K.v. Clausewitz, que si la extrapolamos a la más que tensa actualidad, nos puede dar una idea del porqué hay que mitificar a personajes, hechos y fechas, para vencer las resistencias que les oponen la inercia y la fricción, aunando la "singular trinidad de la guerra: el odio, la enemistad y la violencia primigenia de su esencia".

                Por Antonio Sánchez, Historiador y miembro de la GC (A).

Fuente principal

www.historiadors.cat.

Otras fuentes

K.v. Clausewitz, “De la guerra”.

Abiertas.


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