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¿Qué es el Camino de Santiago en 2019 para los peregrinos?

que hace tan especial al camino de santiago

¿Qué significa el Camino de Santiago hoy?¿Cómo ha cambiado?. Reflexionamos sobre el significado que tiene la ruta jacobea y cómo ha cambiado con el paso de los tiempos.

 ¿Qué significado tiene el Camino de Santiago en la actualidad?

El Camino de Santiago es una ruta de peregrinación de tradición cristiana (aunque no es la única), pero que hoy se realiza por muy diversas motivaciones por cientos de miles de peregrinos cada año. El Camino de Santiago no tiene un punto de inicio definido; cada peregrino lo puede comenzar desde cualquier punto de las numerosas rutas jacobeas que recorren España y el suroeste de Europa; puede comenzarlo, si quiere, incluso desde la puerta de su casa. Lo que sí es común a todas las rutas es su final, en la catedral de Santiago de Compostela, en el noroeste de España. 

El significado del Camino de Santiago hoy, en 2019, es muy diverso y depende totalmente de cada peregrino. Muchos peregrinos lo recorren principalemente por motivaciones religiosas: buscan llegar a Compostela (lugar de peregrinación) para presentar sus respetos a los restos del Apóstol Santiago. Sin embargo, a partir de finales del siglo XX las motivaciones de los peregrinos se diversifican: muchos comienzan a embarcarse en el Camino de Santiago buscando una nueva experiencia, con ganas de vivir una aventura, salir de su zona de confort, hacer deporte o practicar una forma totalmente distinta de hacer turismo.  

⛪ ¿Qué significado tenía el Camino de Santiago en la antigüedad?

A diferencia de la actualidad, en los primeros tiempos del Camino de Santiago -en plena Baja Edad Media- las motivaciones de los peregrinos eran puramente religiosas, por lo que el significado de la ruta jacobea para los primeros caminantes era totalmente distinto de lo que es ahora. En los años de mayor esplendor del Camino de Santiago, entre los siglos XI y XIV, la peregrinación a Compostela era un viaje con enormes riesgos para el caminante, expuesto a toda clase de peligros, como los asaltantes, timadores, animales salvajes, el frío del invierno, o la falta de señalización (en la antigüedad se marcaba la senda con estacas, no con mojones o flechas amarillas), con escasos puntos donde avituallarse o descansar. 

El Camino de Santiago era una prueba de fe para los cristianos que se embarcaban en este viaje, una proeza que llevaba muchos meses completar, si es que sobrevivían para contarlo. Los peregrinos, llegados de toda Europa, se enfrentaban a un doble viaje; el de la ida a Compostela y el de la vuelta al hogar tras completarlo, aunque muchos no lo lograban y pasaban sus últimos días en el Camino de Santiago. Los más afortunados, tardaban años en volver a casa después de haber partido rumbo a la tumba del Apóstol; eso sí, con la concha de vieira colgada y una carta expedida en la catedral santiaguesa que probaba que habían completado la arriesgada aventura. 

📅 ¿Cómo ha cambiado el Camino de Santiago con el paso del tiempo?

El Camino de Santiago cuenta con más de mil años de historia a sus espaldas. Después de casi cuatro siglos de esplendor sufrió su gran declive de popularidad con la llegada de la peste negra, que asoló el continente en el s. XIV; Europa quedó enormemente mermada, el campo y las ciudades abandonadas y las rutas de peregrinación pasaron a un segundo plano. Con la recuperación del continente, el Camino de Santiago reverdeció, pero sin llegar nunca a recobrar la importancia que algún día tuvo, pasando al completo olvido hasta muchos siglos después.

A mitades del siglo XX, las autoridades empiezan a invertir muy lentamente en la recuperación del Camino de Santiago, poniendo en valor su patrimonio, hasta que el fenómeno vuelve a explotar décadas después, con el reconocimiento de la ruta peregrinación como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, lo que consigue el reclamo de peregrinos de todo el mundo. Hoy, en 2019, el Camino de Santiago sigue creciendo sin señas de debilitarse, batiendo récords de afluencia, superando la cifra de 300.000 peregrinos por año llegados a la catedral de Compostela.

El Camino de Santiago del s. XI no tiene nada que ver con el Camino de comienzos del s. XXI, con una oferta enorme de servicios para el peregrino y perfectamente señalizado en todas sus rutas. La ruta jacobea ya no es un viaje peligroso (todo lo contrario) para el peregrino, que puede volver a casa cómodamente en tren, autobús o avión, independientemente de lo lejos que tenga que desplazarse y sin jugarse la vida. Como decíamos, las motivaciones de los peregrinos se han diversificado y ya no son únicamente religiosas; por otro lado, la hermandad entre los peregrinos sigue intacta, así como el impacto económico que tiene el Camino de Santiago en las regiones que atraviesa, promoviendo el comercio y el negocio, tal y como sucedía en tiempos medievales. 

✈ ¿A dónde se dirige el Camino de Santiago en el futuro?

Es difícil saber hasta dónde puede llegar el Camino de Santiago. Hay muchas preguntas en el aire: ¿afectará el cada vez menor peso de la religión en las sociedades occidentales?¿O quizás el Camino se inmunice debido a las nuevas motivaciones de los peregrinos? Lo cierto es que en 2019 el Camino sigue creciendo imparable cada año, con una cita marcada en rojo en el calendarío: el próximo Año Xacobeo, que se prevé volverá a atraer masas ingentes de caminantes, aprovechando la fecha. Aunque ahora parece un reto lejano, no nos extrañaría que en 2021 se alzanzara la cifra mágica de medio millón de peregrinos en un año.

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