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Detienen a una menor en Murcia que se inventó una violación como la de 'La Manada'

OPOSICIONES policia nacional

La chica, de 17 años, denunció en Comisaría haber sido forzada por tres jóvenes durante el festival Animal Sound

Las gestiones de los especialistas de la Jefatura Superior de Policía han permitido determinar que la agresión sexual, que habría sido cometida por tres hombres jóvenes, no había ocurrido salvo en la imaginación de una menor de edad, sobre la que ahora pesa una acusación de denuncia falsa.

La rocambolesca historia tiene su origen en los días, de mediados de junio, en los que se celebró en Murcia el festival Animal Sound, al que cada verano asisten miles de jóvenes llegados de toda España. En este contexto, una chica de 17 años de edad se presentó en las dependencias de la Policía Nacional de la capital murciana para describir unos hechos de una gravedad extraordinaria. Según su relato, cuando se dirigía hacia la zona de conciertos, instalada en el recinto ferial de La Fica, había sido abordada por tres chavales, que la habían forzado a acompañarles hasta una zona próxima al aparcamiento del Auditorio y Palacio de Congresos Víctor Villegas. Allí la forzaron a mantener relaciones sexuales, en contra de su voluntad, y posteriormente se marcharon del lugar. Antes de hacerlo, uno de ellos le había sustraído su teléfono móvil.

Demasiadas coincidencias

El relato no solo disparó la alerta entre los investigadores del Grupo de Menores (Grume) de la Brigada Provincial de Policía Judicial, debido a la gravedad de los hechos expuestos, sino que, además, despertó sus suspicacias, pues las coincidencias con el caso de La Manada de Pamplona eran demasiado evidentes como para pasarlas por alto. Los especialistas de la Policía Nacional pusieron en marcha una investigación bastante laboriosa, en la que se llegaron a recabar las imágenes grabadas por todas las cámaras de seguridad externas del Palacio de Congresos. El visionado de esas grabaciones no cuadraba con la descripción facilitada por la presunta víctima, que no aparecía por lado alguno en esas imágenes, y las incongruencias de su relato se hacían cada vez más evidentes, pues sus explicaciones chocaban con las de algunos testigos que la habían acompañado en los momentos previos y posteriores a la supuesta agresión sexual.

Finalmente, con todos los datos en la mano y alcanzada ya la convicción de que la denuncia solo respondía a una invención de la chica, los especialistas del Grume procedieron a detenerla por presunta simulación de delito. La menor de edad admitió que nunca existió la violación, que en realidad había estado con un amigo, y que el móvil se lo quitó algún desconocido en un despiste.

Ahora se enfrenta a un procedimiento en el que, debido a su minoría de edad, podría ser condenada solo a una pena de trabajos a la comunidad, que deberían servir para que se concienciara de la trascendencia de su conducta y para conocer el auténtico drama de las mujeres que sí han padecido la violencia sexual o física.


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