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La Guardia Civil investiga el destino de varios paquetes bomba de los CDR

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Los encarcelados disponían del material necesario para elaborar amonal, amosal y ANFO y contaban con tres «laboratorios» para su preparación

Los tres «laboratorios» clandestinos registrados por la Guardia Civil en los domicilios de dos de los siete CDR en prisión provisional desde el pasado 26 de septiembre, Jordi Ros y Alexis Codina, y en la casa de los padres del primero, evidenciaron –según los autos judiciales en lo que se justificó la medida de privación de libertad– su intención de «adquirir conocimientos y práctica suficiente para la fabricación ilícita de sustancias explosivas y/o deflagrantes». Ese material estaba destinado, supuestamante, a la realización de acciones contra «personas, lugares o puntos sensibles».

Y entre esas acciones que estaría planeando el Equipo de Respuesta Táctica (ERT) de los CDR –al que según el juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón pertenecían los siete investigados por terrorismo– se incluiría el «envío de explosivos mediante paquetería a los cuarteles de la Guardia Civil». Y es que Ros –a quien los investigadores le atribuyen un «papel relevante» en la confección de los artefactos explosivos– había efectuado en Internet varias búsquedas sobre acuartelamientos del Instituto Armado que ahora investiga la Guardia Civil para precisar el verdadero alcance de esa amenaza. A otro de los detenidos en prisión provisional, Alexis Codina –«directamente implicado en la adquisición, fabricación y puesta a prueba del material explosivo»– se le atribuye una «especial animadversión» hacia la Benemérita, puesta de manifiesto en las redes sociales.

A Codina, precisamente –según consta en la resolución en la que el instructor acordó su ingreso en prisión– se le sorprendió durante las tareas de vigilancia policial «realizando, tanto en grupo como en solitario, parte de los procesos de fabricación» de compuestos incendiarios, «como el secado de óxido de hierro para conseguir termita», así como pruebas con los mismos en el patio de su domicilio, uno de los tres utilizados por el ERT como «laboratorio».

Los agentes comprobaron el ir y venir de Ros y de otro de los investigados, Germinal Tomás (también encuadrado en el «núcleo productor» encargado de la adquisición de los explosivos), a la vivienda de Codina –situada en San Fost Campsentelles (Barcelona)–, casi siempre de noche e incluso a «altas horas de la madrugada» y en ocasiones acarreando garrafas, bolsas y herramientas.

Además de la manipulación de esas sustancias químicas, las vigilancias policiales pudieron constatar hasta en dos ocasiones cómo llevaban a cabo «experimentos que causaban un fuerte destello seguido de una enorme humareda».

Ros, destaca la resolución judicial, adoptaba medidas de seguridad cuando acudía a la vivienda, «apagando el terminal móvil previamente y encendiéndolo cuando abandonaba el lugar». Una vivienda calificada por el magistrado en su resolución como «centro de producción y ensayo» para los integrantes de ese «núcleo productor» encargado de realizar los experimentos «a mayor escala» para producir los explosivos que pensaban emplear en sus acciones violentas como respuesta a la sentencia del «procés».

De hecho, Codina disponía en su vivienda «de todos los materiales necesarios para fabricar» tres tipos de explosivos: amonal, amosal y ANFO, pues los agentes hallaron en su interior dos garrafas de 25 litros de ácido nítrico y amónico, precursores ambos para la fabricación de explosivos.

La resolución judicial es muy esclarecedora al respecto: con esos dos precursores se fabrica el nitrato amónico. «Con el nitrato amónico junto a polvo de aluminio, que disponía en el lugar, se fabrica el explosivo amonal, y con sal común (que tenía) se obtiene amosal. Y con el nitrato amónico más combustible –disponía de 60 litros en el lugar– se fabrica el explosivo ANFO».

Además, los agentes se incautaron de una nota manuscrita en la que se leía Goma 2 «con indicación de los componentes necesarios para su elaboración».

Los otros dos «laboratorios» los sitúan los investigadores en el domicilio de los padres de Jordi Ros, natural de Sabadell (Barcelona), donde se habrían llevado a cabo los ensayos con explosivos «a pequeña escala», y en su propia vivienda, reservada para los experimentos de mayor envergadura, en la que la Guardia Civil se incautó de 1.080 gramos de una sustancia granulada de color madera que a primera vista parecía fertilizante amoniacal.

Ante la posibilidad de que se tratase de nitrato amónico (producto potencialmente explosivo), el Grupo de Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos (Gedex) de la Guardia Civil hicieron las pertinentes pruebas con reactivos al nitrato de amonio y a explosivos en general «dando como resultado ambos positivos».


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