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Francia condena a los etarras Oroitz Gurruchaga y Xabier Aranburu a seis años de prisión

  • ETARRAS-HP-FRANCIA
  • Fueron detenidos en las Landas en 2012. En ese momento, Gurruchaga era considerado el 'número uno' de 'aparato militar' de ETA

    La Justicia francesa ha condenado a los etarras Oroitz Gurruchaga y Xabier Aranburu, detenidos en el suroeste del país en mayo de 2012, a seis años de cárcel por su pertenencia a la estructura logística militar de la banda.

    El Tribunal Correccional de París también les impuso la expulsión definitiva de Francia al término de sus penas, así como el pago de 1.500 euros a un hombre que se había constituido en acusación particular por el robo en septiembre de 2011 de su coche, un Volkswagen Golf que apareció incendiado poco tiempo después.

    Los jueces consideraron que Gurruchaga Gogorza (natural de Bilbao, de 35 años) y Aranburu Sagarminaga (nacido en Rentería, de 34 años) son culpables en total de 14 cargos por los que habían sido imputados, entre ellos el de terrorismo.

    Únicamente absolvieron a Gurruchaga de saltarse el control policial en el momento de su arresto el 27 de mayo de 2012 en el departamento de las Landas, porque era Aramburu quien iba al volante del Peugeot 207 robado en el que intentaron darse a la fuga.

    De acuerdo con el acta de acusación, hay pruebas de que Gurruchaga participó en la actividad de la organización terrorista en Francia desde enero de 2009, pocos meses después de haber hecho público su paso a la clandestinidad con otros dos activistas en un sonado anuncio que hicieron en el diario Gara.

    En cuanto a Aranburu, el periodo de acción clandestina que ha podido demostrarse es algo más breve, desde el 1 de febrero de 2010, y eso incluye varios meses durante los que estuvo en Italia en el verano de 2011 y que dedicó, en particular, a la compra de productos químicos y de material electrónico.

    El arresto de los dos hombres se produjo en la localidad de Cauna, al término de una persecución por carreteras secundarias, después de que se saltaran un control policial organizado sobre la base de una información que habían dado las fuerzas del orden españolas.

    En el coche robado en el que viajaban, además de las pistolas con las que iban armados, se encontraron diferentes componentes para la elaboración de bombas lapa, en particular unas ampollas con mercurio y 784 gramos de clorato de sodio, así como abundantes soportes informáticos y mucha documentación falsificada.

    El fiscal, Benjamin Chambre, que había solicitado 6 años para cada uno de ellos, sostuvo que al menos desde comienzos de 2012 ambos formaban "un comando" dentro de la estructura de la logística etarra.

    Chambre destacó que ambos habían tenido como jefe al responsable del aparato logístico-militar Mikel Carrera Sarobe, Ata, como lo prueba que, al ser detenido éste en mayo de 2010 en Bayona, le requisaron correspondencia entre Gurruchaga y su familia.

    En uno de esos mensajes a la familia, Gurruchaga se felicitaba del asesinato en Arrigorriaga, a las afueras de Bilbao, el 19 de junio de 2009 del policía Eduardo Puelles, al que se refería repetidamente de forma despreciativa como "ese hijo de puta".

    El autor de esas líneas no quiso hacer ningún comentario hoy en la audiencia cuando se refirió a ellas el presidente del tribunal, Denis Cohué, como tampoco quiso intervenir ante otras preguntas durante el examen del sumario.

    Al igual que Aranburu, guardó silencio en todo momento, como cuando Cohué hizo notar que el hecho de que los detuvieran armados y con explosivos demuestra "la voluntad de la organización de mantener su capacidad militar, pese a la declaración de ETA", que unos meses antes había anunciado el abandono de la lucha armada.

    El fiscal habló del "doble juego de ETA", que pese a sus anuncios del fin de la violencia, seguía teniendo intención de mantener operativo su esquema de zulos, del que según él se ocupaban los dos terroristas sentenciados hoy.

    Gurruchaga y Aranburu tienen cuentas pendientes con la Justicia en España, donde ya habían sido arrestados por acciones de violencia callejera en 2000 en el País Vasco, y donde años después la Audiencia Nacional de Madrid emitió contra ellos euroórdenes por su implicación con ETA.

    Gurruchaga, que al ser arrestado fue presentado por las autoridades españolas como uno de los jefes de la banda en ese momento -aunque en Francia no fue inculpado por el cargo de dirigente terrorista- es hermano del etarra Egoitz Gurruchaga, que falleció en septiembre de 2002 en Bilbao al estallarle un artefacto que manipulaba.

  • EL MUNDO

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