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La Guardia Civil estrecha el cerco sobre Resistencia Galega tras el hallazgo del zulo

RESISTENCIA-GALEGA

El Gobierno afirma que la banda tiene dificultades para reclutar a nuevos componentes debido a la presión policial y judicial

 

«Es un trabajo continuo. De muchos meses de investigación». Los responsables de la lucha antiterrorista aseguran que su trabajo está basado en la constancia, en la investigación diaria, en el seguimiento de objetivos y en el análisis de imágenes y conversaciones. Pero lo cierto es que el atentado de Baralla, con una explosión muy potente y que causó graves daños, ha hecho saltar las alarmas. Y el cerco policial sobre la banda se ha estrechado. Sobre todo después del hallazgo de un zulo, en un monte de O Pino, cerca de Santiago, con artefactos explosivos ya conectados y preparados para ser activados y colocados en los objetivos señalados por los dirigentes de la organización.
 
La Guardia Civil sospecha que los artefactos iban a ser utilizados en los próximos días, por lo que este hallazgo adquiere mayor relevancia. La información incautada en el registro de la casa de Raúl Agulleiro, el joven de 24 años detenido como supuesto autor del atentado de Baralla, parece haber sido clave para la localización del zulo. De hecho, los agentes de la Guardia Civil buscaron desde la misma tarde del arresto, el pasado viernes, en los alrededores de Santiago una vez que fue examinada la documentación requisada en la casa, entre la que, según algunas fuentes, había algunos planos guardados en lápices de memoria que le fueron incautados al detenido.
 
Antes de ser detenido por el atentado de Baralla, Raúl Agulleiro Cartoy, natural del municipio lucense de Barreiros, estaba considerado por la Guardia Civil como un destacado miembro del sector más radical del independentismo gallego, y su presencia era habitual en las concentraciones en favor de los presos pertenecientes a Resistencia Galega. Agulleiro era un significado integrante de Voltem a casa, una plataforma formada por amigos y familiares de los reclusos de la banda. Aunque no estaba fichado como activista de Resistencia Galega, sí tenía antecedentes por agresión a un policía nacional durante una manifestación en Santiago.
 
En la vigilancia a Resistencia Galega y a su entorno se invierten muchas horas. Desde hace meses, en Galicia trabajan agentes especializados, de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía, desplazados desde Madrid para colaborar en las labores de seguimiento a posibles activistas de la banda. Esa presión policial y las duras condenas de la Justicia, parecen haber debilitado a la banda. Así lo cree también el delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez, quien asegura que Resistencia Galega «está teniendo muchas dificultades para reclutar a nuevos componentes». Pero aunque esté debilitada, sigue siendo peligrosa.
 
LA VOZ DE GALICIA

 


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