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ALSASUA, MISMOS PERROS CON EL MISMO COLLAR

alsasua guardia civil

Hace unos días supimos de una nueva agresión a un guardia civil en Alsasua (Navarra), y saltaron todas las alarmas.

Nuevamente el entorno más radical, más violento, próximo a las tesis de la banda asesina ETA, decidía provocar altercados callejeros y enfrentarse a la Guardia Civil.

Nuevamente un grupo de energúmenos antisociales, amorales, capaces de romper la convivencia a base de violencia gratuita y que se enorgullecen de ello, se enfrentan a la Guardia Civil en Navarra. Mismos perros con el mismo collar.

Si grave es la agresión a una patrulla de la Guardia Civil cuando se encontraba ejerciendo sus funciones de seguridad ciudadana, lo es más el hecho de que gracias a políticos irresponsables, que con actuaciones y silencios hediondos se está promoviendo la llegada de un estado anómico, donde impere la ausencia de la ley.

Los ataques fisicos a la Guardia Civil, en Alsasua, en Navarra o en cualquier otro lugar de España, los ataques mediáticos al trabajo de los guardias civiles, no son gratuitos, se realizan para menoscabar el principio de autoridad que dimos a los agentes para que protegiesen al conjunto de la sociedad, para disfrutar de una convivencia pacífica, y al perder el principio de autoridad se dan situaciones que derivan en que no se respeten y se degraden las normas sociales, es lo que pretenden precisamente quienes así actúan, pero también quienes les jalean, es el intento de conseguir un lugar donde no exista el más mínimo respeto a las leyes democráticas, dinamitar los valores éticos y morales más elementales en los que descansa y se sustenta nuestra convivencia y nuestra sociedad y para ello molesta la Guardia Civil.

Alsasua se ha convertido en ese territorio anómico, no es el único, donde violentos, antisociales, amorales, radicales, se han hecho un hueco en la sociedad, que jamás deberían haber ocupado, para saltarse leyes, normas y reglas de forma impune, sabiendo que sus acciones posiblemente no recibirán castigo alguno, dando lugar a situaciones que evidentemente derivarán en la carencia de cualquier norma social, llevando a la degradación de la sociedad, que además con el silencio o el aplauso de estas conductas antisociales se conviete en autora necesaria de su propia decadencia.

No ayudan, políticos y periodistas, que jalean, aplauden o minimizan estas acciones, no ayuda que se pretenda quitar autoridad a quien debe hacer que se cumplan las normas, de velar por nuestra seguridad y nuestra protección, no ayuda quitar competencias a la Guardia Civil en Navarra, o aislarla en otras comunidades autónomas españolas, ya que radicales y violentos lo toman como falta de legitimidad de los guardias civiles para ejercer sus funciones en esas comunidades.

Y no, no ha sido solo un “rifirrafe”, como algún medio vasco arruinado, acurrucado al lado de los personajes más miserables de la sociedad, subvencionado, dedicado principalmente a blanquear a ETA y sus acciones terroristas y al servicio del entorno etarra ha publicado, no fue una discusión ruidosa, ligera y sin trascendencia, fue algo más serio, como no fue “una pelea de bar”, las agresiones que sufrieron dos guardias civiles y sus parejas en Alsasus en 2015.

Es un acto donde indigencia intelectual y moral, la impudicia política y el comportamiento apático de la sociedad, se unen para permitir a los violentos actuar, socavar la convivencia, crear un ambiente social purulento, donde no se puedan encontrar instituciones de referencia honestas, con valores sólidos, instituciones que no dependan de los caprichos de ningún político, que puedan asegurar la seguridad y garantizar que se cumplan las leyes, que no permitan que se institucionalice la violencia como un método legitimo de participación social.

Viven los guardias civiles en Navarra, vivimos los españoles en general un tiempo incierto, amoral y cruel en el que los violentos actúan a sus anchas, y que cuando se enfrentan a las fuerzas de seguridad se les trata como auténticos héroes, donde se confunde la violencia con el derecho a opinar, donde está bien visto aquellos que degradan la convivencia y se saltan las normas sociales, mientras se criminaliza a quien debe asegurar la convivencia y el respeto a las normas, y donde los políticos permiten, con acciones y omisiones, con palabras y silencios que se denigre el principio de autoridad.

Antonio Mancera Cárdenas

Guardia Civil retirado


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