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Cuando el bosque no nos deja ver el horizonte

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Puede que el enemigo no fuese Azón, puede que el tema de reparto de las cantidades destinadas para la equiparación no fuese del todo culpa suya, es cierto que se hubiese esperado algún gesto más contundente del Director cuando se vio que la decisión del Ministerio de Interior fue la de beneficiar a la Policía Nacional en detrimento de la Guardia Civil, puede que...

Podría seguir, pero posiblemente serían muchos “puede”, deberiamos pensar que en ocasiones el enemigo no es el cesado, sino quien lo cesa, en esta ocasión al parecer “por falta de confianza”, precisamente como le ocurrió al coronel Sánchez Corbí, apartado por el ministro de Interior de su cargo al frente de la UCO; decisión que prometió nuestro ministro acalarar, aclaración que nunca ha llegado.

Es posible que la alegría por el cese de Azón como director general de la Guardia Civil, haya hecho que no se viese que el problema iba a continuar, incluso puede llegar a incrementarse sin él.

No quiero hacer un alegato en defensa de nadie, pero visto desde la distancia lo que ha ocurrido y, lo que se avecina, la visión se me antoja distinta; muchas veces la cercanía no nos hace ver lo más evidente y siempre los árboles nos impiden ver el horizonte con claridad. Desde la distancia, y fuera del bosque, el horizonte se vislumbra mejor y es en la distancia y con el tiempo como lo pasado toma forma y el presente y el futuro se ven más claros.

Desde la distancia se me antoja que quizás toda la culpa no fuese del director cesado, o al menos no solo del director cesado, incluso en alguna ocasión he llegado a pensar que tenía las manos atadas en toda negociación y en cualquier decisión tomada, hasta que se reveló. Solo entonces llegó la "falta de confianza" que tanto gusta usar al ministro para no tener que dar explicaciones. ¿Podía haber hecho más el director?, problablemente sí. ¿Ha sido el peor director del Cuerpo?, no lo sé, he conocido en activo y retirado algunos muy malos, incluso perores. Lo que si tengo claro es que probablemente nos encontremos ante el peor ministro de Interior para la Guardia Civil.

Desde su llegada al ministerio he tenido el convencimiento de que Grande-Marlaska no quiere a la Guardia Civil, ya lo he dicho en alguna que otra ocasión, algo que me extrañaba porque creía que existía una buena relación entre el magistrado y nuestra Institución por la lucha contra ETA.

Pero las evidencias son claras, fue el ministro y no el director quien destituyó al coronel Corbí, quien decidió aupar hasta el Gabinete de Coordinación y Estudios del ministerio, al comisario de policía, José Antonio Rodríguez, conocido por su adscripción política y su cercanía al PSOE, apartando a la Guardia Civil de un puesto clave en el ministerio que ocupaba el coronel Hernández Mosquera, un departamento que siempre había estado ocupado por un guardia civil incluso con gobiernos socialistas, porque se trata de una plaza clave para coordinar todas las fuerzas de seguridad del Estado "con independencia y neutralidad política".

Fue el ministro el que “abroncó” a la Guardia Civil por la operación “JUDAS” en Cataluña, quien cuestionó el discurso del general Garrido, responsable de la Guardia Civil de Cataluña, porque en plena tensión separatista no se podía molestar a la Generalidad y por tanto “había que medir las palabras”

Recuerdo también la mala gestión de Interior para evitar los bloqueos de la AP-7 y de la frontera hispano-francesa llevados a cabo por los CDR, que no permitió, por las presiones de la Generalidad, actuar a los GRS desplazados para ello.  O el intento el intento desde el Ministerio de Interior de desplazar a la Guardia Civil de la búsqueda de la deportista blanca Fernández Ochoa y posterior investigación en detrimento de la Policía Nacional, a pesar de que los hechos se producen en demarcación de Guardia Civil y que es este Cuerpo policial el que dispone de más medios, de más personal especializado y de más experiencia en este tipo de búsquedas y rescates.

Y por último, no podemos olvidar, tal y como han denunciado las asociaciones profesionales, la desigual e injusta distribución de las partidas económicas destinadas a infraestructuras policiales, que realizó el ministerio de Interior y que ha beneficiado de forma clara a la Policía Nacional y efectivamente, el colmo ha sido el hecho de la equiparación salarial, desde el ministerio, y al parecer por indicación del comisario José Antonio Rodríguez, se decidió que a pesar de que en el acuerdo inicial se establecía y se firmó, por parte de la Secretaría de Estado de Seguridad, a la que también se ha dejado en mal lugar y que también ha “perdido la confianza” del ministro, que el 59% del reparto correspondía a Guardia Civil y el 41% a Policía Nacional (debido a una mayor diferencia económica a la hora de equiparar), se detrajese de ese acuerdo un 1% en detrimento de la Guardia Civil y a favor de la Policía Nacional, reparto que finalmente quedó en un 58% para los guardias civiles y del 42% para los policías, de manera que de los 250 millones de euros que se habían destinado para la equiparación de 2019 a los guardias civiles les correspondían 2,5 millones menos que a los policías nacionales.

No corren buenos tiempos para la Guardia Civil y para poder ver el horizonte, debemos salir del bosque, alejarnos de los árboles, estar vigilantes, porque puede que los enemigos no eran quienes fueron cesados, sino quienes se quedan.

El Gobierno ha pactado con quienes no quieren a la Guardia Civil cerca, y el ministro ha puesto a la Guardia Civil a los pies de los independentistas, separatistas, nacionalistas y proetarras, Marlaska ha prometido a ERC “purgar”, una palabra que me temo va a adquirir cada vez más protagonismo, a la cúpula de la Guardia Civil, quiere el ministro del Interior fuera a los mandos que participaron o decidieron en operaciones contra el 'procés', mandos de sobrado prestigio, comprometidos en la defensa de la Constitución y del Estado de Derecho, la legitimidad vigente. guardias civiles que fueron enviados por los propios políticos para que se respetasen las leyes en Cataluña y para intentar llevar a los delincuentes ante la Justicia, pero incómodos para los políticos, porque no se pliegan a la política, es el precio de una investidura, una factura que le tocará pagar, una vez más, a la Guardia Civil, porque el político nunca pierde.

El ministro quiere mandos que "no molesten demasiado" entre los socios de legislatura, que sean aceptados tanto por los Mozos de Escuadra como por la Ertzaintza, una forma de decir sutilmente mandos que no molesten ni a ERC yni  al PNV, pero también que no molesten a los proetarras de EHBildu ni a los radicales de los CDR, todos ellos socios de Sánchez y con ganas de ir cobrando ese apoyo.

Creo que las alegrías por los recientes ceses, no deberían nublarnos la vista, porque la “purga” no ha hecho más que comenzar.

Antonio Mancera Cárdenas

Guardia Civil retirado


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