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En la montaña, planificación, previsión e información

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Como viene siendo habitual cada año en estas fechas, la mayor afluencia de personas al medio natural y un aumento en la demanda de actividades de aventura elevan el número de accidentes. De esta escalada estadística surgen siempre voces que claman por la solución al problema en el cobro de los rescates, pero, lejos de buscar la eficacia en las medidas coercitivas, hay que ahondar en la raíz del problema. 

La Guardia Civil de Montaña, que lleva más de 50 años realizando rescates en el medio natural español, elabora una estadística de sus intervenciones en las que se estudian las causas de los accidentes. Sería ideal que este trabajo se sumase al del resto de grupos de rescate españoles, pero la colaboración a nivel nacional en cualquier tema se antoja hoy en día una entelequia.

Los GREIM realizaron el pasado año 974 intervenciones en España, rescatando a 103 fallecidos, 588 heridos de diversa consideración y 782 ilesos. Estos equipos mantienen desde 1982 su despliegue en Galicia con el EREIM de Pobla de Trives, reforzado en caso necesario por los GREIM de Sabero, Mieres, Potes y Cangas de Onís.

En un 55,44 % de los accidentes o incidentes en los que actuó la Guardia Civil, los salvados habían emprendido una actividad para la que no estaban preparados y casi un 30 % no la habían planificado previamente. Resulta también llamativo que un 21,77 % de los auxiliados realizaban la actividad en solitario y nada menos que un 9,17 % eran menores de edad.

Reducir el número de accidentes en montaña pasa por unas buenas campañas de prevención, al igual que se realizan en otros ámbitos, como la seguridad vial o el entorno laboral.

Hemos abandonado, y deberíamos volver a recuperar, la buena costumbre de pertenecer a un club de montaña, en el que se tutelaban nuestras actividades en los primeros años de andadura montañera y nos aseguraban una tarjeta federativa con la que tener cubiertas las asistencias de rescate y sanitaria.

Debemos aprender a planificar nuestra actividad con una buena cartografía, el material y horarios adecuados, información meteorológica fiable y emprenderla con arreglo a nuestras posibilidades físicas y técnicas y con buenas comunicaciones. Si no estamos seguros de nuestras capacidades, existen guías profesionales que nos dirigirán de forma adecuada.

Aunque vayamos en grupo, siempre dejaremos dicho a dónde vamos y la actividad que tenemos previsto realizar. En caso de variarla lo comunicaremos a quien hayamos facilitado la información y pudiendo utilizar aplicaciones como Alertcops, con la que, además de dar una señal de alarma en caso necesario, facilitamos nuestra posición a nuestros familiares o amigos mientras queramos estar localizados.

Otra de las facetas que debemos cultivar en la planificación de nuestras salidas es la previsión, es decir, llevar algo de ropa y material que no utilizaremos si nuestra actividad discurre con normalidad, pero que nos pueden hacer salir de un apuro si tenemos un problema.

Por Fernando Rivero Díaz Teniente del Servicio de Montaña de la Guardia Civil


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