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La ética y la Guardia Civil

hervas

Algunas personas –afortunadamente pocas– no comprenden bien la utilidad de la ética en la Guardia Civil. Hay tres razones fundamentales: la primera y más importante es que ignoran lo que es la ética, la segunda es la promoción de la incultura y barbarie que se está produciendo en el mundo por parte de las autoridades en base a un progreso y libertad absurdos y falsos, y la tercera es la ausencia de principios ajenos al egoísmo personal.

Pero vayamos por partes. Lo primero que necesitamos saber es que es la ética. Bueno, hay dos posibles definiciones. La primera nos dice que es una parte de la filosofía que estudia el bien y el mal en relación con los principios morales y la conducta humana. La segunda, más explícita, nos dice que la constituyen el conjunto de costumbres y normas personales de conducta que dirigen o valoran el comportamiento humano en una comunidad. Es decir, que la ética nos diferencia y separa el bien del mal, nos facilita y promueve la convivencia y nos ilusiona con valores no tangibles, pero que nos hacen enormemente felices. La ética no es ganar dinero, independientemente de lo que le pase al prójimo. La ética no es cobrar por no trabajar. La ética es supeditar la voluntad personal al bien del grupo.

La Guardia Civil es querida y admirada por su ética, fundamentalmente. El Honor es su principal divisa y ese honor se alimenta de la ética. Hay seis principios éticos que adornan la conducta del Guardia Civil:

  1.  La lealtad, expresada en la fidelidad al mando, desde luego, pero sobre todo a la población que protege y a sí misma. La lealtad es trabajar por aquello que a lo mejor no comprendemos bien, pero que sabemos constituye una promoción organizada del bien común sobre el propio interés.
  2.  El Espíritu de Sacrificio. Cuando hay que dar la vida, se da, como tantas veces hemos visto, en defensa del orden y la ley, en defensa de la paz y del bien común.
  3.  Sobriedad. El Guardia Civil es austero, porque su esfuerzo no va dedicado al bien propio sino al de la sociedad. Solo si todos logramos compartir la vida y ayudar a los demás, podremos ser felices. De otro modo podrás tener mucho dinero, pero no podrás ser feliz jamás.
  4.  Disciplina. Un instituto armado sin disciplina se parece más a un rebaño de cabras que a un servicio público. Ese es el sentido de la disciplina: la organización responsable de las actuaciones.
  5.  La abnegación. El Guardia Civil dedica su esfuerzo sin horarios, en casos que sea preciso, para la defensa del ciudadano. Sería absurdo tontear con esto alegando horarios y tareas. Otra cuestión es el día a día.
  6.  El espíritu de ayuda o Espíritu Benemérito. El Guardia adelanta la ayuda siempre que la considere precisa, facilitando el bienestar social sin esperar a que se lo ordenen.

Todo esto es bien cierto, pero estamos viviendo unos tiempos dificilísimos, donde la incultura y la chabacanería se están haciendo con el poder no solo en España, sino en todo el mundo. La promoción de la sexualidad anómala, el acogimiento de

delincuentes disfrazados de pobres inmigrantes, la profunda injusticia de muchas normas y leyes. Bueno, hay tantas leyes que es imposible saber a que carta quedarse la mayor parte de las veces, el abuso descarado de los gobiernos con impuestos abusivos para gastárselos en una vida regalada los políticos y tantas y tantas cosas. En estos momentos, el futuro –no ya de la sociedad, sino del mundo– es incierto e incluso peligroso. Y lo único que se les ha ocurrido a estas autoridades que nos gobiernan es reducir la población a todo trance. Eso es un error muy grave porque no se trata de reducir a la población, sino de moderar el crecimiento de la misma, que es mucho más sencillo y eficaz. Porque estas actitudes incultas y bastante inmorales solo nos pueden llevar a un conflicto bélico del tipo que sea. Y ya está sucediendo de algún modo, pues basándose en presuntas ideologías políticas o religiosas ya están matando gente, cada vez más. Pero esto huele mal. Al final, como no dejen de usar comportamientos inmorales, conseguirán que nos matemos unos a otros. Eso si, mucho me temo que ellos van a ser los primeros en caer, como Dios no lo remedie.

Por eso, instituciones como la Guardia Civil, donde todavía priman los principios éticos, son nuestra gran esperanza de un futuro de convivencia y paz. Ojalá que así suceda.

Francisco Hervás Maldonado

Coronel Médico (r)


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