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Sangre Benemérita, Sangre Solidaria: el capitán Rodriguez Palma recibe el Premio Legado Alfonso XIII

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El pasado 21 de marzo la Guardia Civil entregó los Premios Guardia Civil 2018, entre los premios más mediáticos entregados a periodistas y medios de comunicación destacan los más importantes, aquellos que la Institución entrega a miembros y unidades del Cuerpo, son los Premios Fundación Legado Alfonso XIII y Hermandad de Guardias Civiles Honorarios.

                Los primeros fueron instituidos por S.M. el Rey Alfonso XIII el 16 de julio de 1922, y se entregan a componentes del Cuerpo para reconocer los servicios humanitarios más distinguidos realizados por estos agentes. El segundo destaca la labor de la Guardia Civil en el extranjero por un abnegado servicio y acciones beneméritas.

Entre los guardias civiles que recibieron el Premio Legado Alfonso XIII, destaca la presencia del capitán de la Guardia Civil Francisco Rodríguez  Palma, como ejemplo de solidaridad al ser el miembro de las Fuerzas y Cuerpos de  Seguridad del Estado que ha realizado un mayor número de donaciones de sangre.

El Capitán Palma, hijo del Cuerpo, guardia civil, conoce y sabe lo que significan los valores del Cuerpo y los lleva a la práctica, cada día tras más de 38 años de servicio, durante los cuales ha pasado por diversos destinos de toda la  geografía española, Navarra, País Vasco, Comunidad Valenciana, Madrid,  Andalucía y Castilla la Mancha, y ha podido llevar a la práctica esos valores que encarna la Guardia Civil como Institución,  de la forma  más desinteresada.

Y es que el Capitán Francisco Rodríguez  Palma, actualmente destinado en la Compañía de Tarancón (Cuenca), desde que se incorporó a su primer destino, en al año 1981, como  guardia civil, ha venido donando lo mejor de sí mismo, su sangre,  una sangre benemérita, contribuyendo de esta forma y durante todo sus años de servicio de forma ininterrumpida, a mejorar la salud y en ocasiones a salvar la vida  de aquellos que han precisado de una  transfusión sanguínea por accidente,  intervención quirúrgica o  enfermedad.

Han sido 253 las ocasiones en que el capitán Rodríguez Palma guiado por el espíritu benemérito, solidario y altruista, que encarna a este guardia civil,  ha  donado sangre, plasma o plaquetas según las necesidades, un gesto de responsabilidad humana, que debería servirnos de ejemplo.

                Según el propio capitán Palma, todo empezó a sus diecinueve años en Pamplona cuando tras  visitar a un compañero en un hospital vio un cartel en el que decía que se  necesitaban donantes de sangre, fue en ese preciso momento cuando le entró el gusanillo de que podía hacer algo más, fue en ese momento cuando este héroe anónimo, comenzó a dejar huella, más allá de lo necesario, una huella desinteresada, ofreciendo a quién lo necesitase un poco de vida, su vida, su sangre, una sangre benemérita, verde. Pese a aquel primer pinchazo que tuvo que soportar y  la incertidumbre de aquella primera vez, percibió esa  satisfacción interior de haber hecho algo por los demás.

      Tras aquella primera vez, nunca dejó en los diversos destinos por los que ha pasado y guiado por aquella paz interior que sintió la primera vez que donó sangre en  Pamplona, por ese espíritu humanitario, benemérito y altruista que caracteriza a este guardia civil ejemplar y a todos los guardias civiles que cada día se dejan la piel y en ocasiones la vida por ayudar a los demás, de donar parte de su sangre, de donar un poco de vida.

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Son gestos como éste, los que hacen a la Guardia Civil más  Benemérita si cabe y hacen que sus componentes sean un pronóstico  feliz para el afligido. Seguridad y humanidad son conceptos  perfectamente compatibles y necesarios.

       El Capitán Palma, por las experiencias profesionales que le ha  tocado vivir a lo largo de su carrera profesional está convencido de algo fundamental: “Donar sangre no es doloroso, necesitarla sí”. Y nos dice que "Como hijo de guardia civil, si ser guardia civil se lleva en la  sangre, gestos como éste han servicio para salvar alguna que otra  vida, aunque para ello... cueste la sangre”.


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