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HÉROES, PROTAGONISTAS Y COMPARSAS

GALA SOCIOS HONOR 2018 76

Dice el artículo 9º de la cartilla del Guardia Civil “... El Guardia Civil no hace más que cumplir con su deber, y si algo le es permitido esperar de aquel a quien ha favorecido, es sólo un recuerdo de gratitud...”

Tras acabar el acto de Nombramientos de Socios de Honor del pasado día 16, en el Casino Militar, un compañero se me acercó y me dijo “cuando has hablado de los compañeros fallecidos, de Diego y José Manuel te has emocionado un poquito”, si un poco respondí,  aunque la realidad es que hubo un momento en que no sabía si sería capaz de proseguir con aquello que me había preparado para esa noche teniendo delante a las familias de los dos guardias civiles fallecidos.

Los que conocemos lo que implica ser guardia civil, lo difícil del trabajo que cada día realizan nuestros compañeros, la ingratitud de muchos de nuestros conciudadanos, el ya reiterativo “es su trabajo”, sabrán de lo que hablo.

Siempre he defendido que ser guardia civil es una forma de ser, de pensar y de actuar, es una forma de vivir, y el ejemplo máximo de esa forma de ser y de vivir nos lo dieron Diego y José Manuel, y no hace mucho Juan Francisco, asesinado en Don Benito cuando estando de vacaciones intentó mediar en una pelea.

Durante el acto, desde un sitio privilegiado, pude observar a los que allí nos congregamos para honrar y premiar a compañeros y amigos por su cariño a la Institución, por su trabajo dentro del Cuerpo, ellos eran los verdaderos protagonistas del acto, los que iban a recibir el agradecimiento más que merecido de la asociación, de la sociedad civil, por su trabajo y estábamos los comparsas, los acompañantes, nos faltaban los héroes a los que también esa noche se iba a honrar, nos faltaban Diego y José Manuel, y yo que no dejo de ser un comparsa más, un acompañante más en aquel acto, me tocó hablar, y sí me emocioné al citarlos, allí frente a mí estaban sus familias, la hermana y la madre de Diego, la esposa y los hijos de José Manuel, los auténticos héroes esa noche, allí estaban agradecidos, destrozados sí, pero dignos, orgullosos de aquellos que faltaban, como orgullosos estábamos todos los que sabemos lo que significa el sacrificio extremo al que estos héroes, nuestros compañeros caídos llegaron, engrandeciendo con su sacrificio a la Guardia Civil, ellos eran los únicos y auténticos héroes de esa gala.

Observé la gratitud por el reconocimiento que sus seres queridos recibieron, observé la mirada al cielo, con lágrimas en los ojos de la hermana de Diego, el sentimiento triste pero de profundo agradecimiento de su madre, observé el cariño y la delicadeza con que Lucía la hija de José Manuel, con la mirada al infinito, abrazaba aquella estatuilla que acababa de recibir, entendí con angustia, con un nudo en la garganta, un vuelco en el pecho y ya en ese momento con lágrimas asomando en mis ojos, a su hijo cuando nos dijo al darle la enhorabuena por aquel pequeño detalle que habían recibido, “lo tenía que haber recogido mi padre”, y pensé que gran verdad, siempre se llega tarde para honrar a los auténticos héroes, y supe lo que significaba aquel “Era su vida”, que la mujer de José Manuel nos dijo, porque en más de una ocasión lo habíamos oído o lo habíamos pronunciado en relación a un compañero caído. Y observé a Germán, siempre pendiente de la mujer y los hijos de José Manuel, su compañero, poniendo de manifiesto lo que realmente significa la palabra compañerismo.

Y me emocioné cuando me dirigí a ellos porque entendí los gestos, la forma de actuar y la palabras de unos y otros y porque yo sabía algo que los presentes, protagonistas y comparsas, desconocían de uno de aquellos héroes, la desazón que la familia de Diego estaba viviendo convertida en auténtica tristeza, la que sentí yo al enterarme, se dice que una gran cualidad de la persona es saber agradecer y demostrar el agradecimiento, y tenemos constatado a la lo largo de los más de 174 años de nuestra historia que la vida, el servicio en la Guardia Civil, no se concibe sin la ayuda de los demás, Diego demostró su calidad humana, salvando la vida a quienes le necesitaban dejando en ese rescate la suya, no han demostrado esa calidad aquellos por los que dio su vida, ni una llamada para interesarse por la familia, ni un gesto o una palabra de agradecimiento, ni siquiera un momento para acercarse a la capilla ardiente o para asistir al funeral, algo que se ha convertido en auténtico dolor en esta familia. A Diego no le hubiese importado, era guardia civil, su familia necesita al menos ese pequeño consuelo.

Y aunque somos muchos los que nos sentimos orgullosos y agradecidos por su gesto, también nos sentimos dolidos con quienes, al menos, deberían haberse acercado a dar las gracias a la familia, aunque solo fuese el tan manido y poco sincero “consabido pésame” que muchos de nosotros, sobre todo aquellos que ingresamos en los 80, oímos demasiadas veces repetir, sin ningún sentimiento, a políticos y autoridades cuando se dirigían a los familiares de los compañeros asesinados por ETA.

Y sí, yo también tengo mis héroes, como algunos periodistas tienen los suyos, aunque en mi caso son precisamente los que nos faltaban en el acto, Diego, José Manuel y ahora también Juan Francisco, porque ellos representan la verdadera quinta esencia del héroe, representan los valores y principios de la Guardia Civil, han sido valientes, honestos, pensaron en los demás a pesar del peligro, tuvieron, como héroes que son, el coraje suficiente para enfrentarse al peligro sin pensar en su propio destino.

Sé que héroes hay muchos, sois muchos, todos y cada uno de los que cada día salís de servicio, los que se arriesgan en rescates en montaña, en carretera, en inudaciones, en el mar, en incendios, los que persiguen a los delincuentes, los que velais y nos protegeis, todos son y sois héroes, héroes que no dudarán en darlo todo por los demás, en jugarse la vida si hace falta, como Diego, como Jose Manuel, simplemente porque asumieron los principios y valores de la Institución a la que sirven, simplemente porque son guardias civiles, pero permitidme que hoy mi homenaje sea precisamente para los que nos faltan y que son el ejemplo de esa oración a los caídos que algunos tantas veces hemos recitado:

"Lo demandó el honor y obedecieron, lo requirió el deber y lo acataron, con su sangre la empresa rubricaron, con su esfuerzo la patria engrandecieron. Fueron grandes y fuertes porque fueron fieles a los ideales que abrazaron. Por eso como valientes lucharon y como héroes murieron. Por la patria morir fue su destino, querer a España su pasión eterna. Servir en la Guardia Civil, su vocación y sino. No pudieron servir con más grandeza. No quisieron andar otro camino, no supieron vivir de otra manera".

ANTONIO MANCERA CÁRDENAS

Comparsa


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