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EL GUARDIA CIVIL SERÁ POLÍTICO SIN BAJEZA

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 ¡¡¡Al ataquerrrr!!!, ahora es la mía, es lo que habrá pensado el diputado morado Juan Antonio Delgado, aunque esta vez lo ha hecho de forma descarada, al atacar al que fue su jefe en la Comandancia de Cádiz y al que al parecer profesa una especial animadversión como responsable de alguno de sus muchos expedientes disciplinarios.

Ya había arremetido antes contra la Institución, sus valores y la cúpula, ahora toca el turno al ataque personal contra su antiguo jefe, en sede parlamentaria, intentando hundir profesionalmente a quien hace responsable de sus propias decisiones y actuaciones. No tenemos duda que no acabará aquí, que vendrán otros ataques a otros compañeros.

Aquel que venía a la política para ayudar a todos los compañeros desde una posición política mucho más ventajosa, no solo no ha hecho nada hasta el momento, más allá de desacreditar al Cuerpo, sino que ha demostrado su falta de empatía con sus antiguos compañeros en casos como, El Tarajal, Alsasua o Cataluña, por poner algunos ejemplos, ni siquiera en la equiparación, que pedía tan vehementemente cuando aún estaba en el Cuerpo y que no apoyó hasta que guardias y policías salieron a la calle, eso sí, hay que reconocer que en primera fila, aunque sólo fuese para la foto. Se ha acostumbrado pronto el guardia a la política y ha aprendido pronto a no moverse para salir en la foto, y utilizar cualquier momento y cualquier cámara para reivindicarse, que es lo que atrae votos, desdibujándose cuando la foto ya está hecha, demostrando una vez más su catadura moral, sabemos que al igual que el guardia civil tiene acreditados sus principios, sus valores, algunos políticos la falta de moral, de principios y de valores, también la tienen acreditada.

Y es que el diputado Delgado, tiene esa catadura moral que le llevó a pedir los votos de los guardias civiles para llegar al Congreso, y poco después, en el Congreso, en sede parlamentaria, en la casa de la democracia y por tanto de la ley, a pesar de lo que ha sido y que al parecer amenaza con volver a ser, por desgracia para el Cuerpo, manifestarse, menospreciar y criminalizar a sus antiguos compañeros, exhibiendo fotos de un tal Bódalo, juzgado y encarcelado por agredir a una embarazada, cuestionando a la propia Justicia, esa catadura moral que llevó al “compañero” a manifestarse en las escaleras del propio Congreso, junto al líder alfa de la manada, contra sus propios compañeros, exhibiendo fotos de inmigrantes fallecidos en la Playa de El Tarajal, prejuzgando por anticipado a los agentes destinados en la ciudad autónoma, olvidando que a muchos de ellos les pidió el voto, y algunos se lo dieron, para según explicaba, defenderlos, pero no para cuestionarlos y prejuzgarlos política y mediáticamente, sin pruebas y a los que el tiempo al final les dio la razón; la catadura moral de quien, a pesar de su pasado en el Cuerpo, calla ante la agresión de los compañeros de Alsasua, calla cuando el grupo al que pertenece se reúne con las familias de los agresores, calla cuando el grupo al que pertenece apoya a los proetarras en el País Vasco, la catadura moral de quien jamás defendió a los compañeros enviados a Cataluña cuando fueron agredidos, insultados, amenazados, expulsados de los hoteles, repudiados socialmente en una parte del territorio nacional que él juró o prometió defender, si es que lo hizo, a pesar que sabía que estaban defendiendo nuestra Constitución, y por lo tanto el imperio de la ley y el estado de derecho, que también juró o prometió defender, o no, que lo hacían, porque lo sabe, porque la Guardia Civil defende la ley y en ese caso además cumplía un mandato judicial, llegando a bloquear en Twitter y Facebook a los compañeros que le pidieron ese apoyo explicito, la catadura moral del intransigente, que se permite cuestionar todo y a todos pero no acepta las criticas, del cobarde que utiliza la impunidad de su cargo para arremeter contra los compañeros, sin que muchos de ellos le tengan por tal.

Es la catadura moral de quien se ha convertido en un político con bajeza, es el ejemplo del mal político, que promete cualquier cosa para acceder al cargo y al llegar a él no cumple sus promesas.

Delgado, el diputado podemita, el “compañero” que llegó a la política para salvar a Guardia Civil de todos los males habidos y por haber, aprovechó su cargo parlamentario para atacar públicamente a quien fue su antiguo jefe, a la sazón instructor de varios expedientes disciplinarios contra él durante la estancia de ambos en la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz, y es que el diputado podemita tiene el dudoso record de que en tan solo dieciocho años de servicio en la Guardia Civil, haber acumulado al menos veinte expedientes disciplinarios, dicen que un guardia civil sin un correctivo es como un jardín sin flores, pero son mayoría los jardines en el Cuerpo sin flores, no es el caso del jardín del ilustre diputado, todo un vergel, una auténtica selva virgen que amenazaba con hacerse inexpugnable, eso sí, florida, excesivamente florida, quizás fuese esa la razón de abandonar el Cuerpo para dedicarse a la política, con la esperanza de que entre sus actuales compañeros de camada, canallas de todo tipo, antes terroristas, delincuentes, traficantes, asalta capillas, asalta fincas, asalta supermercados y vagos, y hoy ilustres señorías, pudiese pasar más desapercibido.

Es la antítesis del guardia civil, y como tal, al diputado no le gusta la Cartilla, ni los valores y principios que en ella se establecen, lo ha dicho varias veces, valores como el Sacrificio, la Lealtad, la Austeridad, la Disciplina, la Abnegación o la Moralidad le parecen obsoletos, principalmente porque es demasiado evidente que algunos políticos, a los que se ha unido, carecen de ellos, pero principalmente porque representan la verdadera esencia del Cuerpo y por los que la sociedad conoce a nuestros guardias civiles.

Delgado, su ilustre señoría, en la comisión de Interior y ante la Secretaria de Estado de Seguridad ha arremetido contra su anterior jefe dentro de la Guardia Civil, demostrando en realidad, que en su caso el entrar en política, ha sido únicamente para buscar venganza, queriendo hacer bueno aquello de miente que algo queda, riendo cínicamente, cuando la Secretaria de Seguridad le decía que tomaba nota, demostrando así su catadura moral y sus auténticos propósitos.

Es hilarante ver cómo, ante la falta evidente de argumentos consistentes para arremeter contra quien fue su mando, acusa a su antiguo jefe de escribir libros, si, libros, libros que podrían servir para culturizar a alguno de sus compañeros de bancada, sólo falta que, además de a quien escribe, el “compañero” culpe y persiga a quien compra libros, tiene una biblioteca en casa, o simplemente lee.

Molesta al insigne diputado y no tan insigne guardia, el que un compañero escriba, y no por el hecho de escribir, que al parecer también, sobre todo porque el escribir y leer demuestra cultura e inteligencia y ya se sabe que lo que algunos quieren son borregos a su alrededor, que no cuestionen, por estupidez o por ignorancia al lider de la manada, al macho alfa, necesitan a su alrededor personas aborregadas y ya se sabe que el escribir y leer, el querer saber y aprender, no es propio de borregos.

Los argumentos que mantiene el diputado morado, son que al escribir desatiende sus obligaciones de mando, algo así como que si un diputado no pudiese hacer en su tiempo libre lo que le diese la real gana. El defensor de todos los guardias civiles en el Congreso, llega a cuestionar a su antiguo mando tan solo por escribir, cuestionando a los muchos compañeros en activo, con o sin graduación, que dedican parte de su tiempo libre a escribir y que lo hacen, sin desatender nada ni a nadie. No es el caso que nos ocupa, que desde que llegó para ocupar el mando de la Comandancia, hace más de tres años, no ha escrito un solo libro a pesar de que es Doctor en Historia.

Quizás no sea el hecho de escribir lo que le moleste, sino que cuando lo hace, es para descubrir y enseñarnos la Historia del Cuerpo, la que él al parecer no conoce, al participar en una candidatura que pretende, cuando llegue al poder, suprimir la Guardia Civil “por franquista”, y es que el diputado debe desconocer como sus compañeros en el partido y por eso calla, que Franco no había nacido cuando se creó la Guardia Civil.

Abunda en su ataque, sabiendo que miente, al denunciar, que por escribir este mando, se resiente todo el trabajo ejemplar que los agentes de la Guardia Civil vienen desarrollando en el Campo de Gibraltar. Y es que los servicios, las intervenciones y las estadísticas, en una de las Comandancias que mas lucha contra el narcotráfico, desmienten todos sus argumentos.

Es además cobarde al manifestar, que son muchos los que se lo han dicho, pero no aporta ni una sóla prueba, no dice quién o quienes se lo han dicho, no aporta un solo dato, no sea que como reflejan las estadísticas, servicios e intervenciones de la Guardia Civil en el campo de Gibraltar desmientan también todas sus mentiras.

Es el ataque más cobarde de un político, que demuestra para que le sirve a algunos llegar al Parlamento, que demuestra que a algunos no es que el cargo le venga grande, sino que lo utilizan para fines personales, para mentir, difamar y vengarse utilizando la impunidad del mismo de quienes consideran sus enemigos, de otra forma no se atreverían, intentando desacreditar en esta ocasión a un buen profesional.

Antonio Mancera Cárdenas

Guardia civil retirado por accidente en acto de servicio


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