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Carta de la esposa de un guardia civil a su marido

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Escribir de ti, de ellos es complicado y una responsabilidad que no sé si sabré hacerlo bien, pero creo que lo que sí puedo reflejar es ese mundo que veo en el reflejo de tu mirada y tus silencios.

No era el llegar a ese lugar una prioridad en tu vida y ni siquiera era una tradición familiar.

Un día llego a tus manos una revista hablando de ellos y algo en tu interior despertó para prepararte a conseguirlo, llegó ese momento entre despedidas y un nuevo camino desconocido que te hizo sentir que las despedidas quizás serían una constante en tu vida y en la de muchos y muchas que como tú habían decidido dedicar una parte de su vida a cuidar de los demás.

IMG 20180831 WA0006A partir de ese momento el recorrido te enseñó a prepararte para defender lo justo, nadie te había contado lo que sientes en el proceso, pero tus miradas reflejaban ese mundo de sacrificios y lealtad que forman parte de esa vida que escogiste tantas veces llenas de alegría y motivación, como de malos momentos, cuándo toca ver cosas que nadie más que los que allí están mantienen en su memoria, que recoge a través de una retina entrenada en situaciones que a veces te pueden dejar mal sabor y desmotivación.

Una constante en tu vida “nunca es suficiente trabajo para evitar lo inevitable”, trabajo que te enseñaron aquellos que creían que lo más importante es el servicio de auxilio y educar en materia al ciudadano.

Ciudadano que tiene una historia detrás de cada “deténgase a un lado”, a sentir que tu labor era algo más que poner multas como se os suele etiquetar, por cada ventanilla que se baja hay un nuevo aprendizaje y una nueva historia que gestionar.

Llegar a tantas llamadas de emergencia en la que no sabes que vas a encontrar en cada accidente, sintiendo que cuánto más rápido vas, más rápido son los latidos de tu corazón, llegar teniendo la esperanza de que no sea otra de esas historias que desgraciadamente quedan grabadas dentro por el gran dolor que causan y lamentablemente muchas veces por la negligencia de otros, y vuelves a pensar que todo lo hecho es poco.

Mantener la calma mientras las situaciones se desbordan, para transmitir calma a los tuyos y a los que no, a esos compañeros que en la carretera como tú tantas veces pasan por momentos de peligro llenos de complejidades.

Has perdido compañeros en el camino y otros se han hecho confidentes, alguno incluso imprescindible para haceros confesiones que muchas veces no me cuentas para que no me preocupe.

Vida llena de altibajos, cambios, volver a empezar y crear un hogar allí donde vas, hay malos momentos, pero también buenos, aquellos que hacen que vuelvas con una sonrisa a casa por la labor cumplida, porque detrás de ese “tranquilos ya estamos aquí”, se esconde una sonrisa de quién viéndose en apuros reconoce con esa sonrisa el agradecimiento por  vuestra labor.IMG 20180831 WA0005

Muchas cosas han cambiado desde el primer paso, las cosas han mejorado en muchos aspectos, pero aún queda mucho por cambiar para que sea reconocido vuestro valor y compromiso y que este sea compensado de la misma manera por los que tienen que protegerte.

Turnos en los que solo espero escuchar la llave de la puerta para saber que ha pasado un día más sin que nada pase, en estos tiempos donde vuestra labor muchas veces se complica.

Desde el inicio ha habido calmas y épocas no tan calmadas en las que algunos creían que tenían el derecho de decidir si volvíais o no a casa, pero vuestra fortaleza y empeño ha logrado ir ganado terreno y así será en cada momento que los malos os planten cara.

Sí hay algo que tengo claro es que hay que valoraros y cuidaros, porque hombres y mujeres como tú aparcan cada día su vida a un lado para ofrecerla en ayuda a los demás, para que todos podamos sentirnos seguros allí donde vayamos.

Tus anécdotas, tus historias, tus logros, tus trabajos, tus intervenciones, tu modo de ver las cosas son tu gran valor como Guardia Civil, eres diferente porque sientes diferente y porque has crecido con las experiencias de los kilómetros recorridos.

Tienes, tenéis algo diferente y esta frase de H. Irigoyen da unas pinceladas de vuestra implicación; “Un carácter templado para la adversidad, sereno en la lucha y magnánimo en la victoria…, un alma recia para no embotarse en los dardos de las perfidias, un gran espíritu de sacrificio y una alta conciencia del deber.

Gracias ángeles de la carretera, gracias mi ángel.

Sabrina Aranda Benítez, esposa del guardia civil Raúl Solano


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