hospimedica2

GESTIÓN DE CRISIS INTERNACIONALES, PRESENTE Y FUTURO

2016 06 26 Protecto GAR SI Sahel 05

El mundo actual se caracteriza por la velocidad de cambio, la enorme complejidad y las altas dosis de incertidumbre sobre el futuro, en un entorno que ha sido denominado como VUCA (acrónimo en inglés de volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad). Los diagnósticos de analistas políticos, filósofos y expertos en seguridad señalan que una parte importante de los riesgos y amenazas que comienzan a manifestarse en la actualidad derivan de las dificultades para anticiparse o adaptarse al entorno cambiante y enfrentar los efectos perniciosos y no previstos de la globalización.

Los conflictos son contemplados por la Estrategia Nacional de Seguridad como una de las doce grandes amenazas para nuestra seguridad. Los conflictos, a su vez, tienen una trascendental influencia en el resto de amenazas señaladas en la propia Estrategia, con impactos directos en terrorismo, crimen organizado, inestabilidad económica, movimientos migratorios, emergencias y catástrofes.

De manera paralela a la continuidad de conflictos armados de carácter clásico, el siglo XXI presenta nuevas formas y nuevos entornos. Se han popularizado conceptos como el de conflictos híbridos, guerra asimétrica, conflictos de baja intensidad o small wars. Denominaciones que ponen de manifiesto la existencia de conflictos de carácter difuso, con hibridación de fenómenos como el terrorismo o el crimen organizado, con un enorme desarrollo de capacidades de actores no estatales, y  con recursos o armas no convencionales, tal y como ya señalaron los militares chinos Liang y Xiangsui a finales del siglo XX, cuando pronosticaron a que  en el combate futuro frente a Estados Unidos se combinarían las acciones convencionales con el uso de armamento de destrucción masiva, actos terroristas indiscriminados, ciberguerra, ataques contra los flujos financieros y las redes de información y comunicaciones, o manipulación de las opiniones públicas.

El siglo XXI nos ha aportado la posibilidad de extraer lecciones aprendidas de los conflictos posteriores a los atentados del 11 de septiembre de 2001, mostrando cómo las intervenciones militares son capaces de lograr sus objetivos en cuestión de pocas semanas. Por el contrario, han puesto de manifiesto las dificultades para la estabilización posterior de un país. Es en este entorno en el que las gendarmerías, cuerpos policiales de naturaleza militar, pueden desarrollar sus capacidades específicas sobre el terreno para la gestión de crisis y misiones de paz. EUROGENDFOR, la Fuerza de Gendarmería Europea, es una iniciativa de siete Estados Miembros de la UE (Francia, Italia, Holanda, Portugal, Rumanía, Polonia y España) que tiene como misión reforzar las capacidades en la gestión de crisis internacionales, en apoyo a misiones de la Unión Europea, Naciones Unidas, Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) o la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Este año la presidencia corresponde a España, a través de la Guardia Civil.

La Guardia Civil es un Cuerpo policial integral, según los requisitos que establece la OSCE, al estar orientada al mantenimiento del orden público, la protección de los derechos y libertades, la prevención del crimen y el delito y la prestación de servicios a los ciudadanos. Pero adicionalmente, debido a su naturaleza militar, hace que sea una institución flexible, capaz de cumplir misiones en zonas de conflicto o en apoyo a operaciones militares.

La Guardia Civil, desde sus orígenes, ha mostrado una dimensión internacional. Sólo tres años después de su creación, en 1847, Portugal solicitó apoyo para pacificar el norte del país, a cuyos efectos una unidad de Caballería de la Guardia Civil se desplazó para patrullar y garantizar la seguridad ciudadana en Oporto. Desde entonces múltiples han sido las intervenciones de la Guardia Civil en el exterior.  

En el ámbito de las misiones de paz, y como hechos más relevantes, el Consejo de Ministros autorizó un incremento del contingente de militares en Irak, incluyendo 25 guardias civiles, que, con un núcleo principal de miembros del Grupo de Acción Rápida (GAR), con capacidades SWAT, se han incorporado a la Task Force de Besmayah con fines de formación de la policía iraquí. La Guardia Civil cuenta igualmente con presencia de efectivos en el Líbano, Colombia, Níger, Mali, Libia y en Jerusalén, asesorando a la Autoridad Palestina en materia de seguridad pública en el marco de la misión EUPOL COOPS de la Unión Europea.

Finalmente, la Guardia Civil lidera el proyecto GAR-SI Sahel (Grupos de Acción Rápida de Vigilancia e Intervención en el Sahel), con el objetivo de crear de 6 unidades de Acción Rápida en los países que componen el G-5 Sahel (Mauritania, Malí, Níger, Burkina Faso y Chad), y en Senegal completamente formadas, equipadas y operativas, que actuarían de forma preventiva pero también reactiva ante incidentes. Se trata de un proyecto europeo en el que también se implican la Gendarmería Francesa, Carabinieri de Italia y la Guarda Nacional Republicana de Portugal. Estas unidades tendrán como fin favorecer el desarrollo de la zona gracias a una mayor seguridad y unas mejores condiciones de vida de las poblaciones más alejadas. Para lograrlo se luchará contra las amenazas instaladas en la zona como el terrorismo, el crimen organizado, la trata de seres humanos y protección del medio ambiente.

En un mundo en el que las amenazas son, cada vez en mayor medida, de carácter transnacional, se precisa desarrollar una acción de carácter internacional, cercana al origen de los conflictos. Así lo ha entendido la Guardia Civil. Como decía el filósofo y estadista Sir Francis Bacon "el requisito del éxito es la prontitud en las decisiones".

Por José María Blanco 

Director Centro de Análisis y Prospectiva Guardia Civil

instituto gc


Imprimir   Correo electrónico

Escribir un comentario