Los militares no son simples funcionarios

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Isla Perejil

Me ha resultado de enorme interés la noticia aparecida en un diario nacional, haciéndose eco del semanario alemán Der Spiegel, según la cual, el comité de empresa de BMW AG está tratando de lograr que los trabajadores no puedan ser accesibles por teléfono móvil u otro procedimiento electrónico para asuntos de trabajo, fuera de su horario laboral habitual.

Alega el referido comité que ello representa un alargamiento de su jornada laboral que no resulta retribuido. Al parecer, la petición sindical tiene posibilidades de éxito, dado que el sindicato IG Metal del Grupo Volkswagen hace tiempo que sacó adelante una exigencia semejante.

En los importantes sueldos de los altos directivos de las empresas queda incluida, sin ninguna duda, la plena dedicación a su trabajo, lo que supone estar disponible no importa a qué hora o qué día. Pero los contratos de menor nivel se mueven en el acuerdo de unas jornadas de trabajo muy concretas, compensadas con los sueldos correspondientes.

Pero hay oficios, como policías, bomberos, periodistas, militares, que difícilmente pueden ahormarse a un horario totalmente fijo. Las circunstancias les obligan a una gran flexibilidad que, además, en la mayoría de los casos, no quedan compensadas económicamente. Se supone que son 'gajes del oficio'.

Todo el 'rollo' anterior ha obedecido a que, al leer la información, no he podido por menos de recordar las docenas de veces que, desde mi posición de Comandante General de Melilla, he llamado a Comandancia a mis jefes de unidad, o a los miembros de mi cuartel general, a cualquier hora, en cualquier día, sin preocuparme de si era jueves o domingo, de día o de noche. Los necesitaba con urgencia y ellos entendían que, cuando es preciso, el militar no tiene horario ni calendario.

Pero no acababa esa dedicación en mis oficiales superiores. Como ya he contado alguna vez, el día que se produjo el incidente de la Isla de Perejil, anulé todos los permisos de verano, acuartelé a las unidades, y tuve la satisfacción de tener la guarnición melillense al cien por cien de efectivos en 72 horas. Incluso un soldado se incorporó ¡desde Moscú!. Y, mientras duró el referido incidente, la tropa de Regulares estuvo desplegada en las Islas y Peñones de Soberanía, en Chafarinas, Vélez y Alhucemas, 24 horas sobre 24, sin la menor queja o protesta.

Para no alargarme, lo que pretendo decir es que cuando alguna voz insiste en aquello de que los militares deben darse cuenta de que no son más que 'simples funcionarios uniformados', debería meditar en si conoce algún caso de funcionarios a los que se les pueda exigir tal actitud y dedicación.

Por Jorge Ortega -ONE MAGAZINE

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Redacción
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