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Un mando de la Guardia Civil ha desvelado que la Generalidad comtemplaba las creación del "Ejército catalán"

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El miembro de la Guardia Civil, uno de los encargados de los atestados del 1-O, ha desvelado que un correo electrónico intervenido al ex secretario de Hacienda catalán, Lluís Salvadó, contemplaba la creación de un “ejército del Estado catalán”. El testigo también ha hecho una serie de afirmaciones que comprometen seriamente el papel de 'los Jordis' y del exmayor Trapero en el 'procés'.

Este mando de la Guardia Civil ha descrito la importancia del documento “Enfocats” y la agenda moleskine para los golpistas. El secretario de los atestados ha hecho referencia a los escenarios de “guerra y guerrilla” encontrados en el “despacho profesional” del exnº2 de Oriol Junqueras, Josep Maria Jové, asegurando que se analizaban los posibles escenarios ante la respuesta del Estado por la organización del referéndum.

“En función de la respuesta del estado se modulará el conflicto, eso sale en la agenda moleskine de Jové”, añadía el guardia civil. Según el teniente, “Enfocats y la agenda tienen una línea en al que se habla de una doble legislación, un conflicto económico, social y jurídico; la estrategia de desobediencia civil; el desarrollo de las estructuras de estado; el referéndum y la creación de la república”.

El testigo también hacía referencia a los documentos sobre “control del territorio” y las estructuras de Estado de la supuesta república de Cataluña. En algunos correos electrónicos intervenidos a Salvadó, se hacía referencia a la necesidad de “implementar un ejército del Estado catalán o de tener una parte militar” una vez proclamada la República.

Sobre el papel de la ANC y Òmnium, este teniente hablaba sobre la “reunión del último intento”, recogida en la agenda de Jové. “En esa reunión se estaba definiendo quién iba a ser el próximo presidente de la Generalidad y cuál iba a ser la distribución de las consejerías. Estaban presentes los responsables de ANC y Òmnium y es importante porque estaban reunidos en la misma sede de la ANC”.

icha reunión tuvo lugar el 7 de enero de 2016 en la sede de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y a ella asistieron diferentes líderes independentistas como el entonces presidente de ERC, Oriol Junqueras. Fue una reunión de estrategia política clave. “Justo lo que se habla en esa reunión se materializa” después, ha asegurado el testigo.

Este testimonio sitúa, pues a los líderes sociales sentados en el banquillo por rebelión en el germen de la planificación del ‘procés’ independentista. Lo que se trató en dicha reunión fue además reflejado en diversos documentos de los que la Guardia Civil se incautó en el domicilio del que fuera número dos de Junqueras en la Consejería de Economía, Josep María Jové, como fueron el denominado Enfocats -de carácter estratégico- y en la propia agenda Moleskine de Jové (que el testigo ha calificado de ejecutiva, al señalar personas, cometidos y finalidades). “Y se plasmó luego en la elección de los propios consejeros de la Generalitat y en la designación de Puigdemont como presidente”, ha puntualizado.

El mando ha mantenido que los documentos Enfocats, la hoja de ruta apócrifa del procés, y la agenda Moleskine, las actas de las reuniones de la cúpula independentista, fueron hallados en el domicilio de Josep Maria Jové. Este “despachaba directamente con el señor Junqueras.

A lo largo del prolijo interrogatorio al que ha sido sometido por el fiscal Fidel Cadena, el testigo también se ha referido a otras reuniones clave para el ‘procés’ como fue una celebrada en junio de 2016 en la que además de Jordi Turull, que fue consejero de Presidencia, y Junqueras se encontraban también presentes la secretaria general de ERC ahora huida Marta Rovira y el expresident Artur Mas, y donde se habla de que la única opción que les queda es la de “adoptar la unilateralidad”. A otros encuentros, ha dicho,  asiste también la presidenta de Parlament Carme Forcadell -acusada igualmente de rebelión- lo que para este testigo es muy importante porque ella era “el canal para poder tramitar” las leyes que concluirían con la declaración unilateral de independencia.

Entre la documentación de Jové, que fue el “origen” de que llegaran a la nave donde incautaron miles de papeletas para el 1-O, también hallaron un documento en el que figuraban 52 decretos leyes sobre la implantación de la república “que tendrían que entrar en vigor el 2 de octubre”, un día después del referéndum. También encontraron menciones al “control del territorio”, en las que se hablaba de la “necesidad de implementar un Ejército del Estado catalán” o al menos tener “una parte militar”; y de la “presión del Estado” como “vector de influencia en todo el proceso”.

Al igual que otros miembros de los Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado que han declarado antes que él, el testigo ha relatado el ambiente de violencia que se vivió en Cataluña en el otoño de 2017, una ambiente que en una primera fase fue “de protesta”, hasta los días 17 y 18 de septiembre, y que a partir del 20-S, cuando se produjo el registro de la Consejería de Economía fue “de hostigamiento”. “Toda operación policial tenía problemas”, ha apuntado el testigo y ha subrayado que los llamamientos para que se produjera este escenario “se hacían desde el canal Crida Per la Democracia, con el fin de alertar a la población y también desde los perfiles de Twitter de los encausados”.

Pero lo más significativo de la declaración ha sido la descripción que ha hecho del papel del mayor de los Mossos, Josep Lluìs Trapero, como pieza clave de la estrategia de los líderes políticos del independentismo. De hecho, ha contado cómo el mayor elevaba a esas autoridades políticas del cuerpo policial -el ex secretario general de Interior César Puig, el exdirector general de los Mossos Pere Soler y el exconseller de Interior, Joaquim Forn- las instrucciones de la fiscalía y los planes de actuación ante el referéndum ilegal, cuando estas eran secretas. “La figura de Trapero es imprescindible en la estrategia independentista”, ha asegurado y ha relatado el envío de un correo de Puig a Forn en el que el exsecretario general alerta de que “pueden perder” al mayor de los Mossos si el coordinador del dispositivo contra el 1-O, el coronel Pérez de los Cobos, le denunciara por incumplir sus instrucciones.

Más adelante, Judit Gené, una de las abogadas que representan a Forn, ha querido sabe si el exconsejero respondía a los correos del mayor, cuando este le enviaba esos planes de actuación de los Mossos. El comandante ha contestado que en algún caso, cree que el 30 de septiembre y en relación al ‘plan Ágora’, sí hubo respuesta de Forn. El ‘plan Ágora’ es el que la Fiscalía de la Audiencia Nacional, donde se instruye la causa sobre el que fuera responsable de la policía autonómica, considera un “plan de actuación fraudulento” y “deliberadamente ineficaz”, un dispositivo diseñado para que los ciudadanos pudieran votar y no para cumplir las instrucciones de la Fiscalía que eran justamente para lo contrario.

Según el relato del testigo, en uno de los correos intervenidos a los Mossos se leen avisos como este: “Hay que tener cuidado porque la Fiscalía y la Guardia Civil con diez fotografías de una mala actuación el 1 de octubre hacen un delito de sedición”.  Ha explicado que se analizaron los mensajes de ocho regiones policiales de los Mossos, lo que permitió observar seguimientos específicos a las fuerzas de seguridad estatales y avisos de la policía autonómica a los propios colegios donde se estaba votando de la llegada de fuerzas estatales, avisos en concreto sobre si alguna columna de Guardia Civil iba a Sant Julià de Ramis, hacia el colegio donde iba a votar ‘Platino’, el nombre en clave del president Puigdemont. “En alguna llamada se oye decir que se está haciendo un paripé”, ha asegurado el testigo y ha añadido: “Hay llamadas a las salas de coordinación en las que se dice que las urnas y papeletas se han entregado por los responsables de los colegios una vez acabada la votación”.


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